JOHANNA SAN MIGUEL: A Corazón Abierto

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Mayo, 11 del 2017

 

Johanna San Miguel es una de esas pocas actrices de las que el público se apropia, quizás porque nació con el maravilloso don de hacernos reír. La chiquilla de ‘Carmín’ en los ochentas, la inolvidable Queca de ‘Pataclaun’ en los noventas, ahora será Antonia en ‘Ven, baila quinceañera’.


Escribe: MARÍA LAURA HERNANDEZ DE AGÜERO

Lleva 33 años de carrera artística. Ha hecho teatro, Tv, cine, radio,  musicales, programas concurso. Ha presentado dos unipersonales, ha escrito un libro con Carlín, ha tocado en una banda de música (La Liga del  Sueño). En su cabeza no paran de fluir los proyectos y los sueños. Esta es Johanna: versátil, maternal, intensa. Una fiesta cuando está en vena, una mujer profunda y reflexiva en momentos especiales e íntimos. Directa y sincera, se confiesa en estas líneas:


–Comenzaste tu carrera muy chica

–Comencé actuando en una obra de mi tía Claudia (Dammert). Era muy chiquita; hice dos funciones y ahí quedó. También hacía locución. Recuerdo que hice tres comerciales; uno de Crema de Oro. Me divertía y además, ¡me pagaban! A mí me gustaban los documentales de Cousteau y soñaba con hacer algo parecido. Quería estudiar oceanografía, estudiar el mar y sus misterios. Pero la vida te va llevando por otros caminos.


–Creciste en un ambiente artístico. Tu mamá. (Silvia Dammert) era guionista y además una directora creativa muy reconocida.

–Mi mamá es inteligente, talentosa, con un sentido del humor fantástico. Ella hacía los guiones de los unipersonales de mi tía Claudia. No tengo palabras para definir lo que significa Silvia para mí. Ella es el pilar de mi familia. Es mi reina. No dejo de aprender de ella.

Paulo ya tiene 14 años y no es un chico al que suelen gustar las cámaras. Por ser una fecha especial en esta ocasión accedió a posar con su mamá. 


–Más de treinta años de carrera, ¿cómo has hecho para compaginar una vida tan intensa con la crianza de tu hijo?

–Como lo hacen todas las mujeres que trabajan. Estoy separada del papá de mi hijo con quien tengo una excelente relación y a quien siempre vemos. Somos una familia.

Con ropa relajada y sin maquillaje, Johanna se mueve entre la sala y la cocina de su casa. Preparamos juntas el café.  En la puerta del refrigerador cuelga la foto de un bebé adorable que sonríe para ella “este es Paulo de chiquito” me dice señalando la foto mientras su rostro se ilumina. Paulo, que ya tiene 14 años no es un chico al que suela gustar las cámaras pero en esta ocasión accede a ser fotografiado con su mamá. “Yo tampoco doy muchas entrevistas”, dice, pero esta es una fecha especial.


–Se ve que eres muy maternal…que adoras a tu hijo

–Cuando quiero decirle a Paulo cuánto lo quiero no encuentro las palabras porque ninguna puede expresar lo que siento por él.  Él se ríe y me dice que a él le pasa igual. Le pregunto si siente que nos conocemos solo de esta vida y me responde que está seguro que ya nos conocemos de antes. Una vez me dijo: “Ojalá que en la siguiente vida vuelvas a ser mi mamá” (ríe emocionada). Yo le digo que estoy segura que nos vamos a volver a encontrar.

–Has vivido momentos difíciles… ¿cómo has llevado esos momentos con Paulo?

–No te puedo hablar de los sentimientos de Paulo porque estaría invadiendo un espacio suyo y lo respeto. Él y yo tenemos una extraordinaria comunicación como la relación que tengo con mi madre. Mi hijo y yo somos un equipo que trabaja junto y está unido en las buenas y en las malas. Por todo esto me siento bendecida.

A mediados del 2015 Johanna se vio señalada por los medios y el implacable ojo público por una situación complicada que la llevó a alejarse de las pantallas de Tv y volver a su pasión, el teatro. Dos años después vuelve a la televisión fuerte y con ánimo renovado. 


–¿Qué ha sido lo más duro que te ha pasado?

–Enfrentarme a mí misma. También ser mujer en una sociedad machista, y aunque no parezca, cada vez más machista. Cuando un hombre hace algo fuera de lo ‘políticamente correcto’ no pasa nada, pero cuando una mujer lo hace, ¡olvídate! Te caen todos los calificativos.


–Como persona pública probablemente hayas sentido esto con mayor intensidad

–¡Por supuesto! Y es muy difícil. ¿Qué podemos hacer nosotras las mujeres para no sentirnos etiquetadas, señaladas y juzgadas? Pues, querernos mucho y yo me quiero mucho. Soy una luchadora.  Puedo pasar por momentos difíciles y tambalearme por un momento pero tengo una base muy sólida. He heredado ese carácter independiente de las mujeres de mi familia.



