De tal Palo...

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Abril, 21 del 2016

 

Marisa Guiulfo y Felipe Ossio 

Él, economista de profesión; ella, cocinera de corazón. Cuando se embarcaron juntos en esta aventura, hace 25 años, no pensaron en convertirse en el dúo perfecto. Con una personalidad efervescente, como ella misma se define, el sosegado espíritu del mayor de sus hijos era lo que necesitaba en la balanza para encontrar ese equilibrio ideal. Marisa y Felipe han hecho realidad las exquisiteces más elocuentes de cuanta celebración haya en la ciudad, lo que les ha servido para unirse como familia. El yin yang de la cocina y el arte de decorar aguarda por nuevos momentos que requieran del talento de sus creadores que, gustosos, se dedican a un oficio que los llena de satisfacciones.

Felipe Ossio, Benedetta y Beatrice Ciabatti, Cristina Quimper y Soledad Ortiz de Zevallos, son solo algunos ejemplos felices de hijos que han seguido el camino profesional de mamá.



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Ilaria, Beatrice y Benedetta Ciabatti

Si hay algo en que Beatrice y Benedetta Ciabatti están completamente de acuerdo es que Ilaria, su madre, tiene un carácter bastante fuerte. Estudiaron Letras y Filosofía y Ciencias Políticas respectivamente, pero ambas hermanas terminaron trabajando en el negocio de joyas que abrió mamá. Dicen que trabajar en una empresa familiar no es nada fácil, pero que a pesar de todo tiene sus beneficios, pues “permite manejar una complicidad que solo te dan los lazos de sangre”. Lo importante es que cada una respeta el trabajo de la otra y, en medio de los procesos, dejan de lado “el chip” de madre e hija para asumirse como compañeras de trabajo. Aunque a veces es inevitable que los roles se mezclen.



Nora Ingunza y Cristina Quimper

Desde hace cinco años, Nora Ingunza comparte la dirección de ‘La Galería’ con su hija, Cristina Quimper. “Yo creo que, además de transmitir tus aficiones, transmites tus tendencias”, señala Nora, quien desde muy temprano se encargó de cultivar el gusto por el arte entre los miembros de su familia. “Fue una linda manera de crecer todos”, resalta. Cristina, por otro lado, recuerda esos años entre risas: “¡Jamás íbamos de viaje a una playa!”. Pero valió la pena. En uno de esos viajes vio por primera vez el Guernica y se enamoró. “Mi mamá es la que tiene el ojo biónico, y yo veo más el panorama”. Para ambas el Día de la Madre significa “celebrar con bombos y platillos” lo que normalmente viven todos los días.



Bernadette Brouyaux y Soledad Ortiz de Zevallos

Cuando tenía 27 años, Bernadette llevó su primer taller de actuación en su natal Bruselas. Ya en el Perú, ingresó al Conservatorio de Formación Actoral (CFA) del Centro Cultural Peruano Británico y, en el 2014 participó en la obra ‘La Montaña’ de Franklin Dávalos. Soledad, su hija, se formó como artista circense en La Tarumba y durante más de diez años paseó su arte por las principales ciudades de Europa. Ahora, ambas se han unido para dar vida al proyecto teatral ‘El día en que cargué a mi madre’. La puesta en escena es una reflexión acerca de lo que une a una madre con su hija en la edad adulta. Va en el espacio ‘Agárrate Catalina’ de Barranco (Av. 28 de julio 277) hasta el 8 de mayo.

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