CECILIA TAIT: Celebra la Vida

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Mayo, 10 del 2019

 

Cecilia Tait le ha ganado al cáncer y a sus 57 se mantiene regia.

Fuerte, atrevida y regia. Así está Cecilia Tait a punto de cumplir 9 años de haberle ganado la batalla al cáncer. Hoy lidera nuestra selección de 14 mujeres aguerridas que están sacando cara por el género. Agradecida con la vida, la ‘Zurda de Oro’ se confiesa. Habla del amor, de su familia, la política y del partido más difícil que le tocó jugar.


Entrevista: DIONNE COMETTANT LÓPEZ

Fotos: JAVIER ZAPATA

Al ritmo de salsa con su canción favorita ‘Mi historia entre tus dedos’ Cecilia Tait se prepara para posar para el lente de Ellos & Ellas. No le teme a la cámara. Se mueve como pez en el agua. Contornea sus caderas al ritmo de la música. Es coqueta.


–¿Cómo celebraste los 57?

–Desde la medianoche mis hijas me cantan las mañanitas. Es nuestro ritual. Desde temprano empiezo con el “es mi cumple, es mi cumple, es mi cumple”. A todos los que me llaman o con quien me cruce les digo que es mi cumpleaños. Desde el 2010, cuando vencí al cangrejo, celebro con más ganas. Es como si tuviera 9 años. Volví a nacer. Ahora celebro la vida a mil por hora.

Y así fue, este 05 de marzo sus hijas Luciana y Laura le cantaron las mañanitas. Pasó un día relajante en el spa. Y celebró con sus amigos más cercanos. Sus deseos son órdenes.


–¿Sigue en pie tu deseo de querer ser presidenta?

–Lo único que no me pueden quitar son los sueños. Estoy en conversaciones para volver a la política. Siempre enfocada en mejorar el servicio de salud de nuestro país. Si yo hubiera esperado los protocolos de dos, tres o cuatro semanas no sé qué hubiera pasado.


Cuerpo de infarto. La edad es lo de menos. Cecilia parece una diosa. Muchas jóvenes quisieran tener esas curvas. 


–¿Volverías a ser parte de Perú Posible?

–No volvería a ser parte de Perú Posible. Ese partido ya está enterrado y está enterrada la persona que enterró al país. El señor Toledo no existe en mi vida.


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–Rompieron palitos…

–Los palitos nunca estuvieron enteros. Si el señor regresa lo iría a visitar a donde llegue. Le llevaría frutita.

Frontal como ella sola y sin tartamudear, Tait no teme contar que no es una mujer perfecta. Reconoce que en su vida se ha equivocado pero ha aprendido de sus errores.


–¿Qué pecadillo te atreverías a contarnos?

–Ahora lo puedo contar. Acepté estar con un hombre casado cuando tenía 25 años. Fue muy duro.  Me enamoré e hice infeliz a una familia.


Laura Wisst, la hija mayor, ha diseñado el logo del centro en apoyo a su madre. Luciana Bridges, la hija menor, viajará en unos meses a EE.UU. para estudiar una carrera universitaria. 


–¿Tu familia lo sabía?

–Sí. Llamaron a mi casa y le dijeron a mi mamá: “cuide a su hija que está saliendo con el esposo de mí amiga”. En mi casa me pararon el macho y me amenazaron con el vóley. Yo estaba a puertas de las olimpiadas. Un 5 de marzo, el mismo día de mi cumpleaños, en la puerta de mi casa, le dije chau a ese hombre. Él no podía creerlo, me dijo que me amaba. Le pedí que por el amor a su esposa y a su familia se aleje. Nunca más le hablé ni nada.


El amor no es el fuerte de la ex voleibolista. En1993 se casó con el alemán Bodo Wisst, con quien tuvo a su hija mayor Laura. Pero, varios años después se separó. En el 2008 parecía haber encontrado al hombre que la acompañaría por el resto de su vida. Se casó con el periodista americano Tyler Bridges con quien tuvo a su hija menor Luciana. Actualmente enfrentan un proceso de divorcio. Acepta que como padres, sus dos ex parejas son espectaculares. Por eso lleva una relación cordial con los dos.


ELLOS&ELLAS - Edición 618


–¿Cómo fue la ruptura con Tyler?

–El destino no estaba para que me quede con mi segundo marido. Tyler me abandonó en mi post quimio. Se fue con el pretexto de una beca en el extranjero. Por correo me dijo que se quedaría allá, que se había comprado una casa, un carro y que ya tenía un trabajo. No pudo decírmelo en la cara. Creo que le afectó verme enferma. Se asustó. Durante un año perdí mi dignidad y le pedía que vuelva. Pero Ernesto Pimentel me dijo que pare. En el 2014 yo ya estaba regia y bien parada en el Congreso. Tyler me dijo que me extrañaba y me pidió volver. Lo mandé por un tubo.


