Por una Nariz

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Octubre, 15 del 2012

 

Lejos de afear nuestro rostro, una nariz grande es capaz de embellecerlo.


Dicen que si nacemos con una gran nariz, nunca debemos operarla, porque en esta se refleja nuestra personalidad. Esta característica se asocia a personas valientes, con personalidades fuertes y definidas, por más que no existan pruebas científicas que certifiquen esta creencia. Sin embargo, varias mujeres bellas deciden olvidarse del bisturí para quedarse con sus prominentes narices.


El dolor de una operación es lo que menos importa. Aunque no lo crean, muchas prefieren conservar su nariz simplemente porque piensan que es hermosa, y ni siquiera recuren a trucos de maquillaje para perfilarla ni respingarla un poco. Por más que no se sepa cuándo ni quién dijo que las narices pequeñas eran más bonitas que las grandes, la tendencia siempre ha privilegiado a las primeras. No hay una fecha exacta, pero se sabe que desde el Antiguo Egipto las narices grandes no eran sinónimo de belleza. Ya lo decía Cicerón, quien conoció en persona a Cleopatra y dijo: “Si su nariz hubiera sido más pequeña, habría conquistado el mundo”.


Años después, la opinión siguió siendo la misma. Conocidas actrices de Hollywood fueron rechazadas al inicio de sus carreras debido al gran tamaño de su nariz. Barbara Streisand nunca contempló la idea de operarse, mientras que Tyra Banks y Scarlett Johansson tuvieron que afinarlas para convertirse en los símbolos sexuales que hoy son. Sarah Jessica Parker, al no llegar a obtener papeles protagónicos a causa de esta, decidió darle un pequeño retoque hace unos años, y la historia de Jennifer Aniston fue la misma.


No obstante, existen otras mujeres del medio, tan hermosas como deseadas, que conservan sus narices. Paris Hilton tiene un tipo de nariz extremadamente fina pero con una punta muy carnosa que va hacia abajo, dándole una forma de gancho. Giselle Bundchen tiene un protuberante tabique y una punta bastante ancha, y Uma Turman tiene la típica nariz de bruja, que la hace sumamente atractiva para el público masculino. Sin ir muy lejos, en Lima también tenemos bellezas con grandes narices. Astrid Fiedler y Antonia de Solar tuvieron carreras como modelos y luego condujeron un programa que las comparaba con diosas.


Ahora, si lo que queremos es no cambiar nuestras narices, sino simplemente suavizar facciones, he aquí algunos trucos:


–Si la tenemos muy corta y queremos alargarla, lo más recomendable es colocar un tono de sombra, más oscuro que nuestro color de piel, en las aletas de la nariz y difuminar.


–Si lo que se quiere es afinar el tabique, debemos dibujar dos líneas a sus extremos y hacer el mismo procedimiento.


–Para respingar una punta caída, la solución es colocar el tono oscuro en la parte baja de la punta y uno más claro en la parte superior de esta.


–Si nuestra nariz es demasiado fina, la solución está en colocar un corrector claro en las aletas.


–Si esta es muy respingada, pongamos este corrector en la parte baja de la punta, pues la llevará un poco hacia abajo.


–Si casi no se nota el tabique, coloquemos una línea con el corrector en todo el largo de esta, para crear el efecto contrario.


Estos trucos no las harán tan distintas, pero si compensarán nuestros rasgos. Y es que la armonía del rostro no se logra con una pequeña nariz, sino en una con simetría. Atrás quedaron los días en que las mujeres buscaban tener la típica nariz de Barbie. Actualmente, tener una nariz distinta y poco convencional nos hace sentir diferentes, únicas y, por ende, más bellas. (Marilú Podestá)

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