Alzando Vuelo

Regresar
Diciembre, 29 del 2016

 

Antes de iniciar el vuelo, cada pasajero es provisto del chaleco salvavidas, casco y arnés de donde se sujeta la vela.

El parapente es un deporte de aventura que nos acerca a la experiencia de volar. En estos días soleados solo hay que atreverse a dar el salto.


Ya sea planeando la costa de Lima, o sobrevolando los edificios más altos del malecón de Miraflores, es muy difícil encontrar palabras para expresar lo que este deporte nos hace sentir. Con una velocidad de hasta 40 km/h, e impulsados únicamente por el viento, la conexión que se logra con la naturaleza desde el primer segundo que despegan los pies del suelo resulta indescriptible.


A pesar de ser un deporte relativamente nuevo (se empezó a practicar a fines del siglo XX) en los últimos años se ha popularizado. De acuerdo con el piloto Alex Scheweig, “la vela puede soportar hasta 130 kilos, dependiendo del viento”. Cualquier edad es bienvenida a bordo, pero no es recomendable si se sufre algún problema al corazón. 


La aventura empieza en el Parapuerto de Miraflores, que se ubica en el parque Raimondi. Antes de emprender vuelo, es necesario firmar una hoja que cubre el seguro contra accidentes donde se acepta que el paseo es voluntario. Los requisitos son mínimos: un pantalón cómodo, zapatillas y lentes de sol para proteger los ojos del viento. Los encargados de la seguridad se aseguran de colocarnos un chaleco salvavidas, el arnés muy bien sujetado y un casco.


Llegado el momento, el piloto nos indicará a unos tres metros del precipicio que es hora de sentarnos. Lo demás es pura gloria. Contrario de lo que se cree, volar en parapente solo genera sensaciones de placer y relajo. Como nos cuenta el piloto Martin Suzuki, “al empezar a volar es como si dejaras los problemas en tierra. Cuando ya estás en el aire, no se puede hacer más”.


Son varias las preguntas que se hacen aquellos que deciden emprender el viaje por primera vez. Es importante saber que la tasa de mortalidad, así como la de accidentes en el Parapuerto de Miraflores, es nula. Todos los pilotos poseen rutas determinadas, controladas por el tráfico aéreo que deben seguir. Sus años de experiencia para llevar a un pasajero son cinco como mínimo. 


Una aventura diferente que vale la pena vivir. Te aseguramos que, al pisar nuevamente tierra, estarás con mucha energía y paz interior. ¿Te atreves a subir? (Alessandra Incandela)

Comentarios