Economista Gonzalo Presa dejó todo por el arte

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Mayo, 13 del 2019

 

Gonzalo Presa presenta 'La Descorporación', su primera exposición individual. 

Gonzalo estuvo sumergido en un entorno financiero por casi 20 años, pero sus verdaderos sentimientos siempre lucharon por no ser desterrados de los dominios internos del ahora artista.


El arte como medio de escape, de fuga, de salvación. Así lo entendió Gonzalo Presa, cuando hace más de tres meses decidió dejar toda una vida dedicada al mundo corporativo para refugiarse en la pintura, su verdadera pasión.


Obra bull vs bear 1 (acrílico sobre lienzo).


“Fue una manifestación explosiva de sensaciones y sentimientos que venía acumulando de toda una carrera corporativa. Vengo de ese mundo. He estado casi 20 años ahí. Esta carrera me llenaba de distintas sensaciones: angustia y frustración por sentirme encerrado. Salgo del mundo corporativo hace tres meses y me dedico a pintar”, nos comenta Gonzalo. 

Él se encuentra presentando 'La Descorporación', su primera exposición individual en la Galería Indigo (Av. El Bosque 260 San Isidro). Aquí su obra intenta representar la uniformización de las personas por parte de las corporaciones, que poco a poco, se tornan omnipresentes en la vida de los trabajadores. Pero más que una crítica, lo que Gonzalo intenta manifestar son las sensaciones que tenía en un ambiente que no iba con su verdadera naturaleza. 


Obra Presa del Oligopolio (acrílico sobre lienzo). 


“Con 'descorporación' quiero decir que tu salud física, tu cuerpo. se vuelven irrelevantes en la medida en la que estás conectado a una computadora y tu sistema neurológico conectado a la matriz corporativa. Estás todo el día trabajando y por dentro te estás llenando de úlceras, hernias cervicales, te descorporizas. Sacrificas tu salud, el equilibrio en tu vida familiar y personal por seguir subiendo en esta pirámide corporativa”, explica el pintor. 

Es por ello que en sus pinturas podemos encontrar diversos componentes como las columnas y vigas de cemento para representar el grisáceo de las estructuras corporativas, un claro contraste de esa vida policroma a la que el artista en realidad quería volcarse. También están las corbatas como sinónimo de asfixia y el ahogo, o la transformación de las personas con traje en pingüinos, haciendo notar de esta manera ese fuerte mecanismo de control que tienen las corporaciones.  “Todas estas promesas de felicidad que te intenta vender una corporación como el poder, el status y el dinero, terminan distrayéndote de aquello que en  verdad te va a hacer feliz: seguir tu leyenda personal”, finaliza el artista. 



Obra Hielera SAA (acrílico sobre lienzo).


Con esta muestra, que va hasta el 21 de mayo, Gonzalo cierra un capítulo en su carrera y al mismo tiempo abre otro, esta vez dedicado al arte. (Edder Castillo)



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