Calor y Color

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junio, 21 del 2014

 

Los sombreros más adecuados para este invierno y los básicos esenciales para tu estilo son: el Fedora, el floppy y el beanie. Conócelos.


El antecedente más conocido del sombrero es el gorro frigio –una suerte de caperuza– que los esclavos liberados utilizaban en la antigua Grecia. “El sombrero, en sus orígenes, era una prenda que servía para la diferenciación social y para proteger al hombre del sol y del frío”, asegura Katalina Arango, asesora de Imagen y Personal Shopper.

Hoy, se ha convertido en un complemento fundamental para la mujer fashionista. Así, esta temporada de invierno el estilo ‘Fedora’ es el más popular. Este sombrero –confeccionado en fieltro de lana– tiene un ala mediana y lleva una ligera hendidura en el medio de la copa, además de una cinta gruesa como adorno. “Se creó a fines del siglo diecinueve para una obra de teatro de un dramaturgo francés en la que una princesa llamada Fedora lo utilizaba”, cuenta Giselle Elías, asesora de Imagen de ‘Lima Personal Shopper’. Posee, por cierto, un marcado aire masculino, pues en el siglo veinte comenzó a usarse en el cine y se volvió más conocido como el tipo de sombrero que usaba, entre otros, el actor estadounidense Humphrey Bogart, protagonista de la película ‘Casablanca’.
 

El floppy, por su parte, lo puso de moda la sensual francesa Brigitte Bardot a fines de la década del sesenta –pleno siglo veinte– y primó en el Festival de Woodstock. Este sombrero tiene como signo de identidad el ala ancha, grande y caída, pero su gran aporte está –sin duda– en la sofisticación que brinda a quien se lo ponga.

Y el beanie no se queda atrás para esta temporada. Se trata de un gorro tejido cuyo origen parece remontarse a principios del siglo XX en Estados Unidos. “Se le denominó beanie porque bean (frejol o poroto, en castellano) era una forma de referirse a la cabeza en ese entonces”, sostiene la asesora Katalina Arango. Los primeros fueron como cascos y los usaban los obreros que necesitaban mantener el cabello contenido durante la jornada. “Los escolares siguieron el ejemplo de sus padres trabajadores y para los años 20 se habían vuelto muy populares entre los universitarios”, añade, por su lado, Giselle Elías.

EN LO ALTO

Ahora bien, este complemento aumenta o disminuye el tamaño de la cabeza con relación al resto del cuerpo. Por eso, la importancia de elegirlo correctamente. Si se tiene el rostro redondo –frente ancha, mejillas voluminosas y barbilla cortita– y se desea estilizarlo, puede optarse por un ‘Fedora’ clásico. “Si se lleva algún adorno en la copa del sombrero: plumas, cintas o lazos, también beneficiará tremendamente”, explica Giselle. Lo mismo se recomienda para el rostro de triángulo invertido –se va estrechando a medida que desciende– pero ligeramente inclinado hacia un lado porque así lo equilibra.

Sin embargo, en el caso que tengas el rostro ovalado –ligeramente más ancho en los pómulos que la frente o el maxilar– puedes buscar desde el beanie hasta el floppy, pues todos te quedarán de maravilla.

Ojo, las mujeres bajitas deben evitar los sombreros con alas demasiado grandes –nunca deberán sobrepasar el ancho de los hombros– pues lucirán desproporcionadas, mientras que las altas deben huir de aquellos demasiado pequeños para no verse aun más grandes. Claro, simple cuestión de proporción. Vamos, el frío sigue avanzando, llegó la hora de utilizar el sombrero para cubrirse de la forma más estilosa.


 

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