Cuando calienta el sol

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Marzo, 06 del 2018

 

La sandía es rica en antioxidantes, fibra y minerales. Es beneficiosa para el corazón y para bajar de peso. 

En el verano es importante saber cuidar nuestro cuerpo. Una de las claves para lograrlo es la hidratación.


En esta estación del año, estamos predispuestos a consumir alimentos frescos y con mayor contenido líquido.  Si bien esto sucede por las condiciones climáticas con altas temperaturas, también puede ser ocasionado por el aire acondicionado en las oficinas.


No existen alimentos específicos para el verano. Por eso la nutricionista Milagros Agurto recomienda que consumamos los acuosos y que cambiemos su presentación. Por ejemplo, en vez de comer las menestras en un guiso, se pueden remplazar por frijolitos, alverjas o habas; e integrarlas a las ensaladas frescas que tanto provocan en esta estación.


Una de las mejores frutas para estos días calurosos, es la sandía. Esta fruta contiene 95% de agua, por lo que es ideal para refrescarnos de una manera natural y mucho mejor si está recién salida del refrigerador. “La naturaleza en su sabiduría hace que en verano crezcan frutas más acuosas” comenta Milagros.


Milagros Agurto, nutricionista y coach.


Dentro de las frutas con mayor contenido líquido se encuentran el melón, papaya,  tuna verde, aguaymanto, pepino y piña. Y en la clasificación de las verduras están las que tienen más hojas: lechugas, espinacas, acelga, zanahoria, tomates, zapallito italiano, pepinillo, berenjena, champiñones y espárragos.


Es fundamental mantenernos hidratados con estas altas temperaturas.  Lo ideal es que se consuma de litro y medio a dos litros de agua pura, además de la que contienen los alimentos. En promedio se podría decir que únicamente como agua pura se deben tomar de 4 a 5 vasos. Esta cantidad de agua es vital para que nuestro cuerpo no se deshidrate ya que perdemos alrededor de 2 litros de líquido a través de la respiración, orinas, eses y la sudoración.


No solo es importante tomar agua, sino saber cómo hacerlo. No se trata de tomarla a montones y rápido porque eso solo ocasiona que quieras ir al baño a expulsarla. Se pierden electrolitos y sólo te deshidratas. Sin embargo si bebes esos dos litros de a pocos durante el día, tu cuerpo lo absorberá e hidratará.

Para la Dra. Agurto una de las formas más fáciles de explicar cómo funciona nuestro cuerpo con el agua es comparándolo con una esponja. Si se arroja un vaso con agua a una esponja, esta termina rebalsándose. Por el contrario si se echa agua  con un gotero la esponja absorberá el agua sin botarla.


Por otro lado si eres de las personas que se hincha en verano por el clima, existen algunas aguas de tiempo que te podrían ayudar. Algunas de ellas son la infusión de cáscara de naranja u otros cítricos como la mandarina, lima, limón, etc. Hacer hervir cáscara de piña también es muy beneficioso para la eliminación de líquidos.


En verano también hay que cuidar la cantidad de sal que consumimos. La sal no es mala. Como en todos los casos, el problema está en el exceso. Lo mejor es que midas tu consumo sobre todo en restaurantes. (Vanessa Rodríguez).


El agua tiene que tomarse disfrutándola para que te hidrate.



Importante:

Un mito que se tiene que romper por nuestro bien es el de tomar agua solo cuando tenemos sed. El tener sed es una forma leve de deshidratación y no debemos llegar a ese estado para recién tomar agua.

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