Ángulos Perfectos

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Diciembre, 18 del 2013

 

Hay casos en los que la belleza radica en la estructura ósea de cada cuerpo y en los que la delgadez no es necesariamente sinónimo de enfermedad.


A finales del siglo XIX se admiraba a las mujeres de busto grande, caderas anchas, caras redondas y un poco de pancita. Atributos que no solo simbolizaban la belleza, sino que indicaban el estatus social de la agraciada. Las mujeres huesudas eran por lo general pobres, mal alimentadas o estaban enfermas. Pero los años pasaron y en los albores del siglo veinte se admiraron los cuellos largos y esbeltos de los que pendían largos collares de perlas. Sí, hablamos de la época del charlestón, corta pero intensa y que en menos de lo canta un gallo le cedió el paso a mujeres del tipo de Marilyn Monroe.

Marilyn  y su figura de curvas pronunciadas tumbó a las chicas huesudas y se inmortalizó como la figura más femenina de su tiempo hasta que, en los sesenta, Twiggy y sus émulas  desterraron el ideal icónico de Venus y toda una nueva hornada de modelos extra delgadas empezó a surgir.

Huesos sanos
Hoy hay un culto innegable a la delgadez pero felizmente también a lo saludable y a lo sano. Muchas mujeres, además, tienen una estructura corporal huesuda y sin sufrir de ningún trastorno alimenticio son criticadas y tildadas como anoréxicas o bulímicas. 


No obstante, existen diferencias abismales entre la belleza de una mujer a quien se le marca la clavícula cada vez que se ríe y una chica insegura y anoréxica a la que se le notan las costillas cada vez que tose. Por eso, es posible marcar parámetros para fijar el límite de hasta dónde es estético un cuerpo anguloso y en qué momento se empieza a ver enfermo un cuerpo tan esquelético.

Clavícula de realeza
En inglés se le llama “beauty bone”, y por algo los anglosajones decidieron dar esta nominación a la clavícula, el hueso ubicado justo debajo del cuello y arriba del pecho. Muchas mujeres, que no son necesariamente muy delgadas tienen bastante marcada la clavícula, la misma que se acentúa cuando se hacen gestos faciales exagerados.  Una clavícula, no demasiado salida por cierto, otorga distinción y elegancia. Ahora bien, si esta es muy exagerada es posible disimularla llevando accesorios, como collares gruesos o varias cadenas juntas, con dijes justo a la altura del hueco que se forma en medio de la clavícula y bufandas o pañuelos.


Si por el contrario, lo que se quiere es acentuar la clavícula, lo ideal es llevar  vestidos o tops strapless que dejan toda la parte de los hombros al descubierto y colocarse collares sumamente discretos y delgados. 


La postura, de otro lado, es muy importante para resaltar la clavícula. Y es que nunca se lucirá si se curva la espalda demasiado. Lo que hay que hacer es llevar los hombros hacia y atrás y la cabeza levemente hacia adelante.

Piernas de avestruz
Si las mujeres  tienen piernas y muslos delgados es porque así nacieron y esa es su estructura genética. Es importante dejar en claro que ningún tipo de ejercicios podrá cambiar la forma corporal. Se puede hacer mucha gimnasia y bajar de peso moderadamente, pero solo se logrará reducir la grasa y fortalecer los músculos. No, transformar el cuerpo de determinada forma en otro totalmente distinto. 


No obstante, la obsesión por tener piernas muy delgadas y entrar en los llamados skinny jeans, se ha puesto muy de moda en los últimos meses. Esta se llama ‘thigh gap’ y consiste en lograr, a punta de dietas, unas rodillas huesudas y  un espacio entre las piernas  lo más grande posible.


 Las chicas que lo consiguen publican las fotografías de sus logros en las redes sociales, incitando así a otras jóvenes a imitarlas.


Sin embargo, hay que tener mucho cuidado, porque como ya hemos dicho se nace con una estructura corporal determinada que solo se puede cambiar con cirugías o sometiéndose a dietas que terminan originando graves trastornos alimenticios.

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