El Lema de Milagros Leiva: “Cuando sucede, conviene”

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Diciembre, 10 del 2015

 

Después de tres meses de un aislamiento casi monástico –forzado y auto inducido al mismo tiempo– la periodista Milagros Leiva finalmente decide hablar. El mismo día en que fue despedida de América Televisión descubrió que estaba embarazada de mellizos.



Nos sorprendió el colorido y pulcro espíritu navideño con el que nos recibió Milagros Leiva en su departamento de un piso 17, en Miraflores. Papá Noel y los renos esperan en la puerta, mientras que al interior no hay nada que falte. El inmenso árbol de Navidad está completamente decorado y hasta la mesa del comedor ya está vestida con mantel y candelabros. “Me encanta la Navidad, todos los años soy así”, nos dice encantada. Harry Potter, su perro y fiel compañía, no se despega de su lado.


Hace tres meses que Milagros nos confesó ilusionada, aunque temerosa, que estaba embarazada. Lo había intentado por seis años con todo tipo de tratamientos. Nos pidió tiempo, discreción y compresión. Vivía en esos momentos los sacudones mediáticos por su abrupta salida del Canal 4 y Canal N. Por los 30 mil dólares que pagó al entonces prófugo Martín Belaunde Lossio se le acusó de todo y se le tildó de cuanto cabe. Comprendimos, pues ‘pescar a río revuelto’ no es nuestro estilo. Hoy Milagros está serena. No existe investigación alguna en su contra, ni en el Perú ni en Bolivia y está embarazada de 4 meses, de mellizos.


Ellos&Ellas 553 -  09/12/15


–El 9 de setiembre habrá sido el día de mayores contrastes emocionales en tu vida. Ese mismo día te enterabas que perdías tus tres trabajos y conocías que estabas embarazada de dos bebés. ¿Cómo lo viviste?

–El momento más complicado de toda mi vida fue cuando Joaquín murió. (‘Joaquín’ es el nombre ficticio que le dio en su blog a su novio estadounidense, con el que compartió tres años de su vida. Él falleció de manera intempestiva hace 4 años). Pero el momento más raro, antagónico, como ¿qué está pasando en el universo? fue este 9 de setiembre. Durísimo. 


–¿De qué te enteraste primero?

–Primero fue el día más feliz de mi vida. Me enteré de mi embarazo a eso de las 5:30 – 6:00 pm cuando me llegó el correo del laboratorio. Yo estaba con el Dr. Ernesto Escudero en ese momento, y más que emocionada. Al rato recibí un mensaje que tenía que ir al canal urgente, que Clara Elvira (Ospina) quería hablar conmigo. Y bueno, me fui feliz al canal. 


En el canal ocurrió todo lo que ya sabemos. Fue acusada de haber vulnerado los principios rectores del grupo periodístico al haber pagado por información –pagó con un cheque del BCP 30 mil dólares a Martín Belaunde Lossio, quien se encontraba bajo arresto domiciliario en Bolivia– y en presencia de Clara Elvira Ospina, directora periodística de América Televisión y Canal N, de Ronald Velarde, productor general de Canal N y del abogado Leandro Reaño, Milagros Leiva firmó su salida.


–Fuerte, ¿no?

–Sí, fuerte. Pero el Dr. Escudero siempre me dijo que si yo quedaba embarazada tenía dejar de trabajar, o por lo menos, solo tener un trabajo. Lo que nunca pensamos, ni él ni yo, es que el día en que me embarazara iba a perder mis tres trabajos. Eso fue ¡pum! de golpe, de raíz “ya no trabajas”.


–¿Durante cuánto tiempo buscaste quedar embarazada? ¿Lo intentaste con Joaquín?

–Por supuesto. Él fue el hombre que más creyó en mí, no solo como persona, como profesional, sino como mujer. Siempre me dijo que yo iba a ser mamá, siempre. 


Cuando Milagros tenía 40 años descubrieron que tenía las trompas obstruidas, que sería imposible que se embarace de manera natural. Por la obstrucción, la inseminación artificial también era inviable. La única opción era la fertilización ‘in vitro’. En ese momento decidió congelar sus óvulos e iniciar los tratamientos hormonales. “Como Joaquín viajaba tanto, dejaba muestras”. Y así se iniciaron seis años de intensa búsqueda.


