Salvados del Olvido

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Diciembre, 17 del 2014

 

La arquitecta Nicole Futterknecht diseña y decora su casa miraflorina con un estilo vintage y materiales y muebles recuperados del pasado.


La mezcla de materiales y texturas da como resultado una atmósfera fresca y acogedora en esta casa miraflorina, ubicada entre dos edificios, pero con mucha luz natural gracias a sus amplios ventanales. Su propietaria es la arquitecta Nicole Futterknecht, quien ha recuperado muebles y adornos de la familia y de amigos para convertirlos en los protagonistas de los distintos ambientes. Si bien cada espacio tiene un estilo propio, todo mantiene perfecta armonía.

“La sala es el lugar donde mejor se capta este concepto. El mobiliario es una combinación de objetos heredados de mi abuela, de mi madre y de piezas hechas a medida. Las butacas verdes retapizadas pertenecen a mi familia desde hace tres generaciones; mientras que el espacioso sofá gris, con detalles en el respaldar, lo mandé confeccionar para que sea una invitación al disfrute y al relax por su gran tamaño”, explica Nicole. 

En el comedor, la consola color uva de la década de los setenta es el elemento que más destaca. Es una pieza muy valorada para Nicole porque fue el primer mueble que recuperó. Esta se complementa de manera sutil y delicada con la mesa de madera, que a pesar de su sencillez, resulta sumamente atractiva.

Un gran hall integra el resto de los ambientes. El pequeño patio parece ser el corazón de la propiedad. El piso de mosaico empastado hecho a mano, la pared de ladrillo y las sillas, adquiridas en ‘La Cachina’ de Surquillo, dan un estilo bohemio y relajado al lugar.

Espacios íntimos
Cada elemento de los dormitorios de los niños cumple un objetivo. Nada ha sido elegido al azar. El cuarto del hermano mayor refleja su afición por la música, los autos y los aviones. La cama de fierro es una pieza única. Se decidió que fuera celeste, para que combine con la alfombra Kilim, de tejido plano.

“Recuperé dos muebles de gran tamaño para mantener organizado el cuarto. Uno sirve de zapatera y otro de estante para guardar juguetes. En la zona de estudio, ubiqué un escritorio hecho con pino de demolición, que logré complementar con sillas rojas, réplicas de las Ant del diseñador Arne Jacobsen”, comenta.

La habitación del hermano menor, también está llena de objetos con historia. La cuna reutilizada se pintó de celeste, el armario de blanco y se le puso tiradores de losa. El cambiador de cedro, se dejó en un tono natural, pero se dispuso una moldura en la parte superior para que pueda encajar un pequeño colchón. También tiene una alfombra Kilim, pero en tonos tierra. La mesa de noche verde, comprada en un anticuario hace algunos años, es el mueble más llamativo.

El dormitorio principal es un sueño. En este sitio, menos es más. La pared blanca de ladrillo expuesto, le da textura al espacio. También tiene, como el resto de la vivienda, molduras y zócalos en blanco para no cortar visualmente los muros. La lámpara central es de mimbre tejido; mientras que las de lectura son de Tom Dixon. La alfombra fue comprada en Tailandia.
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