Intipalka y los Querolo

Regresar
Mayo, 20 del 2016

 

En el mundo del vino en el Perú, los Queirolo son parte de una tradición que continúa a través de las generaciones.
 

Escribe: Cristina Vallarino

La familia llegó de Italia, como muchos inmigrantes, en 1877. Procedían de Génova y se instalaron en Pueblo Libre. Allí abrieron la famosa taberna Queirolo, dirigida por la dueña y señora: Estella. Esta mujer manejó el lugar de una manera espectacular y demostró una gran pasión por su trabajo.


Al poco tiempo, dos o tres años después, Santiago Queirolo se involucra en el mundo del vino y del pisco. Fue a principios de 1900 que sacan al mercado los famosos Borgoña y el Magdalena.

Lima comenzó a crecer y por eso tomaron la decisión de irse a Cañete. En el 2000 comenzaron a asesorarse con varios enólogos. Ya entonces la conducción de todo estaba en manos de la tercera generación. Por supuesto la pasión se transmitió, lo cual no sucede en todas las familias, y continuaron con el negocio exitosamente y con muchas ganas de seguir creciendo.

Recuerdo que cuando estudiaba me preguntaban qué tipo de vino se producía en el Perú. Fue entonces que  mis primeras vacaciones en Lima decidí conocer un viñedo, por tal razón les toqué las puertas y amablemente me las abrieron. Me contaron todos sus proyectos. Obviamente jamás olvidaré esta visita. Claro, estamos hablando de, ¡20 años atrás! Como comprenderán he seguido de cerca la evolución de esta bodega.

En el 2002 compran tierras en Ica y comienzan a plantar. En el 2004 dieron inicio a la modernización. Lo recuerdo perfectamente. Finalmente, en el 2007, salió la primera cosecha. Además de empezar a enseñar la bodega, en el 2009 lanzan el ya reconocido Intipalka. Queirolo era conocido por sus vinos dulces pero los Intipalka son secos. Lo realizaron Ernesto Jiusan, enólogo chileno y Jorge Queirolo. En el 2012 sale el Gran Reserva de Intipalka, (aunque quiero dejar claro lo que un amigo siempre dice y es cierto: aquí no hay legislación como en España, donde un Gran Reserva tiene que pasar por el Consejo Regulador y haber permanecido 24 meses en madera. Igualmente sucede con los reserva y los crianzas). En Queirolo lo consideran su vino top.

Los Intipalka han tenido buena acogida en el mercado por calidad / precio. Un Sauvignon blanc, fácil de beber, fresco, alegre y vivaz, es uno de los ejemplos.  

Además también cuentan con un hotel fabuloso en medio de los viñedos. Las habitaciones son de primera, tiene un restaurante con vista a los viñedos con comida peruana e internacional. Bar, piscina, visitas a los viñedos, caballos, catas de vinos. O sea es el lugar perfecto para descansar, desconectarse y a los que les gusta este mundo del vino: aprender.

Se encuentra al pie de los andes, con clima desértico, y tierras francas, cosechas manuales, tanques de acero inoxidable. Los Queirolo dicen que Intipalka es fruto de su pasión. Y cuando uno los escucha hablar, realmente la transmiten. El trabajo se lo reparten entre dos: Jorge  ve los viñedos y Santiago el lado comercial, y en verdad que son increíbles. Su pasión por el vino se desborda. Recuerdo una anécdota en Burdeos, en Vinexpo, donde había una charla de vinos italianos, a la cual yo quería entrar. Bueno, en estas ferias hay muchas charlas y en diferentes idiomas. Por ejemplo la de sake era en japonés e inglés.

La de los vinos italianos era solo en italiano, y como no hablo el idioma le pregunté a Jorge si me podía traducir. Me dijo que sí. La charla debe haber sido espectacular, ya que la cara de concentración que tenía era sorprendente. A cada rato yo le preguntaba qué era lo que decía el expositor y él me contestaba: “Un ratito”. De ratito en ratito se acabó la charla y yo me quedé sin haber entendido nada ¡Es una de las anécdotas más graciosas que he tenido con los Queirolo!

Y por lo que veo, ellos no piensan detenerse en sus ganas de innovar y seguir invirtiendo de la mano de nuevas tecnologías. Esto por supuesto es maravilloso para el mundo del vino y para el Perú ¡Qué continúen los éxitos!


 

Comentarios