Color y Calor

Regresar
Julio, 15 del 2016

 

Mari Cooper

Reconocida por su elegancia, pero también por su filo vanguardista en cuanto a implementar nuevas tendencias, la diseñadora de interiores nos presenta dos ambientes en los que, sin duda, priman las pieles. En el caso de la habitación, el acierto es establecer que –como en todas– la protagonista es la cama. La frazada de piel (al igual que los cojines de los muebles en la sala) resume en buena cuenta la gama pictórica que percibimos alrededor. No hay piel sin entorno.

La temperatura desciende, pero nuevas tendencias surgen. Tres destacadas arquitectas y diseñadoras de interiores nos invitan a pasar a espacios en los que, a pesar del frío, podríamos dejar nuestro abrigo en el perchero.



Descubre ELLOS&ELLAS en:    INSTAGRAM◄   ►FACEBOOK◄     ►TWITTER





Mónica Prialé

 “Me encanta conversar con mis clientes y entender su día a día”, señala la decoradora, para quien la labor consiste en trabajar en torno a las dinámicas cotidianas de los clientes, y no lo contrario. En cuanto al invierno, asegura que un mismo espacio puede verse de mil maneras, pero que el riesgo que se corre al intentar generar dentro de él un ambiente “invernal”, es la saturación de materiales. “Hay que saber cómo combinarlos”, advierte. En el caso de esta sala, los colores son fundamentales, puesto que –aunque los tonos cálidos de por sí quizá no nos remiten a la temporada gélida– sin duda hacen que la soportemos mejor.




Érika Zielinski

Formada en las bellas artes, el diseño gráfico y la fotografía, su estilo se traduce en luminosidad y riesgo. Siempre en búsqueda de una singularidad que sea compatible con la personalidad del cliente, vemos que –en este caso– el azul de las paredes es compensado con una serie de elementos cálidos, como cojines mullidos de piel de oveja, cueros color camello, una chimenea y una mesa de madera a la que Erika llama la “tajada de árbol”. La lección: organicidad es calidez.



Comentarios