–¿Y con Joaquín cuántas veces fallaron? 

–Dos. 


–Y seguiste intentándolo después que Joaquín murió…

–Sí. Lo habré intentado tres veces al año por seis años. El año pasado tuve un embarazo ectópico que me destrozó.  Pero en estos años, cada vez que entraba a un procedimiento, le rezaba a él (llora). Le rezaba a Dios, a la Virgen y a él siempre le decía que por favor me ayude. 


–Entonces te dejó el camino trazado. 

–Totalmente, la energía, la luz, todo. Él me ha ayudado. Mis dos bebitos son producto del amor, de la fe y sobre todo de la perseverancia. Y tengo que decirlo, de la ayuda médica.



–¿Cuándo fue?

–El 28 de agosto. Fui sola a hacerme la transferencia y apenas terminó el procedimiento hubo temblor. La camilla empezó a temblar y pensé que me estaban bromeando. El Dr. Escudero me dijo, “Milagros, no te puedes parar”. En ese momento me dije: “Esta es una señal de Dios, ha temblado la tierra, ¡Estoy embarazada!”


–¿Cómo se apellidarán tus hijos?

–Leiva Gálvez, como yo…Yo ya lo dije: mis hijos son producto del amor, de la perseverancia y de la fe. Quien tenga oídos que escuche. Lo único que te puedo decir es que mis hijos están bendecidos. 


–¿Conoces el sexo de los bebés? 

–Son hombre y mujer (sonríe). Él, de hecho se va a llamar Joaquín, no lo dudé ni un segundo. Ella es mi problema, le estoy buscando un nombre. Le prometí a la Virgen que iba a tener un nombre de la Biblia… ¡Alucina que estoy leyendo la Biblia! (Ríe).


–Estos procedimientos son costosísimos tanto a nivel económico como emocional.

–Sí. Yo he salido a hablar de mi maternidad  por una sola razón: para dar esperanza y luz a las mujeres que tienen tatuada en el alma la palabra infertilidad. Creo que el próximo gobierno tendría que hacer política de estado en el campo de la salud para ayudar a muchas mujeres que tienen este problema y carecen de ahorros. Solo puedes hacerlo si tienes dinero.


–Volviendo al 9 de setiembre, estando ya en shock con la noticia de tu embarazo, ¿pudiste comprender la magnitud de tu despido? 

–En ese momento comprendí muchas cosas. Claro que sabía que estaba perdiendo mis tres trabajos, por supuesto. Lo que nunca pensé es lo que haría al día siguiente quien fue mi jefa. Nunca me lo dijo. Pero me quedó claro, y ya lo he dicho antes. Cuando ella me dijo que me iban a demoler y que me buscara un abogado, su frase debió ser: “Te voy a demoler, búscate un abogado”. 


–Siendo quien eras, sabías que se generaría un circo, ¿no?

–Pero no pensé que algunos periodistas se prestarían a eso. Gente que me conocía además. Lo que sí te digo es que con esto me he hecho más periodista. Ahora entiendo cuando me decían: “Por favor señorita, hágame una entrevista porque nadie me quiere escuchar, porque los periodistas inventan, porque tergiversan…” Esta experiencia, me ha hecho ver el lado miserable de esta carrera. Esto me ha enseñado que este es un noble oficio en el que los cínicos se tienen que ir a su casa. Pero hay que resistir nomás, hay que soportar y hay que explicar, aunque el lodo igual te va a caer.



–¿Alguien del Grupo El Comercio o América Televisión se ha puesto en contacto contigo en estos tres meses?

–No. Solo he hablado mucho con Fernando Berckemeyer, el director del  diario, quien también fue una de las personas que me quiso escuchar. Además a Fernando lo conozco desde hace años. Pero yo también me aislé y por receta médica. El Dr. Escudero fue directo y me dijo, “Necesitas aislarte por tu salud mental y por la salud de los bebés”. 


–¿Hubo quienes te tendieron la mano?

–Sí, por ejemplo Juan Carlos Tafur de quien no puedo decir que somos amigos, pero es un periodista que en cuanto se enteró ni siquiera lo dudó. Me llamó y me dijo “Mira, es terrible lo que va  a pasar ahora, va a venir todo este circo. Tienes que vivir bien tu duelo porque te estás yendo de tu casa periodística después de tanto tiempo. Ven a trabajar conmigo a Exitosa”. Todo esto, el primer día.


