Intensa Lentitud

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Noviembre, 20 del 2014

 

Profesor peruano Paul Jiménez, discípulo directo del maestro chino Wang Xian, con sus alumnos de la Asociación Sudamericana de Chen Tai Chi Chuan.

Relegado por muchos años como el deporte para la tercera edad, el tai chi resurge en el Perú como una disciplina física y mental que complementa cualquier estilo de vida.


En un mundo cada vez más acelerado y en permanente demanda de nuestra atención, existen entrenamientos físicos que no solo nos ayudan a mantener un cuerpo saludable, sino que también nos permiten calmar la mente. Junto con el yoga –la disciplina más demandada para alcanzar este objetivo– el tai chi aparece como una natural alternativa. Pero, ¿cuál es la principal diferencia entre estas dos prácticas?

“La primera diferencia es que el tai chi es un arte marcial”, nos explica el profesor Paul Jiménez de la Asociación Sudamericana de Chen Tai Chi Chuan. “La segunda, está en la técnica: el 80% de los movimientos del tai chi se hacen de pie. Y la última, es que la estructura de los movimientos se asemeja a una danza”. 

A su vez, el tai chi, a diferencia de las demás artes marciales, trabaja el desarrollo de la fuerza por medio de la relajación. Este complejo concepto es la base de todo el entrenamiento en esta disciplina. “Cuando utilizamos la fuerza física existe un grado de tensión muscular. En el tai chi la fuerza desde la relajación se educa con el tiempo. Cuando estás relajado, reconoces esta fuerza y su golpe se asemeja al de una toalla mojada envuelta: sutil y direccionada en un solo punto, como un látigo”, detalla el profesor.

En cámara lenta
Entrenar los ejercicios para moverse muy lentamente, siguiendo una secuencia que se asemeja a una danza, responde a la necesidad de trabajar la respiración y la concentración al mismo tiempo. En el camino, el alumno aprende a calmar la mente y reducir su nivel de ansiedad. Para  propósitos del entrenamiento marcial, el máximo de lentitud, con la práctica, desarrolla al máximo la velocidad posible de un movimiento.

Esta aparente contradicción se explica cuando aplicamos el tai chi para complementar otros deportes. “La práctica permite potenciar otras técnicas porque otorga mayor conciencia de cómo se hace el movimiento, desde cómo golpeas la raqueta de tenis hasta cómo haces tu pisada cuando corres”, nos explica el profesor Paul Jiménez. El tai chi y el deporte son como el ying y el yang (los conceptos que representan la dualidad en la filosofía taoísta) siendo lo ying la respiración interna, el estado de quietud y el momento de búsqueda del equilibrio con uno mismo.

Tradición y salud
El nombre completo de la disciplina es Tai Chi Chuan que se traduce como “acción de la suprema energía”. Su práctica es promovida intensamente desde el gobierno chino para sus ciudadanos y su popularidad en el continente americano empezó en los años setenta por sus comprobados beneficios para la salud. “El tai chi es uno de los pocos métodos que trabaja intensamente sobre las piernas, siendo uno de los métodos más completos para el fortalecimiento de huesos y tendones”, señala Paul Jiménez. No solo eso, la práctica de esta disciplina es terapéutica en el tratamiento de lesiones, ya que ayuda a notar cuáles son esos movimientos que repetimos una y otra vez sin darnos cuenta que a la larga nos causan inflamaciones crónicas.

Según estudios de la escuela de medicina de la Universidad de Harvard, a pesar de la suavidad en la ejecución de los movimientos en el tai chi, es posible alcanzar un estado físico óptimo siguiendo una práctica regular. El fortalecimiento muscular, la flexibilidad y el desarrollo del equilibrio son las principales áreas beneficiadas y, aunque en un menor grado, se desarrolla también el acondicionamiento aeróbico.

Para quienes desean iniciarse en el tai chi con la intención de canalizar el estrés del trabajo, su práctica es una herramienta ideal para hacer alto y escuchar la voz interior. Movernos lentamente aumenta los niveles de concentración y así permite encontrar el equilibrio entre la mente y el cuerpo.

Sin duda, el tai chi se posiciona como un ejercicio ideal para jóvenes y ejecutivos. La paciencia y la constancia son el único requisito para ver los resultados. (Caroline Mercado)

 

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