LOS RETOS DE BARBARA

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Setiembre, 11 del 2018

 

FOTO: Renzo Gutierrez

La compositora, productora y actriz Bárbara Cayo está de vuelta y con fuerza. Luego de superar situaciones adversas en su vida personal, emprende con muchas ganas una nueva etapa. Solo quiere estar feliz y muy positiva.


Entrevista: Alessandra Incandela.


La entrevista con Bárbara fue igual de acelerada que los capítulos de la serie Torbellino de los 90’s. Pasamos por ella a su casa en San Isidro y conversamos durante el largo camino al aeropuerto Jorge Chávez. No la soltamos hasta llegar a la sala de embarque de internacionales. Ese día emprendía un viaje de negocios a Bogotá, pues está enrumbada en un nuevo proyecto como manager.


En esta entrevista sin filtros, nos cuenta episodios de su vida nunca antes revelados y que la cantante considera que es hora de dejar salir. Actualmente se está volviendo a reencontrar con la música. En esta ocasión en una faceta más madura, buscando ayudar a formar conciencia entre los peruanos, con sus letras. Entre sus nuevas composiciones se encuentran temas relacionados al empoderamiento femenino y el apoyo a la niñez. “Mi hermana Stephanie está casada con la actuación, Fiorella está casada con el baile y yo en coqueteos con la música. Estoy volviendo a hacerle caso. Es mi gran pasión”, expresa. “He pasado por muchas cosas y puedo poner mi granito de arena para ayudar a que se entienda que a la mujer hay que respetarla. Una no se debe quedar en un lugar donde le hacen daño”.


“Se ha hecho mucho daño a gente inocente precisamente por la corrupción. Sin ir muy lejos he sido víctima de eso, lo cual me impidió superarme, realizar mis sueños, superar mis miedos”.


–Mencionas que estás de nuevo en coqueteos con la música, pero, ¿por qué te peleaste con ella?

–Por cosas que pasaron en mi vida que me bloquearon y no permitieron que siguiera con mi sueño. A veces, cuando uno entra en una situación de depresión, es difícil salir adelante, más aun cantar. Se me quebraba la voz en los escenarios. No podía hacer conciertos.


–Pero, ¿fue una desconexión total?

–En realidad la música siempre ha estado ahí. Con Torbellino, volví. De hecho acepté la propuesta de la novela porque Lucho Llosa nos dijo que íbamos a volver a cantar. Como fue una época tan linda, aceptamos. Pero lamentablemente el grupo se disolvió.


–¿Qué pasó con ‘Torbellino, 20 años después’?

–Creo que para que un grupo funcione tiene que haber unidad. La mayoría estaba de acuerdo en continuar, pero una minoría no quería y frenaba el proyecto. Hubo diferencias de opiniones que nos separaron de nuevo. Y bueno, la novela no funcionó porque le vendieron al público una idea que al final no fue. Se suponía que el grupo sería el protagonista, pero dieron el peso a los más jóvenes. Fue un gran riesgo.


Edición 613


–¿Es muy difícil ser cantante en el país?

–Veo que a algunos cantantes peruanos les está yendo muy bien. Estamos en un momento de despegue. Pero hay un problema de fondo: no nos apoyamos mutuamente como peruanos, nos falta querer lo nuestro. Así como se ha demostrado que los peruanos son fanáticos del futbol, me encantaría que lo seamos de la música, de los otros deportes. Que formemos una unidad sin serrucharnos el piso o mirar mal al otro, sino al contrario, apoyarlo.


–¿De qué se trata tu nuevo acercamiento con la música?

–Estoy en un proyecto como manager. No puedo aun contar con quien, pero pronto lo sabrán. Además estoy enfocada en la ayuda social mediante la música. Desde chica he escrito varios temas relacionados con esto. De alguna manera quiero poner mi granito de arena para inspirar a otras personas a ayudar. Quiero contribuir a reforzar los valores y principios. He hecho un tema también referente al empoderamiento de la mujer. Hay fuerzas positivas y negativas. Y pareciera como si el mal se estuviera comiendo al mundo de una manera increíble. La resistencia, como le llamo, somos las personas que queremos que el mundo sea mejor.


