Pasarela Setentera

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Octubre, 16 del 2015

 

La supermodelo brasileña Isabeli Fontana en un vestido holgado con estampado tie-dye de la colección Spring 2015 de Emilio Pucci.
 

Ya no hay necesidad de buscar en los archivos ni viajar en el tiempo para toparnos con las liberadoras tendencias de los años setenta. Sus diseños, con toques actuales, ya están de vuelta y tomando posesión de los clósets femeninos.



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Escribe: ROMINA HERRÁN


Los setenta, años de grandes convulsiones tanto sociales como culturales, siguen siendo fuente de inspiración de los grandes diseñadores. Cuarenta y cinco años después, el desenfado de la moda setentera está de vuelta, pero con códigos estéticos que han sido renovados para legitimarse. Así pues, en esta primavera-verano 2016 vuelven piezas características que, sin duda, pondrán el toque divertido a nuestros días. Los pantalones que, en el siglo diecinueve, eran utilizados por los marineros estadounidenses, recién se convierten en un ícono entre la gente común y corriente en los setentas.  Fue en esta época que los lucieron con entusiasmo tanto artistas como presidentes, ejecutivos, madres y un largo etcétera. 


“Eran pantalones de talle alto y progresivamente más anchos en la parte inferior. Tanto los hombres como las mujeres los utilizaban con zapatos de plataforma,”, revela Giselle Elías Belaunde, asesora de imagen de ‘Lima Personal Shopper’  (www.limapersonalshopper.com). La versión más exagerada de los acampanados, por cierto, eran aquellos conocidos como ‘pata de elefante’, ya que tapaban completamente los zapatos.

La falda de gamuza en un desfile de Victoria Beckham, el escote de tiras cruzadas en reciente pasarela de ‘Paul & Joe’ y los flecos en una falda de gamuza de ‘Burberry Prorsum’.



Ahora, los acampanados también son llevados a la cintura. Por ello, resultan muy favorecedores para las siluetas femeninas. Sin embargo, “no benefician tanto a las mujeres cuerpo de pera o triángulo –hombros estrechos, cintura definida y caderas amplias–, pues otorgan más volumen a la zona inferior del cuerpo, que ya es ancha por naturaleza”, explica la asesora de imagen y personal shopper Ingrid Moscoso Palomino (Facebook: ModaIngridVanesa). Claro, en este caso ellas pueden llevar los boot cut (corte de bota), una alternativa de acampanados mucho más discreta.


También debe tomarse en consideración la estatura de la persona. Aunque las chicas altas pueden darse el lujo de utilizar los acampanados con sandalias bajas, en general “este tipo de pantalones tienen que ponerse con tacos o plataformas”, indica Elías.  Ojo, otra prenda que revolucionó la moda de los setentas fue la minifalda. El crédito de su popularidad se le otorga a la diseñadora británica Mary Quant. “Ella, desde finales de los años cincuenta, había comenzado a proponer modelos más cortos de lo habitual”, señala Laura García, directora de ‘LCQ Imagen’ (www.lcqimagen.com)


Las minifaldas quedan a la perfección en chicas de piernas largas y delgadas. “Las mujeres que tienen piernas más gruesas, deben evitar combinarlas con zapatos que tengan ataduras en los tobillos. Lo mismo ocurre con los de punta redonda”, sugiere García.  A todo esto, entre las minifaldas destacan las que están hechas en gamuza con botones delanteros en línea. Antes, “el suede (gamuza en inglés) era relegado para los inviernos, pero ahora puede llevarse durante la primavera”, sostiene.


Otro de los materiales característicos de los setentas fue el denim. “Si una mujer tiene el cuerpo triángulo y quiere neutralizar la parte de las caderas, una minifalda de denim color oscuro afina la silueta”, aconseja Ingrid Moscoso. Una pieza perfecta con la cual mezclarla: la blusa con escote de tiras cruzadas, muy utilizada en los setenta. Un imprescindible para el guardarropa actual.Los flecos, de igual manera, predominaron en la década setentera. No obstante, “empezaron a utilizarse en los años veinte, exclusivamente en vestidos elegantes confeccionados con los mejores materiales”, cuenta Moscoso. Ya en los setentas formaban parte de faldas mini, pantalones acampanados, chaquetas y chalecos de gamuza y cuero.

Definitivamente, brindan movimiento y volumen, por lo tanto,  hay que utilizarlos en las partes del cuerpo que quieran destacarse. Por ejemplo, a las mujeres con cuerpo de triángulo invertido les convienen los flecos en los pantalones, mientras que los chalecos y casacas con flecos son ideales para las damas con figura de pera, porque armonizan la silueta.


Sin lugar a dudas, el título de ícono fashionista de los años 70’s se lo lleva Farrah Fawcett, la actriz estadounidense que alcanzó la fama por la serie de televisión ‘Los Ángeles de Charlie’. Al lado, Jane Fonda, otro referente de entonces.


Tampoco hay que olvidar los vestidos largos en fibras ligeras, que tiene mucha caída, con estampados florales, geométricos, psicodélicos o tie-dye. Eso sí, la magnitud del print –que va desde pequeño hasta grande– es proporcional al tamaño de la figura que se tiene, pues aporta volumen por sí mismo. En lo que respecta al calzado, están los zuecos. Son zapatos de cuero que tienen la suela de madera y el talón abierto. “Con el paso de las décadas, el tacón comenzó a alzarse en forma cúbica y, paulatinamente, tuvo tacón de aguja”, dice Laura. Como hay una enorme diversidad, es recomendable para todo tipo de siluetas femeninas. Lo más importante, según la experta, es no utilizarlos con medias o calcetines. Eso, jamás.


Otras opciones setenteras son las sandalias romanas, las cuales envuelven las piernas con tiras. Sin duda, la elección preferida para llevar con las minifaldas. Finalmente, lo importante es no utilizar todas las prendas características de los setentas al mismo tiempo, pues una corre el riesgo de crear una tenida que más parezca un disfraz de Halloween. Lo mejor: elegir unas cuantas y combinarlas con piezas básicas.

 

La modelo Gigi Hadid adora los flecos, optando por ellos en chalecos de gamuza que utiliza para festivales de música. Entre tanto, la diseñadora Victoria Beckham prefiere los jeans acampanados para salidas de diario.


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