MAGDYEL INDOMABLE

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Agosto, 10 del 2017

 

La estupenda actriz Magdyel Ugaz (33) se enfrenta a un nuevo reto. Ya no encarnará a Dina Páucar, Teresita o Doña Peta. Esta vez será aquella Colorina que algún día interpretó Lucía Méndez. Hace tres semanas empezaron las grabaciones.


VIAJERA Se fue a estudiar un mes a la escuela San Antonio de Los Baños en La Habana. Terminando de grabar ‘Colorina’ se va ir a estudiar un tiempo a España.


Entrevista: ÁLAMO PÉREZ LUNA 


“Colorina

con tu canto de golondrina

y ese sueño en la piel

has llenado de ti mi vida”.

(Camilo Sesto)


Estamos en un estudio fotográfico en Miraflores. Magdyel está sin una pizca de maquillaje y luce más linda que nunca. Está radiante, contenta y entusiasmada. Detrás de mí y mi grabadora hay unas doce personas esperando para ponerla más bonita todavía. Para romper el hielo dice que no tiene novio y vive sola… por ahora. 


–¿Cuando te hablaron de ‘Colorina’ te sonó a una producción grande, conocida, a algo que habías escuchado antes?

–Me acordé de mi mamá y de las telenovelas que ella veía en esa época. La versión famosa de ‘Colorina’ la dieron el año que yo nací, en 1984, y eso me llevó a la infancia, a muchos recuerdos, a la canción de Camilo Sesto.


–¿Y cuando te dicen para protagonizar esta nueva versión tú qué pensaste? Qué chévere, qué emoción, qué sorpresa, qué miedo…

–Un poco de todo lo que has dicho (risas). Yo le pregunté a Michelle (Alexander) por qué había pensado en mí para hacer de Colorina. Y me dijo que había muchas cosas que yo podía darle a ese personaje. Me habló de su fuerza, de su valentía, de que le robaron la inocencia y me quedé impactada, se me puso la piel de gallina.



–Descríbeme un poco al personaje… 

–El personaje empieza muy jovencita, en la selva, creyendo en el amor, y de un día para otro todo cambia. Incluso se ve obligada a entrar al mundo de la prostitución. En esta novela siempre es así, la historia da giros constantemente y eso me atrapó también.

Las historias y los cuentos son como la vida misma. Esta vez es igual. Aquella chiquita llamada Magdyel de la Urb. El Retablo en Comas un día pasó a ser una de las jóvenes actrices de ‘Mil oficios’ y pronto se vio protagonizando series como ‘Dina Páucar, la lucha por un sueño’ o la película ‘Mariposa negra’ de Pancho Lombardi. Después llegaría la inquieta y colorida ‘Teresita’ de ‘Al fondo hay sitio’, interpretar en el cine a Doña Peta, la madre de Paolo Guerrero, y ahora hacer de la indomable ‘Colorina’ que algún día interpretó Lucía Méndez.


–¿Eres de las actrices que cuando les dan un personaje que ya ha sido llevado a la pantalla, no les gusta ver esas interpretaciones previas?

–Sí, exactamente.


–¿O sea que no ves las escenas que hizo Lucía Méndez en los ochenta?

–No. Además sé que fue un gran trabajo el que hizo esa mujer, por eso se le recuerda tanto. Lo que tengo que hacer, con mi directora y el equipo, es crear nuestro propio personaje y darle vida.

Esta nueva experiencia llega justo después de haber abandonado a su entrañable ‘Teresita’ después de ocho años.



–¿Fue triste ver el último capítulo de AFHS?

–Sí, bastante. Y desprenderme de ‘Teresita’ mucho más aún. Hasta este año he tenido sueños en los que regresábamos a Las Lomas y me encontraba con todos los Gonzales (risas).


–¿Siempre vas a recordar a ‘Teresita’ con nostalgia?

–Sí. ‘Teresita’ me ha acompañado mucho a mí como ser humano. Ha vivido conmigo procesos personales, también. He tenido momentos muy duros y la popularidad de ‘Teresita’ hizo que no me sintiera sola.

