Cuerpo del Deseo

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Abril, 16 del 2015

 

Los hay redondos, paraditos y en forma de corazón. Para muchos, el trasero desplazóhace rato a los senos. A propósito, la excitación sexual de ver o tocar las nalgas de otra persona se llama Pygophilia.

Hay partes del cuerpo femenino que vuelven completamente locos a los hombres. Esta vez, ‘Ellos&Ellas’ elaboró una lista de las diez más deseadas.



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Escribe: Romina Herrán


Siempre los hemos conocido como ‘fetiches’, pero los especialistas nos corrigen y nos dicen que su nombre correcto es ‘parcialismo'. “Si somos estrictos en las nomenclaturas sexológicas, la atracción erótico sexual hacia las partes del cuerpo se define como parcialismo”, explica el terapeuta sexual y de pareja Jorge Mesta León (www.jorgemesta.net).


Obviamente, para que este tipo de atracción logre considerarse como tal tiene que ser tan fuerte que la presencia de determinada zona del cuerpo sea indispensable para la excitación. El popular fetichismo, por cierto, se refiere sólo a objetos. Por ejemplo, se considera fetiche si el hombre solo logra la erección cuando su pareja se pone botas negras altas de cuero durante las relaciones sexuales.


“Aunque cada vez más mujeres están reconociendo que su placer también deriva de un determinado objeto o de ciertas partes del cuerpo, la mayoría de fetichistas o parcialistas son varones”, sostiene la psicóloga y conductora del programa de radio ‘Capital’‘Sexo a la Medianoche’, Patricia Espinoza.



El parcialismo es la atracción por una parte específica del cuerpo, mientras que el fetichismo está dirigido hacia un objeto como los zapatos de tacón alto, guantes o pieles.



TOP 10


Entre las zonas femeninas que generan el máximo deseo de los caballeros peruanos –sin orden de relevancia–se encuentra el derrière. Cierto, muchas de las miradas masculinas se centran justo ahídonde la espalda pierde su nombre. Ojo, “para que se tenga un pompis deseado como el de J.Lo, tiene que realizarse mucho ejercicio y alimentarse saludablemente”, asegura Espinoza. Asíes, “los hombres se sienten atraídos por glúteos firmes y contorneados dentro de shorts o pantalones apretados donde pueda distinguirse la lencería”, indica el experto Jorge Mesta.


Los senos también son percibidos como símbolos máximos de atracción sexual. Asimismo, su tamaño puede considerarse relevante respecto al impacto de la respuesta erótica del hombre. “Tienen que ser grandes –no demasiado–, descubriéndose a través de un escote amplio”, señala Jorge.




No todo el parcialismo concierne al tamaño de los senos. Es más, algunos solo prefieren areolas grandes o pequeñas.



Las piernas, por otro lado, son otra de las zonas preferidas. Estas deben ser largas y voluminosas, pero sin exageración. “Los muslos generan un interés especial por ser carnosos, a pesar de que a las chicas les cause malestar que se las miren porque es donde más se nota la celulitis”, revela Patricia Espinoza.



Tampoco hay que olvidarse de los pies, los cuales generan la excitación sexual llamada podofilia, recibiendo el nombre de podólatra aquel que los idolatra. “A él le excita ver, acariciar, chupar, oler, lamer, besar o castigar de diversas formas el pie”, añade Espinoza. Entonces,  hay que tenerlos sanos y limpios. De igual forma, unas manos hidratadas y sin manchas, que tengan una buena manicura y uñas bien pintadas –algunos las prefieren largas–, pueden hacer que el sexo opuesto se excite fácilmente.


Después estála cintura en la lista. “Tiene que ser más pequeña que las caderas. Incluso, puede mencionarse al ombligo, el cual genera todo tipo de fantasías en los hombres”, cuenta el terapeuta. Obviamente, luce mejor en un vientre plano.




El cuello es otra parte por la que el hombre enloquece, sobre todo si es largo y estádescubierto, pues los deseos giran en torno a besarlo, lamerlo o morderlo para que la mujer gima de placer. Luego, están los labios carnosos, de tonalidad rojiza y con cierta brillantez que los incite a pensar en un beso apasionado.


Aunque parezca extraño, algunos chicos se sienten atraídos por las axilas. “Ellos disfrutan de besarlas, lamerlas y olerlas durante sus encuentros sexuales”, revela Espinoza. Finalmente, se encuentra el pubis. “No hay un consenso entre si ellos lo prefieren con vellos o sin vellos, por lo tanto, dependeráde cada una”, agrega.


Hay que tener en cuenta que si el parcialismo no afecta la vida social, laboral o mental de una persona, se considera simplemente como una manifestación de nuestra sexualidad.

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