Mayella Lloclla: Soñar en Grande

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Agosto, 29 del 2014

 

La joven actriz será una de las protagonistas de ‘Troika’, cinta de Francisco Lombardi que acaba ganar uno de los premios de producción de obras cinematográficas del Ministerio de Cultura.


Con 27 años, Mayella Lloclla es –quizás– la gran revelación de la nueva oleada de películas peruanas. A inicios de este año, junto a Vanessa Saba y Manuel Gold, protagonizó la cinta ‘El vientre’ de Daniel Rodríguez Risco. Por su lograda interpretación obtuvo una serie de críticas positivas. Y tras ello, Mayella recibió la llamada del actor Diego Lombardi, quien la convocó para que participe del nuevo proyecto de su padre: ‘Troika’, una película que ahonda en las relaciones humanas, la deshonestidad y la mentira.

Luego de pasar el casting de rigor, la actriz se quedó con el papel de Nancy, una chica ambiciosa que conformará un triángulo amoroso con los personajes que interpretarán Javier Valdés y Wendy Vásquez.

–¿Cómo tomas tu actual momento profesional?
–Para mí todo es un aprendizaje. Cuando vi a Melania Urbina en ‘Mariposa Negra’, toda menuda y chiquita,  pensé en que podía ser como ella. Ahora siento que estoy cumpliendo mis deseos, pero trato de tomarme las cosas con calma.

–¿Te alejaste de la televisión para dedicarte al cine?
–Hubo un momento en el que solo pensaba en hacer películas. Coincidentemente, las propuestas que me llegaban de la televisión no llenaban mis expectativas. La gente prefiere ver realities, antes que buenas series de ficción. Por eso, cuando me pasó lo de ‘El vientre’, dije: “acá nomás me quedo”. 

–¿Dirías que ‘El vientre’ te abrió las puertas para seguir haciendo películas?
–Por supuesto, no tengo dudas de eso. Mi vida profesional dio un giro a partir de ahí. Todo el mundo piensa que ese fue mi debut en el cine, pero no es así (antes estuvo en ‘El Premio’, de Chicho Durant).

–¿Te costó adaptarte al lenguaje cinematográfico?
–En el cine hay mucho más detalles a tener en cuenta. Tienes que ser neutral, poco expresiva y hay que transmitir lo justo y necesario. Al principio me costó. Era tan gestual que me decían que baje las revoluciones. ¡Sentía que hablaba como muerta! En la tele, en cambio, tienes que tener la capacidad de grabar treinta escenas en una semana y aprenderte los diálogos. Ambos escenarios tienen sus complejidades.

–¿Cómo ves la movida del cine peruano?
–Siento que hay buenas ideas, pero que muchas veces no se ven traducidas en buenos guiones. La mayoría de historias son muy ligeritas. Al margen de ello, es genial que ahora se estrenen más de cuarenta películas. El cine peruano tiene que convertirse en una industria.

–¿Qué tiene que pasar para que eso suceda?
–Debería haber más apoyo del Estado. En Argentina hay industria gracias a las buenas políticas del gobierno. El cine es cultura. Y yo creo que la cultura sensibiliza a la gente. Por eso es importante que podamos crecer culturalmente, ya que eso nos hará mejores ciudadanos.

–¿Se puede vivir de la actuación en el Perú?
–Yo siento que me han estado pagando bien. No soy millonaria, pero puedo vivir tranquila con mi familia. Tengo que aprovechar mi momento.  

El arte de vivir
Mayella era la niña que siempre destacaba en las actuaciones escolares del colegio María del Carmen, en Los Olivos. Con apenas doce años, ella decidió ser actriz cuando su hermana mayor, Pamela,  que por entonces estudiaba dramaturgia, la llevó a los ensayos de una obra de teatro en La Alianza Francesa. “Me pareció un lugar mágico”, recuerda.

Ni bien terminó el colegio, y sin haber llevado curso alguno de actuación, Mayella fue elegida para ser una de las protagonistas de la serie ‘Dina Paucar: la lucha por un sueño’. Luego participó en otras producciones televisivas como ‘Los del solar’, ‘Yo no me llamo Natacha’ y  ‘Los amores de Polo’. Cuando grababa la serie ‘Por la sarita’, en 2007, Mayella se enamoró y tiempo después se convirtió en madre del pequeño Gael, de tres años. Aunque está soltera, dice que no está lista para iniciar una nueva relación.

–¿Cómo compartes el tiempo con tu hijo?
–Yo tengo horarios muy dispersos, pero trato de darle calidad de tiempo cuando estoy con él. Lo llevo al parque y nos ponemos a jugar fútbol. Es muy divertido. Felizmente la tecnología ayuda mucho. Cuando estoy lejos, puedo verlo a través de la pantalla del celular.

–Ahora que estás soltera, ¿no tienes ganas de volver a enamorarte?

–Creo que todavía no es el momento. Hay pretendientes, no te lo voy a negar, pero prefiero estar tranquila. Solo estoy enfocada en Gael y en mi trabajo.

–¿Sientes que Gael ha heredado tu vena artística?

–Yo creo que sí. Sin decirle nada, él baila solito y lo hace muy bien. Cuando tiene actuaciones en el nido, me he sorprendido. Es el líder de su grupo y es mucho más suelto que los demás niños. Le gusta llamar la atención del público, no tiene vergüenza. Ahora falta que también quiera ser actor.

–¿Te gustaría que lo sea?
–Me encantaría que haga lo que le apasione. Mis padres me apoyaron en todo momento cuando les dije que quería ser actriz. Con Gael seguiría el ejemplo de mis papás.

–Por otro lado, imagino que eres bien popular en tu barrio.
–Para nada, ya no me reconocen como antes. Más bien, cuando hice la serie de Dina Paucar, ¡fue un boom! Todos miraban por la calle. Al principio era espeluznante pero de ahí me fui acostumbrando.  Era una niña que recién había terminado el colegio. Las señoras se me acercaban para pedirme autógrafos. Yo no lo podía creer.
 
–¿Hasta dónde quieres llegar como actriz?
–Me gustaría trabajar en el extranjero; internacionalizarme. De todas maneras lo voy a hacer. Es algo que siento. Sueño con algún día convertirme en una chica Almodóvar. Es más, ahorita ‘El vientre’ se va a presentar en el Festival de cine de Vancouver y luego se estrena en Colombia.
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