–¿Y cuánto te ha costado ese duelo, o sigues en él?

–El Comercio era mi casa. Veintitrés años iba a cumplir este año y yo lo he defendido contra todos y le consta al Perú. Lo seguiría haciendo por coherencia. Pero como comprenderás, obviamente, ha sido una gran desilusión y el golpe muy duro.


–¿Y ya lo superaste?

–O sea, no veo América TV ni Canal N por salud mental. Pero sí leo El Comercio. 


–¿Y cómo quedaron las cosas con tu ex jefa Clara Elvira Ospina? 

–Si yo pudiera hablar algún día con ella le preguntaría: ¿Por qué lo hiciste? ¿Tanto me detestabas que encontraste la miel en tus manos? Ella no fue periodista conmigo, ella no cruzó la fuente, ella no quiso escuchar. Ella simplemente creyó el cuento del procurador Segura de que me iba a mandar 10 años a la cárcel. 


–¿Y finalmente se te abrió investigación?

–No, yo no tengo ninguna investigación, ni en Perú ni en Bolivia. Lo que averiguó el Dr. César Nakasaki en Bolivia es que había dos declaraciones del Curaca Blanco (Yuliano Arista). Una primera, anulada por el sistema jurídico porque fue hecha bajo tortura, bajo presión y en la que este señor habló de mucha gente y su versión no cuadraba. Luego, el fiscal lo volvió a llamar y en esa segunda versión ni siquiera me menciona.


–¿Has intentado hablar con el Curaca Blanco?

–No. Y otra vez le pido por favor al Procurador Segura que me diga por qué dijo que me iba a mandar 10 años a la cárcel. Y a la bancada nacionalista que me diga por qué yo tenía peligro de fuga. Y al Sr. Pedro Cateriano que me diga por qué desestabilizo el sistema. Y pido a todos los que me enlodaron y que dijeron que yo era una delincuente que me digan en qué. 


–¿Por qué siempre has dicho que Nadine Heredia pidió tu cabeza?

–Porque Nadine me detesta. Siempre sintió incomodidad y molestia con mi estilo, con mi tono, con mis denuncias. Clara Elvira Ospina me decía que yo le malograba sus fuentes palaciegas, que tenía que bajar mi tono. Recuerdo cómo (Ospina) montó en cólera cuando yo dije que los editores de los periodistas eran dos, Cateriano y Nadine, porque ellos nos dictaban la pauta de cómo hacer, cómo entrevistar. 


–¿Entonces sí sentías la presión del gobierno?

–Sí, claro. Además, en el tiempo en el que Rosana (Cueva) lanza las agendas, la única que hablaba de eso en el canal era yo. Y ellos sabían que yo tenía las copias de las agendas y nunca nadie me las pidió.


Milagros Leiva estuvo de viaje en Israel en el momento en el que Rosana Cueva de Panamericana Televisión hace el destape de las agendas de Nadine Heredia. Al regresar al Perú, visitó de inmediato al Congresista Álvaro Gutiérrez en su casa y no se movió de allí hasta que le entregó una copia. 


–¿También tienes las agendas entonces?

–Sí. Cuando regresé a mi casa, chancona, obsesiva, me puse a estudiarlas y llegué a una parte que ¡Dios mío! calzaba con lo que me había dicho Belaunde Lossio y con unos papeles escritos de su puño y letra que yo tenía en mi caja fuerte y que no podía hacer públicos.


–¿Esos son los famosos papeles por los que pagaste 30 mil dólares?

–Sí, claro y hay personas que los han visto. Congresistas, periodistas y además la Coordinadora de Derechos Humanos. 


–¿Por qué en un primer momento dijiste que no los tenías y luego tu abogado Nakasaki te desmintió?

–Porque en esa primera entrevista que  le doy a Rebeca Diz (de ‘Hildebrandt en sus Trece’), yo todavía no había hablado con ningún abogado y no conocía las implicancias de decir que tenía los documentos. 


–¿ Fue un error? 

–Sí, creo que fue un error dar entrevistas sin hablar con abogados. 


–Jugó en contra de tu credibilidad. Sorprendió que contrataras a Nakasaki.

