VANESSA SABA: Cuando el tiempo se Detiene

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Julio, 13 del 2017

 

‘El Test’, obra que se presenta en el Teatro Marsano y que coprotagoniza la actriz, es una comedia psicológica que trata sobre las decisiones que se pueden tomar en torno al dinero y la vida. Y fue de eso lo que hablamos con Vanessa.


Entrevista: EDUARDO CORNEJO

Fotos: VÍCTOR CH. VARGAS 


Cien mil dólares ahora mismo, o un millón de dólares en diez años. Usted, lector, ¿qué elegiría? Esta pregunta, tramposa, exquisita y aparentemente superficial, tiene más sombras y subterráneos de lo que uno se imagina; y obliga a poner en perspectiva algunas cosas en la vida. Todo ese mundo de posibilidades con el que ahora usted se entretiene, pensando entre una u otra opción, es lo que sostiene la hora y veinte minutos que dura ‘El Test’, una obra de teatro psicológica, con más comedia que drama, y que pone en aprietos a las dos parejas amigas que se reúnen una noche a cenar. Ahí, Vanessa Saba (junto a Sergio Galliani, Ximena Díaz y Javier Delgiudice) interpreta a Paula, una mujer sobre la que cae el mayor peso de la decisión. Pero esta vez, es Vanessa, y no su personaje, quien responde.


–¿Los cien mil dólares hoy, o el millón en diez años?

–Hasta ahora no puedo decidirme. Normalmente digo el millón, creo que podría esperar diez años. Pero con certeza, no lo sabría. Cien mil también es un montón de plata, pero no es tanta como para que te cambie la vida.


–¿Qué harías si tuvieras un millón de dólares?

–Produciría películas que no tengan un gran presupuesto, para poder hacer algunas. Pondría un albergue de perros o colaboraría con los que ya existen. Frank (Pérez Garland, director de cine y su esposo) dice que tengo el Facebook más feo que ha visto en su vida: solo pongo avisos de perritos perdidos o abandonados. Y también aprovecharía en viajar.


DE TODO UN POCO: A los 16 comenzó haciendo comerciales. A los 21 concursó en Miss Perú. Y en 1997 participó en su primera obra musical: Chorus Line.


Otras personas dirían: Dejo lo que estoy haciendo y me largo, pero tú has hablado de producir películas.

–A mí me gusta la actuación y el cine es mi vocación. Si yo hiciera esto por dinero me dedicaría a cualquier otra cosa. Felizmente he sido una actriz con mucha suerte. Normalmente tengo trabajo y no me puedo quejar. Pero la carrera, por naturaleza, acá y en China, es así. Guardas un poco, y en la época que no hay trabajo, comienzas a gastar de los ahorros.


Después de tanto tiempo actuando, ¿qué sensación te dejan los aplausos?

–Es raro porque siempre me siento como esos niños de nido, un poco avergonzados, que salen a recibir los aplausos después de su actuación escolar. Debe ser porque quien sale a agradecer al final de la obra soy yo y no mi personaje. Todavía siento un poco de vergüenza.


–¿De quéhablan los actores después del aplauso?

–Una vez vi una cosa rarísima, aquí, en este mismo teatro. (La entrevista sucede sobre el escenario del Teatro Marsano). Había venido a saludar a unos actores después de la obra y antes de que acabe yo ya estaba parada a un lado del escenario. Hacia el final, cuando la gente aplaudía y el telón comenzaba a caer y ya no se veían las caras de los actores, comenzaron a transformarse. Salieron enojadísimos y puteando. No recuerdo por qué, quizá alguien se olvidó la letra o hubo un error con la utilería. A veces el público no sabe lo que sucede sobre un escenario y quizáni se dan cuenta de algunos errores que puedan cometerse.


EL TEST: Sergio Galliani, Vanessa Saba, Javier Delgiudice y Ximena Díaz protagonizan la obra del autor catalán Jordi Vallejo, bajo la dirección de Gonzalo Martínez, de Argentina.



