Chiara Rosingana: La Reina del Pincel

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Mayo, 28 del 2014

 

La pintora Chiara Rosingana exhibirá sus cuadros este 12 de junio en L’Anfiteatro de Antica de Barranco. En esta entrevista nos habla de su pasión por la pintura y nos cuenta que acaba de crear, junto con su novio, una marca de ropa.


Como primera impresión, se podría decir que un misterio envuelve a Chiara. Quizá sea por el color incierto de sus ojos que dependiendo de la luz se van tornando celestes o verdes, o por lo difícil que resulta ver su rostro completo debido a esos rizos desordenados que le caen sin permiso. Sin embargo, apenas comenzamos a conversar, sus manos, presumimos, tienen la intención de decirlo todo. 


Es una artista innata, no ha parado de pintar y crear desde que tiene nueve años. Y, no se crea que, como otros niños de su edad, Chiara pintaba a su familia o detalles de sus viajes de vacaciones. Ella pasaba horas, en la escuela de arte de Marita Larrañaga, haciendo bodegones con frutas y cuidando de calibrar bien las sombras.


Nos recibe en su taller, un espacio ubicado en el cuarto piso de su casa y que pareciera tenerle terror al vacío, pues está copado, entre otras cosas, de muebles, cuadros  y pinceles.  


–Háblame de tus manos…
–Soy la única de mi familia que es zurda. Y quizá sea por eso que, también, soy la única de mis hermanos que se siente atraída por crear, armar, ¡tocar! Quizá este don lo haya heredado de mi papá, Dino Rosingana, quien hacía esculturas en las tizas. Era un capo para crear rostros en esos yesos de máximo tres centímetros de largo. 


Actualmente Chiara estudia en ‘Corriente Alterna’ y es pupila de pintores como Fernando Gutiérrez “Huanchaco” y Moico Yaker. En un año y medio se graduará como artista visual. 


–Siempre tuviste claro que querías ser pintora, sin embargo hace tres años dejaste los estudios, ¿qué pasó?
–No los dejé, sabía que iba a volver porque acá está mi lugar. Me fui sola a vivir a Londres por ocho meses. Estuve seis meses en Brighton y los otros dos los pasé viajando por los alrededores. Soy muy mandada y me gusta conocer e investigar. Y como también he estudiado algo de fotografía en ‘El Centro de la Imagen’, me apasiona captar paisajes. 


–¿Le pones más espíritu que técnica a tus creaciones?
–Me gusta conectarme con mis cuadros, abstraerme y solo pintar. Que salga lo que tenga que salir. Tanto así que si por casualidad hago una mancha en el cuadro, no la borro sino que creo algo más sobre ella y la convierto en parte de mi creación. 



–¿Cómo definirías tu estilo?
–Tengo una conexión absoluta con lo abstracto. Pinto formas entre orgánicas y lineales que están mezcladas y que llaman mucho la atención. Además me gusta experimentar, combinar materiales y texturas.


–Y, ¿cómo sería para ti el cuadro ideal?
–Conseguir el cuadro ideal es difícil porque cada vez que terminas uno no sabes si en realidad ya lo acabaste o si aún queda algo por hacerle. Y lo peor es cuando pasan los años y vuelves a ver la misma pintura, pues provoca seguir añadiéndole algo más. Todo eso depende del momento en que te encuentras y de lo que quieres decir con tu trabajo. Lo que no busco es mi propio estilo, ese ya lo conozco, ya tengo mi propia línea.

Colectivos y Pinturas en Vivo
Ahora, a sus 22 años, Chiara acaba de formar, junto con otros tres artistas y una curadora, un grupo de arte llamado ‘Paralelo’. Estos chicos llevan su trabajo a diferentes galerías locales y este 12 de junio estarán en L’Anfiteatro de Antica de Barranco. Allí, la pintora exhibirá seis cuadros de gran formato, de un tamaño aproximado a los 2.40 m por 1.40. Además, nos cuenta que está preparando un cuadro tridimensional con mucha textura que piensa mostrar en futuras exposiciones. 


–Ya tienes bastante experiencia con las exhibiciones colectivas pero ¿alguna vez has presentado una individual?
–Alguna vez, en el 2008, cuando tenía 16 años, mi mamá permitió que convirtiera la sala de mi casa en una galería y que ahí exhibiera todos los cuadros que había creado hasta la fecha. Pinté las paredes de blanco y sobre ellas coloqué mis pinturas en orden: desde las que había pintado cuando tenía nueve años hasta las creadas a los 16. Llegó mucha gente, entre familiares y amigos, y vendí doce cuadros.


–Hablando de vender, ¿actualmente vives de las ventas de tus cuadros?
–Sí se puede vivir del arte. Por eso creo que ahora hay cada vez más jóvenes que se animan a estudiar carreras de este tipo. En mi caso, vendo mis cuadros principalmente a pedido. Algunos de ellos pueden llegar a costar hasta mil quinientos dólares. Claro está que aún estoy muy lejos de lo que puede costar uno de Ramiro Llona (risas).  


Pero esto no es todo. Chiara ha demostrado ser muy hábil en la técnica de pintar en vivo. Ella, desde el 2009, asiste a fiestas de jóvenes o a eventos institucionales para pintar gráficos sobre un objeto. Casi siempre se le ve expandir sus pinceladas sobre un carro forrado con un lienzo blanco.


–¿Sabiendo que todos te miran puedes abstraerte del mismo modo que cuando estás en tu taller?
–Sí, no me pongo nerviosa ni nada. Es más, no llevo ni siquiera un boceto, simplemente me coloco frente al objeto y empiezo a pintar. Al poco tiempo me olvido que hay gente alrededor mío.

Del Amor y otros temas
–¿Y con quién compartes tus logros?
–Con la familia y con mi novio, el también es pintor, se llama Sebastián Poggi, con quien tengo dos años de relación. Él es ocho años mayor que yo, tiene 30, pero no creemos que ese sea un problema. Igual, pensamos y actuamos muy parecido. Con él he creado una marca de ropa.


–Cuéntanos cómo es esa marca.
–Comenzamos el proyecto a principios de año y la primera colección salió un poco antes de Semana Santa: faldas largas y pantalones de boca ancha, de colores tierra, muy a mi estilo que yo misma diseño. El hecho es que vendimos todo rapidísimo, ni siquiera tuvimos tiempo de tomarles fotos a las prendas y hacer un catálogo virtual. Ahora estamos preparando la segunda colección.


–En un futuro, ¿te ves convertida en esposa y madre?
–Con mi novio no hemos hablado de matrimonio ni de tener hijos, pero, particularmente, si me gustaría ser mamá. Claro que esto será aún más adelante.  


–¿Qué cambiarías del mundo?
–La idea de que las clases sociales y raciales separan a las personas en grupos. Esto se vive mucho en nuestro país, que concentra a personas de razas muy distintas. Y la discriminación va por los dos lados. Muchas veces siento que la gente me mira como bicho raro porque soy rubia y eso me molesta mucho. 


Sin duda, la sensibilidad es otra de sus herramientas de creación.

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