“Tenemos Que Hablar”

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febrero, 18 del 2019

 

Tener rutinas positivas en pareja: como darse un beso todos los días, fortalece la relación.

No hay nada más placentero que conversar con tu pareja como buenos amigos, pero las cosas pueden complicarse cuando se trata de temas algo álgidos como la separación de bienes, por ejemplo. Aquí la forma de salir airosos y llegar a un entendimiento.


Hoy más que nunca, la mujer  se siente empoderada y su independencia económica contribuye a que tome decisiones que antes eran impensables. Hablamos de postergar la maternidad o mantener una economía independiente de la de su pareja. Por eso, si estamos dentro de una relación  resulta inevitable y necesario tocar este tipo de temas. La clave para no terminar peleados o que se produzca  una ruptura, es la comunicación asertiva y efectiva, según los especialistas en terapia de parejas, Lesly H. Peláez y Carlo Cimato del centro Cognittiva Psicología Integral.


Entrevistados Lesly Huamanchumo Peláez  y Carlo Cimato Vásquez, especialistas en terapia de pareja.

Los tiempos han cambiado y por supuesto, las relaciones también. En pleno siglo XXI nos damos cuenta que ciertas cosas que antes eran prioridades ahora no lo son. Sin embargo, cuando estos temas se abordan, en algún momento de la relación sentimental, casi nunca se tocan en forma adecuada.


¿ES MOMENTO DE SER PADRES?

En la gran mayoría de relaciones de parejas estables surgen las ganas de tener un hijo, pero eso no significa que ambos lo deseen con la misma intensidad.  A pesar de que el proceso de procrear es parte de la vida, esta decisión hoy se toma pensando en diferentes factores. Según el especialista de parejas Carlo Cimato,  “Casi siempre los seres humanos quieren tener hijos pero esta decisión  hoy pasa por un factor situacional, ya sea económico, laboral  o vivencial, el cual influye a la hora de tener descendencia”. Antes  los hombres sentían temor ante la llegada de un hijo porque eso significaba que los gastos de la familia aumentarían y podrían impedirles cumplir con algunas metas. Hoy en día, la mujer sale a trabajar y observa ese mismo panorama, entonces decide retrasar la maternidad.


La decisión de tener hijos pasa por diversos factores. Implica una aceptación mutua.


Se dice que una relación podría romperse si uno de los dos no está de acuerdo con tener niños, no obstante la terapista  Lesly H. Peláez señala que, en este caso, las personas tienen una razón errónea sobre cuál es el motivo que desencadena la ruptura. Probablemente esa sea ‘la gota que rebalsó el vaso’ pero no  el motivo principal. “La ruptura no tiene que ver con no querer tener un niño, si no con la dificultad que tenga esta pareja para poder alinearse o tener un proyecto en común”.


Para los especialistas una pareja funciona si tiene dos cosas esenciales: el compromiso y la prioridad por la otra persona. Además, debe existir un contrato emocional, moral y de pensamiento para construir una convivencia armoniosa. Si ambos tienen la misma visión se va a crear un ambiente saludable y se tomarán decisiones que fortalecen a ambos.


SUENAN LAS CAMPANAS

Después de muchos años de relación empiezan las presiones sociales para que se concrete el matrimonio. Sin embargo, la decisión de casarse es un tema que compete solo y únicamente a la pareja. Durante los últimos años, muchos jóvenes han optado por dejar de lado la boda o retrasarla, ¿por qué?


Según los terapistas de pareja “el matrimonio es una cuestión social que hemos creado nosotros para armarnos y vivir de una manera saludable y en una familia saludable”. Debe existir una comunicación para explicar las necesidades de cada uno y definir si realmente el matrimonio se puede introducir en su proyecto de vida como pareja.


En Europa el exceso de competitividad hace que las personas retrasen el matrimonio y den prioridad al ámbito profesional.


“No hay que ver el matrimonio como algo que deba darse sí o sí. Y si no se da, no significa que uno vaya por mal camino. Existen muchas parejas que se casan y son felices, como también hay muchas parejas que no se casan y son felices.”, señala la psicóloga Lesly H.


 Muchas veces el matrimonio asusta por el tema del ámbito legal y la repercusión del divorcio  pero se debe alejar este temor porque en la vida nada es determinante. Todo puede cambiar. Las decisiones se pueden replantear y los caminos se pueden modificar. No es algo que sea definitivo.


Por ejemplo en Europa, las personas no están mentalizadas en tener una pareja si no en un tema más individualista. El exceso de competitividad genera que uno decida apartar el lado emocional de una relación para dar paso al tema profesional. Es muy probable que esta tendencia llegue a nuestro país debido a que hoy por hoy ya se observan casos similares a raíz de la fuerte competencia en el mercado laboral.


LO MIO ES MIO Y LO TUYO ES TUYO

‘Llegó la hora de casarnos pero no quiero compartir contigo lo que he obtenido con tanto sacrificio’.  Socialmente decidir casarse con bienes separados aun es significado de humillación y falta de amor pero la realidad precisamente no es esa. 


Según el especialista Carlo Cimato “En países como  Estados Unidos, Canadá o Europa, la independencia de las personas es tal, que al casarse  por lo civil te piden que te asesores por un abogado sobre separación de bienes. Sin embargo,  en América del Sur todavía hay un criterio de que el hombre tiene un mayor movimiento económico y que la mujer llega para apoderarse de esa economía”


Las conversaciones en pareja sobre temas complicados no se deben dar bajo una situación de tensión. 


La sociedad en la que vivimos mantiene el prejuicio de que la pareja que tiene mejor posición económica es la que mantiene a la otra, desvalorizándola moral y económicamente.  Debido a ello, existe un rechazo a conversar sobre el tema, ya que a pesar de ser algo normal, para la sociedad está en el ámbito de la desconfianza y egoísmo.


En una relación se deben superar ciertos problemas culturales para que la pareja se alinee y se acepte no teniendo que renunciar a nada. Los especialistas afirman que la orientación y la educación son fundamentales antes de tomar una decisión de este tipo. Hay que conversar sobre nuestras expectativas y necesidades, es decir lograr un dialogo positivo. 

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