Es que la Tait se cae pero se levanta con el doble de fuerzas. No se deja vencer. Después de superar el cáncer en el 2010 cualquier batalla parece juego de niños.


–¿Cómo recuerdas la etapa de cáncer?

–Horrible. Lidiar con la muerte es algo que ni a mi peor enemigo le desearía. A mí me ha pasado de todo. Me caí en un silo, casi me muero ahogada por las cucarachas, el excremento y todo lo que hay en un silo. Si alguien me pregunta como es el sabor de la caca yo lo puedo explicar. Pero el cáncer es más complejo. Le ganas y luego tienes que recuperarte no solo física sino también anímicamente. 


No se rinde. Cecilia continúa luchando contra el cáncer. Ya no sólo por ella, sino por otras mujeres que también lidiaron con ‘el cangrejo’. Y eso no es todo. Potencia su lado empresarial.


Cecilia Tait posa orgullosa junto a la licencia de funcionamiento de su centro integral "Cecilia Tait, Estoy Bien".


–¿Te sorprendió saber que tenías cáncer siendo deportista?

–Al cáncer no le importa quién eres. Yo soy cuidadosa. Me alimentaba bien. Al cáncer no le importa si tienes dinero, si eres blanca o negra.


–¿Cómo fue el proceso post cáncer?

–Cuatro meses de quimioterapia y la post quimio duró años. Increíble. Quedé tan mal. Yo terminé en el piso. Me dio depresión. Tenía pánico. Vivía con miedo. Me dio neuropatía. No podía caminar. Las personas te miran pero no te ven. La gente te discrimina. Tienen miedo de verte desvalida, frágil, flaca.


–¿Cómo lidiaste con la prensa?

–La gente se empezó a enterar que yo tenía cáncer y Oncosalud me permitió hacer mi quimioterapia en casa. Los medios se enteraron. Un periodista de RPP lo quiso sacar. Eso era morbo. Llamé al dueño y le dije “lo único que pido es dignidad hasta para curarme. Ustedes no pueden hacerme eso. No lucren con mi enfermedad”. Lo entendieron. En la firma de autógrafos de ‘Las matadorcitas’ estaba con peluca. Un reportero me pregunta “¿es verdad que estas lidiando con la muerte? Ahí sentí que algo malo pasaría. Le dije a Michelle Alexander que me saquen de ahí. Después me enteré que habían enviado a alguien a que me quite la peluca en vivo. Siempre la libré.




Hoy confiesa que se siente una niña de 9 años. Ganarle al ‘cangrejo’ no es cosa fácil. Y Cecilia lo ha logrado. Las cicatrices de guerra las lleva con la frente en alto. Ahora, convertida en empresaria nos abre las puertas de su nuevo engreído, su centro ‘Cecilia Tait, estoy bien’.


–¿Qué significa ‘Cecilia Tait, estoy bien’?

–Es un sueño cumplido. Un amigo me llevo a Boston para que pueda recuperarme emocionalmente del cáncer. Cuando entré al centro era como un hotel cinco estrellas que me ayudaba a sentirme bien. Eso quiero lograr aquí. Yo tuve las posibilidades para hacerlo. Quiero que otras mujeres sepan que si se puede. Este es un proyecto de una mujer de 57 años que en vez de estar pensando en su jubilación hace algo nuevo. Tengo que prepararme para mi vejez. Esto es para mí enfermera y mi chofer en el futuro.


–¿Qué tratamientos se harán en tu centro?

–Habrá una cirujana plástica. Las mujeres se sienten menos bellas porque tienen cicatrices o pierden el pezón. La cirujana podrá evaluar los casos y ver soluciones. Habrá psicólogas y psiquiatras. Muchas mujeres necesitan ayuda después de un divorcio o después de haber sido golpeadas. Psicológicamente recibirán apoyo. El yoga también será parte del centro. Es una disciplina que pone en armonía la mente y el cuerpo. A mí me ayudٗó y lo practico hasta ahora.


Un día antes de su cumpleaños, el 4 de marzo, Tait inauguró su centro integral. El padrino fue Ernesto Pimentel. Sus hijas fueron las madrinas. 


La matadora considera que los homenajes deberían hacerse en vida. Por ello, revela uno de sus grandes deseos.


–¿Hay algo que desearías hacer?

Quiero llevar la antorcha olímpica o la antorcha panamericana. Sería un homenaje que nunca recibí. Yo me fui del vóley porque me rompí la rodilla. Pasé por 7 operaciones. Fui obligada a dejar la selección. Yo no renuncié o me retiré. A mí me retiraron. Soy dos veces subcampeona panamericana. No puede ser que a todas nos dejen rezagadas porque no somos jóvenes. Qué pena que no somos profetas en nuestra tierra. Te aseguro que si yo recaería o me moriría ahí si me harían todos los homenajes

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