Casa Cor, con Alma de Fiesta

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Setiembre, 25 del 2017

 

Elena Benavides y Verónica Torres de Haaker, artífices del Casa Cor 2017, en la puerta del recordado Pabellón de Caza. Si las paredes hablaran.

La famosa muestra de arquitectura, diseño de interiores y paisajismo cambia de sede y se va al no tan antiguo, recordado y anecdótico ‘Pabellón de Caza’, en Monterrico. Conoce los detalles.


Muchos recuerdan aún sus variados, coloridos y contundentes tragos, sus tiraditos de pulpo, sus conchitas al pimiento o sus tempuras de langostinos, así como a los personajes de la alta sociedad limeña que animaban las noches del Pabellón de Caza o la discoteca Amadeus, en la calle Alonso de Molina 1196 en Monterrico, Surco.

“Yo he atendido desde Thalía y Maná hasta Manuel Ulloa, Dionisio Romero y Alan García”, recuerda Palermo Pintado (70), el barman principal del Pabellón de Caza durante diecinueve largos y entretenidos años, entre 1982 y 1997. “Iban presidentes, ministros, artistas extranjeros y miembros de la realeza europea. Y la mayoría de los peruanos que acudían al Pabellón eran socios. Tenías que pagar miles de dólares para asociarte y no había espacio para los Quispe o los Mamani”, dice con un toque de humor.


La inauguración fue en noviembre de 1981. Fue espectacular. Llena de socialités, modelos top y animales de colección.


Ese emblemático lugar es el que ha escogido Casa Cor  para realizar su ‘Enfoque en lo esencial’, la temática de la muestra que se realizará desde el 13 de octubre al 12 de noviembre de este año.

“Decidimos cambiar la ubicación porque durante veintidós años hemos estado en Barranco, el centro de Lima o el Callao”, dice Julio Pérez Novoa, Director de Imagen y Comunicaciones de Casa Cor. “La muestra, que en portugués quiere decir Casa del Color, tiene un concepto y ese es el de la constante renovación”, comenta.

Ubicado al costado del famosísimo Museo de Oro, los senderistas trataron de volar el Pabellón de Caza media docena de veces utilizando coches bomba o explosivos de diverso calibre. En ese mismo lugar también funcionaba la exclusiva discoteca Amadeus, muy reconocida en los turbulentos años ochenta. La buena vista de los vigilantes, la falta de tacto de los terroristas y la puerta blindada del local, impidieron que los intentos subversivos destruyeran el Pabellón de Caza o la discoteca.


Nada de esto hubiera ocurrido sin la tenacidad y el empeño de un entonces jovenzuelo Arturo Rubio.


Pero vamos al principio. El Pabellón de Caza se inauguró con bombos y platillos en noviembre de 1981. No solo hubo distinguidos invitados. También había rinocerontes, leones, tigres de Bengala y un poco de espíritu africano. El gestor de esa maravilla de la naturaleza, el buen gusto, el buen comer y el buen beber, fue Arturo Rubio, actual “patrono” de la Huaca Pucllana, en Miraflores.

Al principio también se exhibían piezas  de cacería de la estupenda colección de Miguel Mujica Gallo y había varios salones, entre ellos El Bar de los Felinos, El Comedor de Caza Mayor y El Bwana Bar.


Palermo Pintado (70) fue barman del Pabellón de Caza durante 19 años. Tiene una enciclopedia de anécdotas en la cabeza.


Pero no todo era glamour. También había espacio para costumbres bien criollas. “Armando Villanueva y Manuel Ulloa comían su tacu tacu con cuchara, como debe ser”, nos cuenta Palermo Pintado. “El que no pasaba de vez en cuando por allí, no era nadie en Lima. Yo recuerdo a un Alejandro Toledo bien chibolo que iba a tomarse sus tragos”, agrega.

Además, fue en el Pabellón de Caza que en 1986 la disquera CBS entregó discos de oro y platino a los integrantes del trío rockero argentino Soda Stereo por el enorme éxito que tenían en nuestro país y por las ventas de sus primeros discos. Esa noche Gustavo Cerati, Zeta y Charly Alberti estuvieron rodeados de ejecutivos discográficos, periodistas, fanáticos envarados y de lindas chicas, por supuesto.

El lugar también era escogido por la nobleza. El príncipe Adan y la princesa Josette Czartorysky de Polonia llegaron de visita al Perú en los años noventa y fueron agasajados con un cóctel en el Pabellón de Caza por el propio Miguel Mujica y su novia Patricia Céspedes. Allí también estuvieron las dueñas de casa Toya y Milagritos Mujica y varios amigos de siempre.


Por el Pabellón de Caza pasaron representantes del rock continental como los Soda Stereo.


Bajo la indomable batuta de las artífices de tan importante evento, Elena Benavides y Verónica Torres de Haaker,  en Casa Cor 2017 se presentarán 44 profesionales, entre arquitectos, diseñadores de interiores, paisajistas y orquideístas que le darán nueva vida a 27 ambientes de lo que fue el ‘point’ más cotizado de las divertidas noches limeñas.

“En los próximos años vamos a buscar cambios en ubicaciones y formatos y alternativas más frescas y accesibles”, asegura Julio Pérez Novoa.

Ya lo sabe: Casa Cor se renueva y cambiar de distrito refresca. El nuevo escenario será el mítico Pabellón de Caza, en Monterrico. Allí nos vemos.

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