Jessica Tapia: Luz de Lima

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Abril, 27 del 2017

 

Mamá Feliz. Después de someterse a ocho tratamientos de fertilización, Jessica se convirtió en madre de Lima Marie. 

Desde Chicago, la periodista nos cuenta sobre su relación con Steven Dykeman, su vida en la ‘Ciudad de los vientos’ y su experiencia como madre primeriza a los 44 años.


Entrevista: Luisa Paredes

Nos comunicamos con la recordada conductora de televisión Jessica Tapia, quien nos saluda desde su nuevo departamento ubicado en Chicago, en un  decimosegundo piso. Está en todos los trajines de la mudanza. Desde el ventanal se puede apreciar “la Ciudad de los Vientos” en su totalidad. La vista es espectacular. Tras contraer matrimonio con el economista Steven Dykeman hace cuatro años, Jessica intenta concebir un hijo sin éxito. Después de someterse a ocho tratamientos de fertilidad, finalmente logra convertirse en madre. Junto a ella, se encuentra su más preciado milagro: la pequeña Lima Marie de cuatro meses.


–¿Por qué decidiste finalmente convertirte en madre? Tengo entendido que habías descartado esa posibilidad… 

–Nunca estuve muy convencida de tener hijos porque no encontré el momento correcto, ni la persona indicada. El tiempo pasó y solo con ‘Steve’ dije “con él sí quisiera tener un bebito”. Lamentablemente por la edad y las circunstancias tuve que empezar un proceso de fertilización. Quise mi ‘Stevecito’ o mi ‘Stevecita’, alguien que sea la mezcla de nuestro cariño.


–Muchas mujeres se someten a tratamientos de fertilidad sin éxito. ¿Cómo lo afrontaste? 

–Los primeros cuatro tratamientos fueron por fertilización asistida. En dos oportunidades el resultado fue positivo, pero al hacer el test nuevamente, arrojó negativo. Soy católica practicante y la fertilización in vitro no fue una posibilidad que contemplé. Averigüé mucho. Consulté con médicos y con mi consejero espiritual. Finalmente lo hice, pero al sexto intento (en un periodo de dos años) estuve destruida emocionalmente. Tuve que parar con las inyecciones y ese revuelto de emociones. 


–Y ¿cómo decidiste continuar con los tratamientos?

–Pasaron seis meses en los que se presentaron tres cosas. Me entrevistó un periodista peruano para un diario local (EE.UU.) y me contó que él, junto con su esposa, lo intentaron por años hasta que sucedió. Me dio ánimos para que no me dé por vencida.  Luego una amiga me comentó que quedó embarazada después de mucho tiempo. Finalmente, llegó el caso de Milagros Leiva. Hablé con ella y me dijo que siga intentando. Dos primos me llevaron al Rímac, donde hay una Iglesia (Nuestra Señora del Patrocinio) con una silla milagrosa. Me senté y lloré mucho. Oré con todas mis fuerzas y, sin querer queriendo, funcionó. Sentí que, en ese periodo, mi cuerpo descansó y anímicamente estuvo mejor. 


–¿Cuándo se torna exitoso el resultado?

–Al comenzar el séptimo tratamiento, me crecen dos óvulos, pero que no se encuentran en las mejores condiciones. Realizamos un octavo tratamiento que da un óvulo de excelente calidad y, a sugerencia del doctor, me coloqué solo ese y está acá a mi costado (señala a Lima quien nace el 30 de diciembre pasado). Decidimos guardar los otros dos para que, en el futuro, Lima pueda tener hermanitos. Me los voy a implantar a fines de año o quizás el siguiente. Según el doctor, ahora que soy madre, tengo más chance. 


–¿Cuán difícil te resultó este embarazo?

–Tras detectarme una condición, en la que el hígado produce un flujo anormal de bilis (colestasis),  me indujeron al parto, ya que Lima estaba en riesgo. Demoró 72 horas porque no era el momento. Estuvimos los 10 primeros días en cuidados intensivos. La acompañamos todo el tiempo y ahora está sana. No podia ser mejor. Es una niña linda. No es llorona ni renegona. Le encanta la gente y la cháchara. Me hace la maternidad muy sencilla. 


En el restaurante ‘Bravo’ del boulevard de Asia, el sábado 4 de febrero del 2012, fecha que ella recuerda a la perfección, se inició una nueva etapa en la vida de una de las periodistas más icónicas de la televisión.  Estuvo junto a una amiga, parada frente al bar, cuando sintió la presencia de dos personas que se acercaron. Les propusieron sentarse juntos, pero ella se rehusó. “Mi amiga insistió porque los había conocido la noche anterior. Entonces accedí. Me casé y dejé todo. Fue una casualidad de Dios”, nos cuenta Jessica.


