Adolescentes Online

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Octubre, 31 del 2015

 

Otros beneficios de que los chicos estén siempre conectados a la red son que se alimentan de información de interés actualizada y pueden participar en actos y conferencias educativas virtuales
 

Los pros y contras de las redes sociales en la vida de nuestros hijos. Un reciente estudio realizado en los Estados Unidos revela que Instagram concentra el 33% de las preferencias de los adolescentes, Twitter, el 20%, Snapchat con 19% y Facebook, el 15%.



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Escribe: ESTEFANNY JACKSON


Su último día en el colegio, su primer día en la universidad, cuando conoció el amor, cuando sufrió por desamor… Estos y otros episodios en la vida de un adolescente están registrados en las redes sociales. No hay duda, sus intimidades se pueden conocer a través de esa gran ventana que es Internet. Y es que diariamente los jóvenes la usan –mediante páginas virtuales o aplicaciones de Smartphone como Facebook, Instagram, Twitter, Whatsapp, Snapchat, entre muchos otras– para colgar fotos y videos, o escribir decenas de mensajes, en los que relatan su día a día.


Así lo comprueba un último estudio realizado a jóvenes estadounidenses y publicado por la famosa firma financiera ‘Piper Jaffray’, que revela que el 33% de un grupo de 9.400 adolescentes cree que la aplicación Instagram es la red social más importante, seguida de Twitter, con un 20% de las preferencias, en tercer lugar viene Snapchat, con un 19% (muy similar a Whastapp aunque aquí los mensajes se borran cuando son leídos) y finalmente el informe sitúa a Facebook en cuarto lugar con un 15 %.


Las estadísticas no mienten: a comparación de otras generaciones, la vida de “los Z” (los nacidos entre 1990 y 2003) está ligada a la tecnología. Para sus padres, aquellos que ya empezaron a familiarizarse con las redes pero que aún no consideran a su celular como una más de sus extremidades, esto tiene sus ventajas y desventajas.  


Estas son las cuatro redes sociales más famosas del mercado virtual. Todas se pueden descargar desde una PC, una Tablet o un smartphone.




El plus de estar conectado

Como primer punto a favor, basta con descargar un programa en el móvil o crear una cuenta en la red social para comunicarse de inmediato con los hijos, o para saber dónde y con quién están. Como dice el refrán: “Ojos que no ven, Facebook que lo cuenta”. Pero, cuidado, advierte John Seminario, sicólogo de familia, “la finalidad de seguir a los hijos en Internet es conocer más de ellos, no acosarlos o avergonzarlos. Sucede mucho que la madre se olvida que las redes son visitadas por cientos de personas y en ocasiones cae en la tentación de reprender o llamar por su apodo cariñoso al hijo, abochornándolo en público”.
Otros beneficios de que los chicos estén siempre conectados a la red es que se alimentan de información de interés actualizada, además de tener la posibilidad de participar en actos y conferencias educativas virtuales dictadas en cualquier parte del mundo, o aprender idiomas o diferentes asignaturas mediante los tutoriales.


Los selfies en la adolescencia se traducen como una búsqueda de la propia identidad y significan la principal vía para mostrarle al resto lo mejor de uno mismo.





El otro lado de la moneda

Claro que así como tiene su lado bueno, exponer la vida en Internet y tener todo tipo de información a un clic de distancia, también tiene sus desventajas. Se sabe que los extorsionadores estudian a sus víctimas a través de su muro de Facebook o Twitter, y que los jóvenes suelen ser los más vulnerables. Carlos Torobeo, especialista en seguridad por Internet, hace la siguiente recomendación: “Cada vez que se publique la foto de un auto es necesario borrarle los dígitos de la placa, al igual que la dirección de la casa. Y nunca se debe mencionar en qué colegio o universidad se estudia, cuál es la rutina diaria o, menos aún, si se saldrá de viaje en familia y se dejará la casa sola”.  


Por su parte, el centro de seguridad familiar de Google aconseja a los padres guardar las fotos y videos familiares en la computadora o en un servicio online como Dropbox, pero siempre en privado. Y si descubren  que sus hijos suelen compartir ese tipo de información en las redes sociales, exhortarlos a eliminarlas luego de un tiempo prudente. Así no existirá demasiado material visible en un momento determinado.


Otro problema es que al no haber control en la información, los adolescentes pueden acceder a páginas prohibidas, como las de sexo, prostitución o comercialización de drogas, y unirse a estas redes mafiosas en una dinámica que empieza como un juego. “Para evitar esta situación –asegura John–, lo recomendable es revisar siempre las descargas que hace el chico en su PC, tablet o celular. Y, claro está, la comunicación debe ser la base de la relación entre padres e hijos”. Otro gran consejo es colocar algún tipo de filtro en la PC para bloquear las páginas pornográficas u otras que los padres consideren nocivas.


Cuidado, que un gran beneficio, como el estar conectado al mundo, no se convierta en una mala experiencia. Es necesario ser prudentes y hasta “mezquinos” a la hora de mostrar la vida privada en entornos públicos.
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