–Sé que todo el mundo debe haber pensado que fue un error. Pero, primero: yo no he contratado al Dr. César Nakasaki porque no le he pagado nada. Él me ofreció su ayuda desinteresada. Me dijo que sabía que yo podía pensar que él era el abogado del diablo y de muchos diablos, pero que también defendía a personas decentes y me recordó el caso Utopía. Segundo: yo llamé mucho al abogado Enrique Ghersi, a él sí lo conozco, confío en él, es un gran profesional, pero nunca me contestó el teléfono. ¡Alucinante! Claro, no se querrá pelear con su amigo Cateriano.


–¿Le reclamaste a Nakasaki por revelar que sí tenías los documentos?

–Sí, y me dijo “porque es tu seguro de vida”. Después de esto empecé a entender el pensamiento jurídico.


–¿Temes por tu vida al saberse que tienes los documentos?

–No porque ya hay copias. 


–Tú desarrollaste una amistad con tu fuente, con Belaunde Lossio… 

–Una relación. 


–Que se especuló que sería una relación amorosa…

–Hay tantos idiotas que han hablado, hay tantos periodistas que han inventado una telenovela turca sin conocerme, sin saber nada de mi vida privada. Que la gente hable mierda en este momento me importa un pepino cortado.


–¿Cómo es esa relación hoy? ¿Lo has vuelto a ver? ¿Lo has visitado en prisión?

–¡Belaunde Lossio está fondeado, flaca! No se puede visitar a Belaunde Lossio. Solo lo puede visitar su familia lineal.


–Si pudieras, ¿lo visitarías?

–Por supuesto, y le diría habla. Habla todo lo que hemos hablado. 


–¿Te sientes traicionada por él? 

–¿De qué manera? 


–Que permitiera que te lapiden mediáticamente…

–No, son riesgos de mi carrera. Esta ha sido una relación de periodista- fuente. Esas relaciones son siempre riesgosas. Todos me dicen que por qué le creí cuando me dijo que estaba raptado. En ese momento no se trataba de creer o no creer, yo estaba hablando con una fuente que estaba prófugo y que decía que quería hacer un comunicado y simplemente lo grabé. Cualquier periodista lo hubiera hecho. ¡Déjense de hipocresías y de rasgarse las vestiduras!


–¿Y el pago de los 30 mil dólares y posterior fuga?

–Yo sabía que estaba pagando por información y lo ‘bancaricé’. Y fue así de derecho porque le dije que si él no me daba la información sería peor.


–¿Crees en su inocencia?

–Por la Centralita creo que no hay caso, por lo menos no se le ha demostrado nada hasta el momento. De repente el Fiscal Elmer Chirre tiene algo bajo la manga y mañana lo saca y se descubre algo turbio, pero hasta el momento nada. 


–¿Estás convencida de que cuando él hable todo se va a aclarar? 

–En el momento que él y otros hablen. María Elena Llanos siempre parece como una loca, ¿no? Y no es loca, ella no está loca. Ella sabe mucho. Yo siempre se lo dije (a MBL): “Conviértete en la Pinchi Pinchi”. Él debería ser un colaborador eficaz y que lo cuente todo. Él estaba en el 2006 y estoy convencida que él sabe el origen del dinero. 


–Según tú, ¿cuál fue su principal error? 

–Que creyó que Ollanta y Nadine eran sus amigos. Ollanta y Nadine no son amigos de nadie, solo de ellos mismos. Y en el momento en que la persona ya no les es útil, lo descartan. ¡Para que ellos hayan descartado a Chehade!… Chehade sabe todo lo de Madre Mía. ¡Imagínate lo que es Chehade, es una bomba en potencia!


Cuando Milagros Leiva habla de política no hay dulzura que aflore. Solo cuando volvemos a traer a colación el tema de su embarazo afloja, suelta y se vuelve vulnerable. Su madre, a pesar de estar de viaje, ahora vive con ella. Sus hermanas están pendientes al milímetro de los mellizos y sus sobrinos de todas partes del mundo prometen venir al parto. En una esquina de su sala vemos un delicado florero con dos tulipanes y una tarjeta que dice: “Gracias mami por tanto amor. ¡Te queremos mucho!”. Son flores enviadas por su hermana Yoli desde Canadá. Milagros tiene 46 años y como sabemos será madre primeriza. 


–¿Sabes lo que te espera? 

–Sí, claro, la felicidad.

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