–Pero cuando una se enamora esa seguridad también puede tambalear ¿O no?

–Muy poco. Solo me he enamorado dos veces en mi vida, en el sentido de amar de verdad. Y son dos personas a las que voy a ver el resto de mi vida y con quienes siempre va a haber algo lindo.


–¿Tienes pareja en este momento?

–No. Estoy bien conmigo misma. No tengo pareja hace años pero estoy contenta. La compañía puede ser muy linda pero también conlleva una serie de acuerdos y postergaciones. Yo no podría estar con alguien que no me sume, que no me haga sentir bien. Tengo una vida plena y un trabajo maravilloso.  


–Cuando se dice que una mujer necesita una pareja para sentirse completa, ¿qué responderías?

–Ufff!...Como si uno necesitara ser un apéndice de alguien para ser feliz. ¡No te pases! Cuando me preguntan: “¿No necesitas a un hombre?” ¡Es como para jalarse los pelos! Un hombre es una compañía, un complemento, pero ninguna mujer es incompleta porque no tiene una pareja. O como cuando se piensa que una mujer sin hijos es menos mujer. ¡Por favor! Una es libre de hacer con su cuerpo y con su vida lo que mejor le parezca y cualquier decisión es válida.  


Johana vuelve a la ficción después de catorce años. Se siente una niña con un juguete nuevo. 

–Te noto una mujer apasionada

Soy apasionada en todo. Pero si me hablas de cine, teatro, de música, te podría contestar que eso es lo que más me apasiona. Yo dejé de hacer teatro durante un tiempo y ahora lo he retomado con una pasión desbordante. Ahora estoy en ‘Toc Toc’ y vamos a reponer ‘Mamma Mía’. He vuelto a la ficción después de catorce años. Me siento una niña con un juguete nuevo.


–En el 2018, ¿vuelves a los unipersonales?

–Sí. Esa es mi prioridad. Voy a tocar muchos temas que me interesan como la psiquis femenina; un tema interesante y complejo. Hay tanto ruido afuera que no podemos oírnos a nosotras mismas. La idea es escucharnos, abrazarnos y aceptarnos.


–Y sobre la tercera temporada de ‘Ven, baila quinceañera’, en la que saldrás próximamente, ¿cómo ves el personaje de Antonia?

–Antonia es una mujer muy libre, sin embargo está casada con un hombre que no es lo que ella pensaba y es una gran decepción. Esta dentro de la casa de los Souza donde todo es muy parametrado. Se siguen las normas impuestas por el establishment y allí a todos les importa muchísimo el qué dirán. Antonia es la contraparte, ella va por otro camino.


–¿Y hay algo de ti en el personaje de Antonia?

–Por un lado no. Antonia está casada con un pata con el que yo jamás en mi vida podría estar. Pero, por otro lado, ella es mamá y espero tener escenas hermosas que revelen mi propio modo de sentir la maternidad.


–¿Te sientes cómoda con personajes muy distintos a ti?

–Me parece mucho más rico que el personaje no sea parecido a mí. Como el de Tania en ‘Mamma Mia’, como el de Blanca en ‘Toc Toc’, o como el personaje de Antonia. Es más interesante explorar otras personalidades.

Johanna se relaja cuando habla. A ella no le van las poses ni los comentarios afectados. Cuando ríe, ríe de verdad. Su casa en Surco es el reflejo de su carácter; un  espacio acogedor que invita a una conversación fluida y natural.

Actualmente no tiene pareja, pero asegura que vive una vida plena y tiene un trabajo maravilloso que la hace sentir feliz. 


–¿Cuál consideras tu peor defecto?

–Defectos tengo miles, y si no los tuviera, ¿cómo aprendería? También tengo debilidades. Cuando fui mamá sentí algo de miedo por esa personita que era todo para mí. Es el temor a volverte vulnerable porque amas tanto, que te da miedo perder lo que más quieres.


–¿Qué sientes que has aprendido o ganado con los años?

–El darme cuenta que no tenemos el control de nada. Tenemos la ilusión de controlar  pero luego aparece lo impredecible. No hay el Waze de la vida. El de la vida funciona distinto. Como todo el mundo tengo un proyecto de vida pero estoy abierta a todo porque, ¡no te queda otra!! Y eso lo aprendes con los años. Al soltar te liberas.


–¿Qué es lo mejor que te ha pasado?

Sin duda mi hijo. Me siento agradecida con la vida. Tengo además tan buenos amigos: Wendy, Carlín, Gonchi, Cachin, Monchi, somos amigos hace  25 años, y más que amigos son mis hermanos. Quiero seguir rodeada de las personas que me hacen sentir feliz. Quiero seguir trabajando, seguir haciendo reír a la gente, seguir abrazando la vida.

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