¿Madre de profesión?

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Mayo, 10 del 2018

 

Ser una madre que trabaja a tiempo completo tiene pro y contras en cuanto al cuidado de los hijos y la realización personal. ¿Tenemos que elegir o podemos encontrar la armonía entre ambas facetas?


Quien es madre sabe que es una experiencia sin igual. En esa máxima expresión de amor nos toca, a las mujeres, tomar la decisión de descansar del trabajo por un tiempo y dedicarnos a nuestros hijos completamente, o retomarlo luego de dar a luz y seguir creciendo en nuestra superación personal. Sin embargo están aquellas valientes que toman ambas cartas y se esfuerzan por ser buenas madres sin renunciar a sus empleos.  Ellas son las primeras en levantarse y las últimas en dormir. Sus habilidades multitasking se hacen evidentes desde que se convierten en madres que trabajan y las 24 horas del día les quedan demasiado cortas para todo lo que deben hacer.



Periodo de maternidad

Mágico  tiempo de mucho amor, pataditas y tobillos hinchados. Y tal vez durante los primeros meses de la dulce espera sea manejable el hecho de ir a trabajar. A muchas, sin embargo, la idea de contar con una licencia de maternidad dictada por ley, les suena a coro de ángeles a medida que la pancita va creciendo. En nuestro país, toda mujer gestante tiene derecho a pasar 90 días libre de trabajo y con goce de haber. Esta licencia se puede tomar antes o después del parto, todo depende de la madre.

La preocupación de una madre que trabaja es principalmente el hecho de no poder pasar suficiente tiempo con sus hijos.


Sentido de culpa

Hemos trabajado tan duro para obtener ese puesto que es normal que llegado el momento nos fluya el deseo de retomar nuestro empleo e independencia lo más rápido posible. Y también en este caso, las emociones negativas surgen: o sea, aparece el sentido de culpa. Muchas veces estas sensaciones son el fruto de premisas erróneas o prejuicios acerca del rol materno. Es tema de debate que una mujer que trabaja ocho horas o más en una oficina pueda también ser una madre atenta, preocupada y sobre todo presente, de la misma forma que una madre que decida quedarse en casa.


En nuestro país, toda mujer gestante tiene derecho a pasar 90 días libre de trabajo y con goce de haber. 

Esta licencia se puede tomar antes o después del parto, todo depende de la madre.

Al fin y al cabo, resulta mucho más enriquecedor para un niño que su madre pase calidad de tiempo con él. La otra opción es que se quede horas viendo el celular, sentado frente al televisor, o con la Tablet en mano. La socióloga Milagros Saenz, autora del libro ‘Ser Madre y sus Dilemas’ y del blog Neuromamá nos habla sobre la dificultad de tomar la decisión de dejar de trabajar. “Si vas a hacer ambas cosas a medias es mejor que replantees tu situación y optes por priorizar en cuál de las dos no quieres fallar. En mi caso, por ejemplo, yo opté por poner en primer lugar mi maternidad”.


Aquellas pareas que se apoyan mutuamente con el cuidado de los niños hacen más llevadera la situación.


La nana

La mayor preocupación de una madre a la hora de enrumbarse en el mundo laboral otra vez, es encontrar a una persona que cuide bien de sus retoños en los momentos que no está en casa. Si no tenemos la posibilidad de dejarlo con el padre o los abuelos, es necesario contactarnos con una niñera que nos pueda apoyar en ese proceso.  Como Milagros nos explica, “Es bastante complicado encontrar una buena nana, al final nadie va a cuidar mejor al hijo que los padres. Pero si es necesario, es mejor informarse bien antes de contratarla”. Además comenta que debemos estar siempre pendientes de la sintonía que pueda tener la nana con nuestro hijo.


Otra de las grandes preocupaciones de una madre que trabaja es encontrar una nana que cuide con cariño y paciencia a nuestros hijos. 


Si la mamá está feliz, los hijos también

Claro, educar a los hijos representa siempre un esfuerzo cotidiano si pasamos 8 horas trabajando en una oficina. Pero, si se lleva la situación con equilibrio nuestra realización personal traerá a nuestros hijos cosas positivas. Además de ser para ellos un maravilloso ejemplo a seguir, les reflejaremos lo plenas que nos sentimos de ser útiles dentro y fuera de casa. Además, los momentos que pasemos juntos serán más valiosos. Sea que optemos por dejar el trabajo o por balancear nuestra vida entre la maternidad y el empleo, lo más importante es compartir valores y amor con nuestros retoños. Por supuesto tenemos que pasar el tiempo que podamos con los cinco sentidos puestos en ellos. Pues créelo, tus hijos lo notarán.



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