–¿Cómo se hicieron novios? 

–Cuando él regresó a su país (EE.UU.), nos escribimos alguna vez por email, pero nada más. En abril del 2012 falleció mi papá y su misa del mes coincidió con la fecha de mi cumpleaños. Él me escribió para saber cuáles eran mis planes. Pero le respondí que nada porque no era la forma en que yo quería celebrar mis 40 años. De pronto me escribió: “Jessica, ¿te molestaría si te acompaño a la misa de tu papá?”. Le dije que para nada y llegó a Lima. Me acompañó, cargó los recuerdos y conoció a mi familia. Muchos amigos y colegas en Lima, a los cuales yo apreciaba, no se dieron un tiempo para ir por equis razones. ¡Él vino desde Estados Unidos! Esas son las pequeñas cosas que marcan totalmente y dices “Wow! A esta persona vale la pena mirarla con otros ojos”. 


La periodista se muda a Chicago junto con su esposo en el 2013. ‘Steve’ es especialista en créditos hipotecarios y se ubica entre los 200 mejores de EE.UU. Al cabo de unas semanas, ingresa nuevamente a la televisión como reportera freelance para Univisión hasta diciembre del 2016, apenas una semana antes de que nazca su hija. Actualmente ambos tienen una empresa dedicada a la compra, remodelación y venta de departamentos. En ella, ‘Steve’ se encarga del papeleo y Jessica de la remodelación: “Él tiene el know-how de la compra venta y a mí me encanta la decoración. Es un trabajo para mantener contenta a la esposa”, bromea.  Ya entregaron su séptimo proyecto.


–¿Cómo te apoyan Steven y tu madre con la crianza de Lima?

–‘Steve’ babea por su hija. Aunque como todo hombre, toma algunas cosas a la ligera. Somos opuestos. Yo soy la paranoica. Quiero aprender, pero tropiezo varias veces. Cuando necesito algo, recurro a mi mamá, que es como mi google… ¡e incluso mejor! En los tres años que vivo acá, vino una sola vez para el matrimonio civil. Ahora por la nieta, vino en noviembre para el baby shower, en diciembre para el nacimiento y en febrero para acompañarme. Regresa el 13 de mayo para el bautizo de Lima.


Jessica Tapia estudió en el colegio Parroquial San Francisco de Borja. Siempre fue tímida y conservadora. Incluso recuerda que en los quinceañeros, si sobraban mujeres a la hora de bailar, ella se encontraba dentro del grupo: “Yo era una de las que planchaba de todas maneras”, ríe. Después de algunos años, participó en certámenes de belleza, tales como Miss Perú-USA y Miss Intercontinental. Incluso se coronó como reina en el Miss Asia Pacífico. Condujo los noticieros más importantes como ‘Buenos días, Perú’, ‘América Noticias’ y ‘Panorama’ hasta el 2009. “Si yo no hubiese estado en concursos de belleza o en televisión, nadie se acordaría de que estuve en el colegio. Yo era como el ‘patito feo’”, agrega.


–Como persona mediática, tu vida estuvo muy expuesta, ¿te fue difícil dejar el Perú o en el fondo lo deseabas?

–Yo asumí hace mucho tiempo que trabajar en televisión tiene un costo. Soy un ser humano y tengo errores como todos. Pero no busqué irme del Perú, ni encontrar un gringo, ni obtener mi ‘Green card’. Las cosas simplemente se dieron. En relación a lo profesional,  cumplí todas mis etapas. Me sentí realizada. Cuando encontré a ‘Steve’, encontré a mi pareja perfecta, mi complemento. Alguien que me dio seguridad y tranquilidad. No tuve miedo de tomar decisiones y no me arrepiento de absolutamente nada.


–¿Qué es lo que más extrañas de tu vida laboral y personal en Lima?

–Muchas veces bromeo con mi esposo sobre ello y le digo que lo que más extraño del Perú es a mi mamá y a mis cinco cifras verdes. 


–¿Has pensado volver al Perú? 

–Para nada. Mi esposo no habla español y eso es una desventaja. Si en la pareja hay dos personas exitosas y una se encuentra en desventaja, la otra se acopla. Con relación a Lima y su educación, voy a tratar de llevar a mi hija por el camino correcto.

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