Magdyel nació en el Hospital de Collique y estudió en todos los colegios estatales de Comas. A los 16 años alquiló un cuarto y se fue a vivir sola a Surco. Ya trabajaba en ‘Mil Oficios’.


–¿Haber vivido en El Retablo es algo que te molesta?

–Yo estoy muy agradecida de haber vivido en Comas porque siento que es una de las grandes fuentes de inspiración para mi chamba. En algunos momentos me frustraba no tener ropa, zapatos y que mis amigas vivieran cosas que yo no vivía. Y renegaba. Pero ahora tengo tanto material para mi trabajo cuando recuerdo mi niñez y digo ¡Mierda! ¡Qué valiente! Y cómo me sobrepuse a tanta adversidad. Eso lo agradezco. 


TERESITA El personaje que marcó su vida antes, ahora y para siempre. Aquí al lado de su madre Doña Nelly (Irma Maury).



–¿Te hicieron bullying alguna vez?

–Sí. Por mi peso, por mi talla porque soy alta, porque vivía en Comas.

Sus padres se separaron cuando era una niña. Y eso le molestó mucho durante su niñez. En su juventud, aún más, pero ahora ya es diferente. Hoy puede entender por qué su mamá tomó esa decisión. También ha aprendido a soportar mejor las críticas.


–¿Por qué crees que a algunos no les gustaba que encarnaras a Doña Peta?

–Bueno, Peta es una mujer afroperuana y yo no. Quizás hubo actrices afroperuanas que se sintieron perjudicadas porque no las eligieron a ellas.


–Pero la vida no es tan cuadriculada, ¿no?

–Es verdad. Y cuando pregunté después del casting por qué me habían escogido me dijeron que tenía la calle, el sabor, no era sólo la piel. Y Peta también quería que la interprete yo.



–Hablaste con ella antes y durante el rodaje, me imagino…

–Claro. Pasé con ella como uno o dos meses. Pasábamos tiempo juntas, íbamos a comprar cebiche, al mercado, a la iglesia. Ahora somos amigas.


–Dime la verdad… ¿A quién le pedían más autógrafos?

–Peta es cosa seria, te digo. Es muy famosa. Y la quieren mucho. Gritaban su nombre por la calle cuando caminábamos juntas.

Magdyel dice no ser celosa, pero sí muy apasionada. Se ha enamorado tres veces en toda su vida y sigue siendo amiga de dos de sus ex. Laszlo Kovacs es uno de ellos.


–¿Qué te gustaría hacer antes de los 50 años?

–Viajar mucho, seguir estudiando. Seguir creciendo en mi carrera.


–¿Crees que te has encasillado un poco?

–Me he quedado mucho en mi lugar de confort. Necesito que me sacudan un poco. Me fui a estudiar un mes a la escuela San Antonio de Los Baños, en La Habana. Todos los alumnos éramos latinos. Y fue muy bueno. Aprendí mucho. Y terminando de grabar ‘Colorina’ me voy a ir a estudiar un tiempo a España.


–¿Piensas en Hollywood o en trabajar en otro país?

–No quiero irme de mi país. Amo mi país. Amo estar acá. Me interesa seguir haciendo historias de mujeres increíbles, de mujeres anónimas. Eso me interesa. No sé si es acá o en Colombia o donde sea. No estoy trabajando para internacionalizarme.


–¿Te pidieron matrimonio alguna vez?

–Sí, pero yo sabía que eso no iba a ocurrir.


–¿A qué le tienes pánico?

A que se me corte la inspiración. A que un día me bloquee y ya no me aprenda la letra. A no sentir.


–¿Te gustaría tener un hijo?

–También sería maravilloso.


–Pero no es una factura que tengas que cobrar ya…

No. Antes trataba de armar una agenda con todas las cosas pendientes que quería hacer. Pero ahora me he dado cuenta de que es por las puras y que es agotador. Ahora trato de que la vida simplemente me sorprenda.

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