El Poder de los Oxenford

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junio, 12 del 2014

 

Ahora que dejó el nido y vive por su cuenta, Lucía Oxenford deja todo atrás y habla sobre su reconciliación con Angie Jibaja. Su padre, Marcelo, fue su fortaleza durante esos días tormentosos.


Lucía Oxenford se reunió hace unos días con Angie Jibaja para conversar, por primera vez, sobre aquella pelea pública que ambas protagonizaron en el 2012, después de que una revista mostrara un “ampay” en el que se veía a Lucía besándose con Jean Paul Santa María, pareja de Angie por aquel entonces. Durante esa disputa las cosas nunca quedaron claras y Lucía fue duramente juzgada por la prensa y los amigos. “Pasé de ser la hija de Ivonne y Marcelo, a la mujer que se metió en medio de una relación, cuando eso no era verdad. Si no hubiese sido por mis padres, que me apoyaron siempre, me hubiese vuelto loca”, dice la joven actriz.


Ahora, sin embargo, y para respiro de los Oxenford, las cosas han dado un giro. Lucía y Angie conversaron frente a frente y se reconciliaron. Ellas llegaron a la conclusión de que ambas fueron víctimas de un mentiroso y de una prensa amarilla a la que solo le interesó cómo llenar sus páginas. Para demostrar que, en efecto, ambas se han reconciliado, Oxenford escribió en su cuenta de Twitter: “Cuando dos personas son inteligentes las cosas salen bien con solo hablar”. Y Jibaja respondió: “Totalmente. Esa mochila ya fue. Eres linda, mujer, y una víctima más como yo. Sé muy feliz. Tienes todo para serlo”.


Lucía fue a buscar a Angie al hotel donde ella se hospeda, después de pactar una cita, y tras una conversación de tres horas pusieron sobre la mesa sus verdades y, sobre todo, se pidieron disculpas.


–¿Era la mujer que creías?

– No, era diferente, era otra. Me pareció súper buena onda y graciosa. Le conté mi verdad y ella me explicó por qué alguna vez llamó a mi celular a gritarme: él le había contado que yo lo acosaba y además por ese entonces ella recién acababa de dar a luz. Todo fluyó muy bien.


–¿Qué es lo que más te impactó de esa conversación?

–Ver cómo se le iluminaban los ojos cuando hablaba de sus hijos. Me enseñó fotos de ellos y la vi emocionarse. Angie es una excelente madre, para quitarse el sombrero.


–¿Hubo nervios?

–Previos, sí. Mientras me vestía para la cita, sin darme cuenta, me puse dos zapatos diferentes: uno de taco y el otro de plataforma, y luego estaba cojeando. También me puse el polo al revés. No comí nada en todo el día porque sentía cosas en el estómago.


Nuevos proyectos

Lucía acaba de firmar contrato por un año con una nueva productora, ‘Settimo Films’, cuyo productor es Raúl Pachas. Esta empresa ha creado una agencia de animación, actuación y modelos, ‘Ángeles’, de la que Lucía forma parte. Como medio de promoción, la actriz ha realizado un video, que ya circula en Internet, bastante provocativo y sugerente. “Este trata de una chica que después de ser secuestrada por bastante tiempo se libera y busca vengarse. En algunas escenas uso un traje negro de latex”, cuenta la menor de los Oxenford.


–Pero también hay escenas en las que no tienes ropa. Y aunque en el videoclip no se te ve totalmente desnuda, sabemos que sí debiste mostrarte como Dios te trajo al mundo, ¿fue fácil hacer esa grabación?

–No, para nada. Tuvieron que darme ocho shots de tequila para que pudiera soltarme y hacerlo. Pero, ojo, este video no tiene la intención de promocionarme como modelo porque no lo soy, servirá para promocionar mi trabajo como actriz.


–¿Qué te falta por hacer a nivel actoral?

–Voy despacio y no acepto todo lo que venga. Por ejemplo, me han llamado para todos los realities de competencia que se ven por estos días pero no es lo mío, eso de tomar cosas raras o de echármelas al cabello no es mi onda. Me gustaría actuar en cine, y mejor si se trata de una película de terror tipo ‘El exorcismo de Emily Rose’.


