Ivanka,‘La Primera Dama’

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Julio, 14 del 2017

 

Con su 'look' impoluto y su sonrisa perfecta, Ivanka, está cómoda ante las cámaras, se maneja con naturalidad,

El ‘arma secreta de Trump’, ‘la auténtica primera dama’ o ‘la única capaz de domar a la bestia’. Estos son algunos de los titulares que la prensa ha utilizado para definir a Ivanka Trump. El magnate nunca ocultó su preferencia por la mayor de sus hijas.



Escribe: MARÍA LAURA REY


Hace unos días, Ivanka Trump, la hoy controvertida hija mayor del presidente de los Estados Unidos, ocupó el lugar de su padre en un foro de la G20 en Alemania. El hecho levantó polvareda y múltiples reacciones en las redes sociales. “Aléjate de la política”, le escribieron algunos, mientras que ella inmutable continúa con su rol de asesora de Donald Trump.

De hecho, cuando Ivanka aún era una niña, Donald Trump presumía de su gran inteligencia y capacidad para atraer al público, por su belleza y olfato para los negocios.



“Papá es mi héroe” no paraba de repetir Ivanka, princesa neoyorquina y top model que a los 16 años debutaba como modelo de Ralph Lauren. Nació en pleno corazón de Manhattan, rodeada de la élite neoyorquina y, gracias a la influencia de su padre, pudo estudiar la primaria en la escuela Chaplin, por cuyas aulas pasó la mismísima Jackie Kennedy. Más tarde se graduó en economía en la universidad de Pensilvania demostrando que su vida no iba a limitarse a saltar de fiesta en fiesta como Paris Hilton. “Trabajo 13 horas diarias para conseguir mi dinero y he pagado mi casa con una hipoteca”, se defendía en una entrevista en el 2007 con el London Express.


Trump y su hija preferida a quien siempre considero la mas preparada.


Tiene 35 años, tres hijos, un libro en la lista de los más vendidos (‘Women who work’. Mayo 2017) y una exitosa carrera en el mundo de los negocios. Abriendo una línea de ropa de venta en Amazon online y otra de joyas  ‘Ivanka Fine Jewrly’, Ivanka ha demostrado ser tan astuta como su marido, Jaron Kushner, el magnate judío de bienes raíces. Ambos se conocieron en el 2007 en el yate de Wendy Murdoch (tercera mujer del magnate de los medios Rupert Murdoch). Su boda con Kushner, dos años más tarde, fue vista como la unión de dos linajes. Ella aportaba el esplendor de los Trump y Kushner una capacidad innata para mandar.


La pareja Kushner Trump. Ivanka se convirtió al judaísmo ortodoxo para casarse con Kushner.


Pocas cosas se interponen en su camino a la hora de alcanzar sus metas. Tras la victoria electoral, Ivanka aseguró que se desvincularía de las responsabilidades del grupo empresarial familiar, no para implicarse en política, sino para dedicarse a la educación de sus hijos. Pero ni bien comenzó la campaña presidencial, Ivanka se mudó a Washington y se convirtió en la asesora más cercana de su padre, desempeñando el rol de ‘asesora informal’. Más adelante se anunció que trabajaría como empleada ‘no remunerada’ del presidente de Estados Unidos con el título de ‘asistente especial del presidente’. Unas semanas más tarde de la toma de mando de su padre,  abrió oficialmente una oficina cerca del despacho oval, desde donde realiza tareas relacionadas con la administración.

Kushner, el yerno, está ahora convertido en uno de los asesores principales de su suegro. Quedó claro que la hija del nuevo presidente de EEUU, no solo está considerada la verdadera primera dama no oficial de la casa blanca, sino una de las mujeres más influyentes de este gobierno.


Ivanka, proyecta la imagen de madre dedicada y asume roles que tradicionalmente están destinadas a la esposa del presidente,


Mientras tanto, Melania no ha movido un dedo de manera institucional y aparece relativamente poco en público. Las últimas noticias cuentan que la hija del presidente ha contratado un equipo de diseñadores para renovar la oficina que es tradicionalmente utilizada por la primera dama. La historia de poder que enfrenta a Ivanka y Melania ha creado todo tipo de especulaciones y tiene los ingredientes que inspiran al clásico culebrón de rivalidad entre hija y madrastra. “Melania es muy inteligente y cálida. Tiene un gran corazón”, declaro Ivanka, pero estas palabras no se han producido en el sentido contrario. Por ahora la prensa vive atenta al menor indicio que ponga en evidencia la rivalidad que existe entre ambas.


Ivanka con su madre Ivana en el aniversario de los 25 años del Estudio 54. New York.


Se dice que Ivanka es la todopoderosa, pero que no la lleva fácil. Un reciente artículo del Washington Post señala que mudarse a la casa Blanca ha sido para ella como llevar una maestría en manejo político. Constantemente tiene que hilar fino para desenredar los zafarranchos que arma su padre, acostumbrado a eclipsar todo lo que la administración y ella tratan de hacer. Su respuesta a lo que ella llama “todo ese ruido” es bajar la cabeza y trabajar. “Cada vez que me siento un poco cansada o frustrada me digo a  mí misma que es un gran privilegio estar en la Casa Blanca” declaró. La pregunta es si Ivanka podrá seguir cargando el peso de su responsabilidad. Muchos aseguran que sí. Tiene el empuje y la ambición de su padre más una habilidad innata para negociar. Quizás esa foto sentada en el sillón presidencial no sea más que el presagio de una carrera política que acaba de empezar.

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