Con Vista al Mar

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Octubre, 23 del 2012

 

Esta temporada, las casas de playa de Lima y Cañete llegan con atrevidos diseños. Sin embargo, en otros balnearios, aún se maneja el estilo clásico. La única condición: que desde todas ellas pueda verse el pacífico.


La construcción de casas de playa va en aumento y, ante tal demanda, cualquier espacio puede convertirse en terreno ideal. Sobre una roca o sobre suelo llano, los arquitectos peruanos vienen dando vida a grandes y llamativas edificaciones. En Cerro Azul, Asia y Máncora, tres casas de diferentes estilos tienen un solo objetivo principal: conseguir una vista directa hacia el mar desde cualquiera de sus estancias. 


CASA VOLADORA
Esta casa de 350 m2 está ubicada en la playa Lomas del Mar en Cerro Azul, hacia el kilómetro 132 de la Panamericana Sur. En esta zona todas las casas se encuentran sobre cimiento rocoso y parecieran estar clavadas sobre una roca. El arquitecto Hernani Canessa, del estudio ‘Vértice Arquitectos’, cuenta que esta condición, aunque convierte a la casa en segura, complica la construcción. “Este terreno es como una media luna que, verticalmente hablando, se va haciendo cada vez más estrecho. Y para nivelarlo, antes de colocar muros de contención, que harían a esta construcción muy costosa y modular, preferimos dejar espacios ‘volando’”, explica. Esta es la razón de su apariencia flotante.


¿Y cómo hicieron para que desde las principales áreas se tuviera vista hacia el mar? “Para tener vista perspectiva hacia el mar construimos la casa lo más lejos posible del frente y colocamos la terraza, que es la principal área social, lo más adelante que se pudo”, responde Canessa. Además, se valieron de las paredes de vidrio y de cortes en los muros para cumplir con este objetivo. “La piscina, por ejemplo, tiene una división de vidrio que permite ver el exterior mientras se nada; y el muro de uno de los cuartos lleva un corte horizontal a modo de ventana”, agrega el arquitecto.


Esta construcción no solo es eficiente, sino también muy original, condiciones que le han permitido obtener una mención honrosa en la Bienal de Arquitectura de este año. Además, está considerada por una importante web estadounidense como una de las quince casas de playa más populares. Otra vez, se impone el talento peruano.


CASA LUNA
Está ubicada en la playa Las Pocitas, en el balneario de Máncora. A diferencia de las casas construidas en Lima y Cañete, esta edificación es mucho más cálida y va contra el minimalismo que impera por las zonas del Sur. “Quisimos hacer, junto al diseñador Lucho Flórez, un remanso de retiro con espacios paradisiacos y para eso empleamos adecuadamente elementos con color y textura”, dice el arquitecto Titi De Col, quien además cuenta que se inspiró en la estética Moche, con la intención de conservar el legado prehispánico de la zona y adaptarlo a la época contemporánea. “Se usaron tonos cremas, ocres y cobrizos, típicos de la cerámica de esta cultura, y se intentó retratar en muchos espacios la Huaca de La Luna o el templo de Narihualá, colocando ceramios Moche, Vicús y Chimú en discretas urnas iluminadas en la pared”, agrega.


Además, para contribuir con este objetivo de espacio paradisiaco, “nos preocupamos porque los elementos constructivos estuvieran en equilibrio, estructurando geométricamente trazos concéntricos, para que la forma del terreno se asemejara al de una medialuna”, dice De Col. Una casa con espíritu propio.


CASA GRAFFITI
Este diseño de 180 m2 y tres niveles, está ubicado en La Playa Gaviota, en Asia, en el kilómetro 100 de la Panamericana Sur. Como novedad, y para tratar de romper el clásico minimalismo que por ley impera en estas construcciones, en esta casa se ha introducido el arte urbano. Se trata de un enorme graffiti de tres metros –un piso completo–, pintado en el pozo de luz de la casa. “Le da vida a toda la edificación”, dice el creador de la construcción, Enrique Gómez de la Torre, de ‘K&M Arquitectos’. “Se me ocurre que otra buena opción hubiera sido pintar un anuncio de una gran pollada bailable”, agrega de manera proyectista.


Si hablamos de la edificación, De la Torre cuenta que tuvo que lidiar con la pequeñez del terreno y la necesidad de libertad que debe existir en toda casa de playa. “No me quedó otra que jugar con las sensaciones”, cuenta. Para ello no tuvo mejor idea que eliminar en la medida de lo posible los muros y emplear, a su vez, mamparas de vidrio. “Así, al abrirlas de par en par, parece que se trata de un solo gran espacio”, comenta el arquitecto.


Además, De la Torre empleó una doble altura para poder ubicar tres niveles en la casa y obtener más espacios. Y, para seguir contribuyendo con la sensación espacial, se preocupó porque la terraza y la zona de parrilla, las dos estancias más abiertas de la casa, estuvieran comunicadas visualmente con todos los otros espacios.


Sea cual sea el diseño, el ambiente se enriquecerá por la visión del mar abierto. (Estefanny Jackson)

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