Moda Nostálgica

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Setiembre, 11 del 2013

 

Hacemos un recorrido por Miraflores y Barranco y les presentamos los mejores points para encontrar blusas de terciopelo, camafeos de ónix y vanités de mesh.


Quizá, porque les trae de vuelta aquellas épocas de elegancia y glamour, muchas limeñas se han hecho adictas a la moda vintage. Es así que prendas y accesorios legítimos de los años 80’s, 70’s, 60’s  y aun de antes, se venden en tiendas especializadas ubicadas principalmente en los distritos de Miraflores y Barranco. Aunque, por supuesto, las reliquias más preciadas son las que se encuentran, después de rebuscar pacientemente y durante horas, en los baúles de la abuela. 


El hecho es que los encajes, terciopelos, tules, pieles o peluches, camafeos, vanités de mesh (tejido de metal) y collares largos de perlas de fantasía han devenido en objetos de deseo de muchas jovencitas, conscientes que la ropa vintage es lo más ‘in’ de estos días. 


Según las expertas en moda, lo que en realidad motiva a la mayoría de muchachas a usar estas tenidas es el deseo de parecerse a alguna de las divas de los años cuarenta o a la actriz y bailarina de neo-burlesque, Dita Von Teese, que parece sacada de una película de Humphrey Bogart. 


Por otro lado, hay quienes optan por esta tendencia simplemente porque piensan que todo tiempo pasado fue mejor. Este es el caso de la conductora del programa de televisión ‘Fashion Lab’, Micaela Llosa. “Un 30% de mi ropa es totalmente vintage”, dice ella. La diseñadora cuenta que su pasión por este estilo se debe a que siente  que por más que actualmente se fabriquen piezas similares, estas no pueden reemplazar a las antiguas. “Era otro el corte, el material, la vida”, agrega.

Caminos retro
Una de las tiendas más grandes de ropa vintage de Lima es ‘The Vintage Club’. Está en la calle Pedro de Osma en Barranco y fue creada por  Gabriela Baca (26) y Jazmín Perea (24), hace año y medio.  Estas chicas decidieron abrir un espacio que tuviera un estilo propio y donde se vendiera a un precio asequible, pues consideran que es importante “democratizar el acceso a la moda y que cada quien pueda encontrar su propio estilo en estas piezas únicas”. 


También en Barranco, y a solo unas cuadras de distancia, se encuentra ‘Las Traperas’, una de las tiendas más visitadas por los amantes de la moda, donde además de vender ropa vintage, se mantiene toda una filosofía de reciclaje de prendas. No por nada ‘Las Traperas’ recibió el premio Wayra de Telefónica a mejor proyecto 2012. 


“La gente cree que ‘Zara’ es calidad o que ‘Gap’ es buena marca. Sin embargo, hay telas que solo las encuentras en vestidos Valentino antiguos, y que hoy ni se fabrican ni se venden. Eso es lo que rescatas de lo vintage”, afirma  Paola, una de las  socias de ‘Las Traperas’. Además, agrega que las abuelas no llenaban su clóset de ropa como lo hacen las chicas de hoy, sino que de cuando en cuando  se mandaban a hacer, o cosían ellas mismas, la prenda que necesitaban. “Por eso –asegura Paola– cuando compras algo en esta tienda no solo estás llevándote una prenda, sino que te estás relacionando con ella”. 


Pero no toda la oferta de este tipo de ropa se vende entre cuatro paredes. También existen espacios de venta a modo de ferias para que las personas que no tienen una tienda puedan vender sus accesorios y ropa. 


Este es el caso de ‘The Big Muses’ de  Ximena Nasser (21), quien junto con su mamá son dueñas de esta marca. Ellas solo visten a las mujeres ‘plus size’, pues Ximena también es de talla grande y nunca encontraba ropa que le quedara bien y al mismo tiempo la dejara satisfecha. “Con toda esta ropa vintage, mis clientes se ven de maravillas”, asegura. 


Por su parte, Giancarlo Trejo, de ‘Lentes Vintage’, es el contacto ideal para que uno encuentre las gafas de sus sueños. Él ha pasado muchísimo tiempo hurgando en los rincones de los mercadillos limeños a fin de encontrar las propuestas más raras y viejas. Su clientela está conformada por seguidores de la moda retro y le solicitan desde los lentes estilo aviador hasta los ‘cat-eyes’. “A los 17 años me compré unos lentes modelo Lennon, y desde ahí nació mi pasión por estos accesorios”, recuerda Giancarlo.

Los proveedores
Pero, ¿dónde es que los vendedores de ropa y accesorios vintage encuentran sus tesoros? “La moda en el Perú no tuvo mucho protagonismo en décadas pasadas, debido al clima político y económico, por lo que es difícil dar con piezas importadas de los años 60’s, 70’s y 80’s, a diferencia de lo que puedes hallar en Estados Unidos o Argentina”, señala Gabriela Baca de ‘The Vintage Club’


Sin embargo, nadie deja de visitar a los proveedores de los mercados de segunda  (Grau, por ejemplo) o las tiendas que tienen saldos de ropa que solían vender en los 70’s y 80’s. 


Por otro lado, también están las abuelas, que al darse cuenta que lo que usaron en su juventud se ha puesto de moda, han abierto la venta en sus propias casas. Este es el caso de la señora Lucía Collazos (78) que, al leer en una revista local que las limeñas estaban comprando vestidos antiguos para usarlos con botas militares o ballerinas y casacas de jeans, desempolvó las maletas cargadas de ropa antigua y empezó un buen negocio. “Al principio me pareció raro. No entendía cómo las chicas usaban una blusa de encaje con unas botas con tachuelas para irse a una discoteca”, cuenta ella.

El precio de la historia
Para ponerle precio a un vestido o accesorio vintage se consideran muchas cosas: el estado de la prenda, el diseño, el material, los acabados y, cuando la tiene, la marca. Para corroborar esta última existe la página ‘Vintage Fashion Guild’. Así, cuando las dueñas de las tiendas de ropa usada se encuentran con un vestido que se supone es de Yves Saint Laurent, pueden consultar su autenticidad según el tipo de costuras, las marcas de los cierres y los acabados. 


Eso sí, hay que saber que una prenda vintage siempre será más barata que una nueva y de marca.  Además, nos obliga a mirar el pasado con cierta nostalgia.

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