–De hecho, cuando hay escándalos en tu vida aumentan las propuestas laborales, ¿no?

–El morbo, la “peliculina”, esa novela barata mexicana, es la que llama la atención en nuestro país. Hay quienes acuden a esto para hacerse notar y no tratan de exprimir su talento, pero eso no lo es mío. Por favor, productores, apuesten por otros formatos, ¡ya no más realities!  


Aunque Lucía es actriz por arte y parte, sus padres, Yvonne Frayssinet y Marcelo Oxenford, la llevaron a los escenarios y los sets de televisión desde que era bebé: fue la preferida de los directores de comerciales cuando aún no cumplía un año y con solo seis actuó en la novela ‘La rica Vicky’. No obstante, ella se ha probado en otras facetas. Hace un tiempo estudió fotografía en el ‘Centro de la Imagen’ y también pasó por las aulas de la ISIL para estudiar Ciencias de la Comunicación. “En lo primero estuve solo un ciclo y en lo segundo tres. Y es que me aburrí”, dice Lucía. “Aunque sí debo reconocer que durante ese periodo aprendí a escribir y descubrí que me sentía cómoda haciéndolo, y fue gracias a eso que creé mi blog ‘El cielo de Lucía’”.


–Acabas de cumplir 23 años, ¿no te asusta haber llegado a esta edad sin estudios universitarios?

–No quiero sonar orgullosa pero no, yo confío mucho en mí. Sé que aún me falta mucho por “exprimir” y que mi camino no es ese. Y es que, si hago lo que no me gusta no lo haré bien, y yo no soy así, yo hago lo que me gusta y lo hago con pasión. Por estos días no tengo en mente terminar los estudios, estoy emocionada con mi trabajo en ‘Settimo Films’. 


–Cambiando de tema,  ¿estás enamorada?

–No, estoy sola. El último chico con el que salí no supo adaptarse a mi vida algo pública y lo dejamos ahí. La verdad, no sé si he conocido realmente al amor. Y no pienso en casarme en el futuro, no sueño con el vestido blanco. Miremos a mis papás: ellos no están casados, hasta ahora son novios. 


Palabra de Padre

Marcelo Oxenford, su padre, quien actualmente es director de teatro de artes escénicas en la Región Callao, ha apoyado a Lucía en todo, y lo ha hecho devotamente. Él la ama, la protege y la engríe, y no lo niega. Asegura ser tan consentidor porque cuando Lucía nació él tenía 44 años, “Estaba viejo”, dice; y además, Yvonne y él ya habían pasado por una pérdida.


Aquella vez, por el 2012, cuando su hija fue atacada fuertemente por la crítica, él salió a defenderla con los puños en alto. “Sabía que mi hija no tenía ninguna culpa, pero así ella me hubiese confesado que sí la tenía, igual la hubiese apoyado”, señala tajante. 


–Al fin todo esto se acabó para los Oxenford…

– La verdad ha salido a la luz y no es para mí una victoria sino un reconocimiento. Me enteré de la conversación de Lucía con Angie después de que ocurrió y le dije, “¡Qué valiente eres, Lucía!”. Creo que Angie es una excelente madre. Una leona. Yo quiero decirle que lo que dije en aquel momento estaba fuera de contexto. Le pido disculpas. 


–¿Cuáles son tus errores como padre? 

–He tenido miles. Principalmente con Juliana. Cuando nació Lucía, Juliana era la más chica de mis cuatro hijos con mi primer compromiso, tenía 13 años, fue la que más sufrió con todo el cambio, y no le di la atención que se merecía.


–¿Y ahí empezó su alejamiento?

– Este empezó hace tres años. Sin embargo, hay etapas en las que nos frecuentamos. Por ejemplo, yo estuve con ella cuando se separó de su pareja. Fui a verla, a apoyarla, a ver a María, su hija, que es mi nieta querida. Pero ahora estamos nuevamente alejados. Dios quiera que esto cambie pronto.

 

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