El Enemigo Invisible

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Abril, 15 del 2014

 

Con la llegada del otoño se manifiestan los resfríos, la picazón en la piel, el ardor en los ojos y otras alergias. Entérese qué las ocasiona y cómo prevenirlas.


Por estos días, justo cuando acabamos de recibir al otoño, ha llegado también, y dispuesta a arrasar con medio mundo, la rinitis alérgica. Ocurre que especialmente en esta época, ligeramente fría pero muy húmeda (sobre todo en Lima y por las mañanas), proliferan escandalosamente los ácaros, bichos microscópicos que causan la mencionada molestia.


“Ocho de cada diez alérgicos que visitan mi consultorio padecen de rinitis, simplemente porque no toman las precauciones correctas en casa”, afirma el alergólogo Esteban Miró del ‘Instituto de Alergias de Lima’. Y el resto, asegura el especialista, “Sufre de alergia dérmica u ocular, ocasionada principalmente por el frío y el moho, propio de la humedad”. 


Vale mencionar que existe un grupo de personas más vulnerable a las alergias que otro, y esto es porque poseen una hipersensibilidad–conocida como atopía y que puede heredarse de padres a hijos– ante la presencia de sustancias o condiciones atmosféricas que para el resto de la población son inocuas. 


A continuación, explicamos en qué consisten las alergias, qué las ocasiona y cómo prevenirlas.

Irritación en la nariz
La rinitis alérgica surge luego de respirar una gran cantidad de ácaros y en realidad es el clásico catarro que se evidencia con estornudos constantes, nariz mocosa y tupida y ojos llorosos. Es decir, una suerte de calvario.


Según el doctor Miró –y a fin de alejar a la rinitis de casa– es preciso que las personas cambien su forma de vivir, fundamentalmente las que habitan en lugares húmedos y tienen tendencia a contraer alergias. El médico sugiere, entre otras cosas, retirar las antiguas alfombras y tapices de muebles y colocar unos nuevos, pues es allí donde viven los ácaros. También, advierte que no hay que usar calefacción dentro de las habitaciones: “Estos sistemas de aire caliente agudizan el problema, ya que durante la circulación del mismo se juntan los ácaros con el polvo seco del ambiente y se esparcen por todos lados”.  


Por el contrario, lo que se debe hacer es ventilar los cuartos a diario y durante mucho tiempo. No importa si se siente frío. La idea es refrescar estos ambientes con una temperatura que se sitúe alrededor de los 20 ºC. Por otro lado, la humedad no deberá superar el 40 o 50%. También se sugiere usar purificadores de aire, con tecnología iónica, para eliminar las impurezas del ambiente (más recomendaciones en el recuadro que aparece en estas páginas).

Picor en la piel
Otra de las alergias de estación son las cutáneas. Durante el otoño la piel se reseca por el frío y ocasiona picazón e irritaciones. Especialmente en aquellas personas de epidermis muy sensible. En estos casos, las cremas dérmicas son la mejor recomendación. 


El frío, sin embargo, no es el único problema. Tatiana Gold, dermatóloga del ‘Instituto de Alergias de Lima’, sostiene que el escozor también es provocado por el uso de prendas de fibras naturales como la lana o el látex. “Por lo general –dice ella– esta ropa, de estación, estuvo guardada por casi un año y de pronto ni se lavó bien, entonces, de hecho tendrá hongos o moho que causarán erupciones rojizas en la piel de los alérgicos”.   


En este sentido, la especialista sugiere que las personas con determinadas alergias a la piel, se hagan pruebas cutáneas para identificar a qué le tienen alergia y así puedan prevenir antes que lamentar. “Después de que la piel del paciente se pone en contacto con el alergeno y se identifica una reacción desfavorable, el médico podrá señalar a ciencia cierta en qué clima le favorece vivir, qué ropa debe usar, cómo debe alimentarse, entre otras indicaciones”. Ella está segura que de practicarse estas pruebas “bajaría hasta en un 70% la presencia de alergias cutáneas en los pobladores”.

Ardor en los ojos
La alergia ocular es una inflamación de los ojos provocada, entre otras cosas, por una reacción de nuestro cuerpo a sustancias como el polvo de la casa o el moho. Los síntomas del paciente con esta alteración, según el doctor Estaban Miró, son ojos rojos, llorosos e hinchados, con comezón, ardor (como si estuvieran llenos de arena) y con dificultad para soportar la luz. En algunos casos, estas señales pueden coexistir con las que ocasionan la rinitis o bronquitis alérgica.


Este malestar en la visión también se puede presentar, aunque en menor proporción, cuando alguien acaricia a su mascota y luego se rasca los ojos. Al hacerlo habrá entrado en contacto con la caspa que las mascotas tienen en el pelo o plumas y que es precisamente la que trasmite la alergia. Como en todos los casos, la gran solución para evitar esta molestia, es deshumedecer y limpiar todos los rincones de la casa.

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