Entonces puedes creer haber tenido una mala noche sobre tablas, pero el público aplaude a lo grande.

–Sí, y también sucede al revés, es muy impredecible. Alguna vez he hecho una función genial y a la gente no le gustó tanto. Es muy distinto lo que sucede sobre el escenario de lo que sucede en el público. Hay otra cosa que es rarísima. Por ejemplo, hay actores con los que tútrabajas que no los sientes presentes, como si estuvieran en otra parte, como si no conectaras. Sin embargo, cuando lo ves como espectador, no lo percibes y ni te das cuenta.


–¿Hay algo que como actriz sientas que todavía te falta trabajar?

–Yo siempre ando trabajando mucho en la fluidez emocional. Frank dice que debería olvidarme de esto porque no es verdad lo que digo.


Explícame lo de la fluidez emocional.

–Yo creo que me falta fluidez emocional para pasar de una cosa a otra. Por ejemplo, cuando veo a estos actores que pasan al llanto muy rápidamente, siento que tienen una cosa extraña, es algo bonito de ver. Se supone que uno lo entrena viviendo y observando, porque el actor se nutre de todo. Pero también tiene que ver, quizá, con estar conectado y permitir que sucedan las cosas. A veces uno está bloqueado y la emoción se queda ahí, estancada. Es difícil para mí esa parte.


HOMBRES EN SU VIDA: Arriba, con su padre, el economista Daniel Saba, y su esposo, el director de cine, Frank Pérez Garland. Abajo, con Mario Vargas Llosa, con quien protagonizó “Las mil y una noches” en 2011.


Es curioso que después de tantos años de actuación, todavía te cuestiones y digas que te faltan cosas por resolver.

–Me pasa un montón. Y es que si ya supiera todo me aburriría. Además, es como una búsqueda constante. Cuando empiezas a actuar es como cuando empiezas una relación, todo es lindo; todos los textos que me ofrecían eran un reto. Ahora mismo estoy en una etapa en la que me siento un poco en búsqueda de volver a empezar o de volver a sentir ese inicio, o quizá, en un momento de desaprender. Normalmente me cuestiono cosas porque creo que es la única forma de mejorar.


–¿Cómo ves el teatro hoy a comparación de hace diez o quince años?

–Se ha profesionalizado. Hay algunas salas más, pero todavía faltan. Hay más público, pero también falta público. Hay obras que son más masivas que otras, también. Sin embargo creo que es un buen momento a comparación de cuando empecé.


–¿Alguna vez has salido a escena para una o dos personas, o con la sala casi vacía?

–¡Qué horror! Sí. A veces te avisan que hay poco público, que creo que es lo mejor. Hace muchos años salía escena y había muy poca gente; me dio un ataque de risa por los nervios. Y tratéde disimular. Pero en realidad da mucha pena. Para empezar, un teatro vacío se ve triste y uno piensa que no te quieren, ¿no?


DRAMATURGA: Vanessa debutó como guionista en la película Ella y Él (2014), escrita a cuatro a manos junto a su esposo.


–¿Qué pasa por la cabeza de un actor cuando suena un celular en medio de la función?

–Lo escuchas, te jode, te saca un poco del trance, y le digo trance porque hay funciones en donde sientes que todo estáconectado y es como si desaparecieras, como si todo lo que sucediera fuera cierto. Entonces suena un celular y quieres matar a la persona. Una vez detuve una función para decirle a un señor que hablaba por celular si se podía callar. Esto en realidad no se puede hacer, pero es que hablaba demasiado alto. Fue muy incómodo.


–¿Qué es lo mejor que puede suceder sobre un escenario?

Puedes llegar un domingo, con una pereza terrible, pero basta que subas para al escenario para que se pase todo. Puedes estar con alergia, estornudando como loca, y se pasa. A míme ha pasado muchas veces. El cuerpo sabe algo: aquíel tiempo se detiene.



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