–Has crecido prácticamente bajo los reflectores, ¿qué rasgos de tu personalidad se deben a esa exposición tan temprana?

–Desarrollas mucha sensibilidad. También es un mundo un poco gitano y no es muy estable. Cuando tienes una familia a veces choca que sean ámbitos tan diferentes. Y más si tu pareja no te apoya y es ajeno a ese mundo. Para ser artista, yo creo que tienes que estar casada con un artista, si no se crea inestabilidad. Se necesita mucha comprensión e inteligencia y que respete tus sueños.


–¿Has sufrido algún tipo de acoso a lo largo de tu carrera?

–Cuando recién empecé había una persona que llamaba a mi casa y colgaba. Me daba mucho miedo. Llamaba y ponía su voz sexy y decía groserías. Cambiamos de línea y se solucionó.


-En algún momento te acusaron de ser impulsiva y agresiva, al conversar contigo se percibe que eso no es tan cierto, ¿cambiaste o tenían una imagen errónea de ti?

–Los medios transforman las cosas para tener rating y hacer prensa amarilla. Pero como yo nunca he querido entrar en el circo, tal vez se quedaron picones. Hay mucha información en las redes que está mal. Antes había un programa que le daba basura a la gente, pero creo que ha bajado, gracias a Dios.


Fotos del recuerdo de los inicios de Bárbara con sus hermanas Fiorella y Stephanie.


MÁS FUERTE QUE NUNCA


Ya estamos a medio camino, pero el congestionado tráfico nos permite extender la conversación. Bárbara tiene una clara postura sobre la violencia de género. “Es terrible el abuso de fuerza porque siempre el hombre va a ser más fuerte que la mujer”, nos dice. Considera que el machismo es el fuerza madre de este tipo de abuso hacia la mujer. “Es  necesario erradicarlo por completo, ojalá tengamos la grandeza de darnos cuenta y evolucionar”, comenta la cantante.

El más grande reto de Bárbara fue salir airosa de la operación que le hicieron para extirparle un tumor maligno en la cabeza. Pero como ella misma dice, “Lo que no te mata, te hace más fuerte”, y ese fue su caso.


“Quiero poner mi granito de arena para inspirar a otras personas a ayudar. Quiero contribuir a reforzar los valores.  He hecho un tema también referente al empoderamiento de la mujer”.


–Atravesaste una etapa de salud complicadísima ¿cómo la superaste?

–Mi mayor defecto es ser muy sensible. En ese momento tuve que ponerme fuerte, porque si no me moría. Los que pasamos por una cosa así vivimos un cambio y empezamos a valorar cosas que antes no sopesábamos.


–¿Cuál fue tu gran cambio?

–Ahora soy una persona que busca descubrir y vivir, estar feliz, y ser positiva. Para curarse, uno tiene que pensar que está bien. Las enfermedades son el reflejo de algún mal en el alma. El cuerpo las bota como males, y hay que mantenerse positivos para salir de ese estado.


–Tu hija fue criticada debido a su aparición en la portada de la edición de Fiestas Patrias de una conocida revista...

–Vi que la mayoría de críticas fueron positivas, pero alguna que otra persona dijo que no nos representaba como país y por lo tanto no debía vestir el uniforme de los Húsares de Junín. Otros comentaban que era demasiado bonita para ser peruana y etc., etc....Yo pregunto, ¿qué pasa con nuestra autoestima?, ¿con el amor propio? Mi hija por ejemplo, está luchándola lejos de sus seres queridos.  Somos un país multirracial desde 1532, ¿por qué una rubia no podría representarnos?  Yo estoy orgullosa de mis orígenes, ella también.


–¿Cómo tomó ella las críticas?

–Se ríe. Alessia es dulce y tiene garra. Se ha ido a Nueva York a trabajar como modelo. Vive con su hermana Arianna, que estudia allá.


–¿Cómo eres como mamá?

–Soy amiga, confidente. Con el menor, XXXXXX, como soy madre soltera, tengo que ser mamá y papá a la vez.


Izquierda: Bárbara Cayo junto a su ex esposo y sus hijos en la boda de su hermana Stephanie. Derecha: Ella con su último hijo.


–¿No ve a su padre?

–Si lo ve, pero los fines de semana. Una cosa es vivir con los padres y otra que el padre viva al otro extremo de la ciudad.


–Para nadie es un secreto que la separación del padre de tus hijas fue larga y tormentosa ¿Cómo saliste de esa etapa?

–Me costó mucho. Fue una de las razones por las cuales no pude  realizar todos mis sueños. Después de mi operación cambió todo. Lo perdoné y me perdoné.


–¿Qué opinas sobre lo que está pasando en el país en cuanto a la corrupción?

–Está bien lo que está pasando, hay que tocar fondo y sacar todos los trapitos al aire para comenzar en limpio. Se ha hecho mucho daño a gente inocente precisamente por la corrupción. Sin ir muy lejos he sido víctima de eso, lo cual me impidió superarme, realizar mis sueños, superar mis miedos. Ojalá un día la gente que hace las cosas mal abra los ojos…


–¿A qué te refieres?

–Dejé entrar a mi vida a personas equivocadas. Lo más grave para mí fue hace 17 años, con la pareja más importante que tuve, al cual hoy quiero mucho porque lo acepté tal y como es. Tuvimos una linda familia un día y ese es el recuerdo con el que quiero quedarme. Sucedió que una vez entró a mi departamento durante el proceso de divorcio y se comió la hoja de su agenda que yo había encontrado en su oficina y en la que decía: 7mil dólares al juez, 3 mil a Corrochano, 2 mil al secretario. Eso fue durante el juicio de tenencia de mis hijitas chiquitas. Nunca lo he contado pero fue algo terrible que causó estragos en mi vida, considerando que Corrochano era el abogado de Montesinos. Era la época de las cortinas de humo. Por eso creo, sin victimizarme, que  demoré mucho tiempo para salir de ese trauma personal que repercutió en  mi salud, mi autoestima, mi vida entera y logros profesionales. Siento que podría haber logrado muchísimas cosas si no hubiera pasado por aquel episodio. Aún así, sigo de pie pensando que nunca es tarde.


–¿Qué te dio la fuerza para salir a denunciar al papá de tu hijo?

–Yo hice una denuncia formal porque ya quería parar con todo. A él también lo perdoné y somos amigos también, porque hay un niño de por medio. Lo mío no fue tan grave comparado con lo que se ve a diario.


“Yo no soy de las que se queda callada. Entonces ahí empieza el conflicto y es cuando uno debe separarse. Si estoy sola, es porque no me dejo. Hay que enseñar valores a los hijos”


–¿Has sufrido de violencia?

–Hay violencia física y psicológica. A veces los hombres dicen cosas muy feas. Si amas a alguien no le puedes hablar mal y yo no soy de las personas que se queda callada. Entonces ahí empieza el conflicto y es cuando uno debe parar y separarse. Hay que partir enseñando a los hijos valores y principios. Si ahora estoy sola, es porque no me dejo.


–¿Te dejaste en algún momento?

–Sí, claro.


–¿Por qué?

–Por amor. Las mujeres sentimos diferente. El hombre desarrolla más la parte práctica que la emocional.


–¿Qué le aconsejarías a una mujer que pasa por eso?

–Primero qué trate de hacerle entender al hombre, conversando. Si él no entiende, es mejor que  salga corriendo, más aún si es agresivo. El hombre siempre va a tener más fuerza que la mujer. Por eso es muy importante conocer de qué tipo de hogar proviene tu pareja, antes de entablar una relación profunda.

Llegamos al aeropuerto. Bárbara roba miradas por todos lados. Antes de despedirnos en la puerta de embarque, la Cayo nos hace una última confesión: “A veces las personas se presentan de una manera y cuando ya estás metida en la relación, aparecen las cosas raras. Hace poco alguien a quien quería mucho, me empezó de pronto a decir que no era nadie, que mi tiempo había pasado, que con lentes parecía vieja, que por qué había engordado. Nadie tiene a derecho a decir cosas desagradables a otra persona. Si uno no está contento con el otro, se retira y ya. Nuestro tiempo nunca  pasa, siempre seremos alguien en esta vida y para algo y por algo estamos aquí”.

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