Historias De Valor

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Marzo, 11 del 2015

 

Para María Luisa el apoyo de su familia fue fundamental cuando decidió ‘salir del armario’ y ser fiel a su corazón.

Hermanas, periodistas y cómplices. Patricia y María Luisa del Río lanzan libro ‘Hey, Soy Gay’, con 20 testimonios fuera del armario.



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Entrevista: Patricia Caycho


‘Hey, Soy Gay’es un libro militante con fecha de caducidad. Según una de las autoras, la periodista y escritora María Luis del Río (la otra es su hermana, la también periodista Patricia del Río), este libro sería necesario el día que la opción y orientación sexual de alguien deje de ser un tema de escándalo y se convierta en algo tan natural que no merezca más debate público o privado. Pero en un mundo donde las violaciones ‘correctivas’a lesbianas siguen ocurriendo y donde adolescentes transexuales continúan buscando escape en el suicidio, libros como este resultan vitales y urgentes.


Las 20 historias recogidas en sus páginas (entre ellas está el testimonio de la propia María Luisa), reflejan lo complejo que resulta salir del ‘armario’, la aceptación familiar y la discriminación. No obstante hay testimonios esperanzadores como el de Marco Pérez, quien luego de ir a tratarse de una endometriosis (nació con anatomía femenina) decidió seguir el camino que su mente le dictó: ser hombre. Recibióel apoyo familiar y hasta su abuela lo rebautizócomo Marco Guillermo, en honor al abuelo.



Libro ‘Hey, Soy Gay’, vital para estos tiempos.


 

–¿Alguien se negó a participar en el libro?


–Hubo como diez personas que no quisieron estar. Algunos tenían como cincuenta años o más y por lo que respondían se nota que vivieron una discriminación más fuerte y como que ya están resignados a estar en silencio. Las razones por las que alguien no quiere salir del closet siempre tienen que ver con una discriminación que viene desde el propio hogar. Hay que respetar mucho a la gente que no está lista para dar ese paso y que quizá no lo esté nunca.



–¿En tu caso, por qué diste el paso?


–Mi atracción por las mujeres la he experimentado a los 37 años. No sé qué hubiera pasado con mi familia si esto sucedía antes, creo que hubiera pasado exactamente lo mismo: un poquito de revolución al comienzo pero luego todo el mundo optó por el amor, por hablar conmigo. Básicamente fui tratada con mucho amor y respeto, hasta ahora.



Pero tu situación era bastante compleja. Estabas casada y tenías una hija pequeña.


–Ya, pero ese paso lo veía igual de complicado a que si me hubiera enamorado de otro hombre. Yo no sentía que fuera más complejo por el hecho de que la razón de mi separación fuese una mujer. Eso suponía todo un cambio de vida.



–¿Existió el temor al qué dirán, por ejemplo, en el colegio de tu hija con los otros padres?


–Sílo pensé, pero ahora lo que descubro es que mi hija está en el colegio indicado. En la presentación del libro estaban sus amigas con sus mamás. A los pocos días estuvimos en el cumpleaños de una niña del colegio y la gente se acercaba para preguntarme cómo iba el libro, por qué no les había avisado, que hubieran querido ir.  Me da gusto ver cómo quieren expresarme su cariño, su respeto y en algunos casos admiración. Mi hija estáen un colegio donde eso no es un tema, como tampoco lo es la separación de los padres. Es como tácito que la gente se respeta y se ayuda a ser feliz.



–¿Lima está cambiando de a pocos?


–Sí. La unión civil es un paso, pero hay otro previo más urgente, que es el incorporar el tema como una necesidad de respetarse mutuamente y no estar haciendo escarnio, ni crítica, ni juicio de las orientaciones sexuales de otras personas.




Suicidio de adolescente transgénero Zander Mahaffey conmovió Estados Unidos en febrero pasado. 




–¿Se debería tocar este tema desde la infancia, digamos, como parte de la currícula escolar?


–Estoy convencida de eso. A mi hija le he hablado de esto desde que tenía 3 años. A esa edad los niños son flexibles. Siempre que tengan el amor de sus padres pueden recibir cualquier información de ellos y saber que están a salvo. Ella es más suelta que mi generación. Cuando vienen mis amigas y estamos hablando de eso a veces nos reímos porque todavía nosotras, por más lesbianas que seamos, venimos de una generación con represión, entonces ella, que está por ahí dice: ¿por qué les da tanta risa? Tiene 10 años y se nota que, gracias a Dios, va creciendo con ese conocimiento incorporado.



–¿Qué ganarían los niños al crecer con ese conocimiento?


–Ganarían en conocer más su psicología, su cuerpo, nos conoceríamos más hombres y mujeres. Yo soy extrema en el sentido que creo que todos somos bisexuales por naturaleza, podemos experimentarlo o no, pero creo que nuestra sexualidad va más allá de lo reproductivo. El tema de si es opción u orientación es un tema sensible porque la gente ha recibido tal discriminación. He hablado con muchos homosexuales, incluso novias que me decían: para míno fue una opción, yo me he sentido así desde chiquita y no hubiera elegido este camino tan duro, preferiría una vida normal. En ese sentido todavía hay que tener mucho respeto por el concepto de orientación más que la opción, pero el ideal sería que todos pudiéramos optar sin juicio moral.



De las 20, ¿quéhistoria es la que más te ha conmovido?


–La de Marco Pérez. En el DNI de su juventud tiene nombre de mujer, es una chica pero le gustan las mujeres y se viste como chico. Entonces en un momento es vista como lesbiana. Pero tuvo que ir a la ginecóloga por una edometriosis. Ella explota y dice que no quiere ser mujer, que le saquen los ovarios, el útero, todo. La ginecóloga termina hablando con los padres de un tema que ningún psicólogo había tenido la consideración de trabajar. La familia se reuniócon él, lo apoyaron. La abuela le dijo: ahora te vas a llamar Marco Guillermo, como tu abuelo. Ahora Marco es un chico guapo que tiene una novia linda y que ha tenido la generosidad de estar en este libro. Recuerdo que me dijo: pero yo no soy gay, si lo fuera estaría detrás de los hombres. ¿Te imaginas? Este tema es mucho más complejo.



Es la supremacía de la mente sobre el cuerpo


–Exacto. Y eso lo dice Helmut Kessel en la presentación. Dice que la sexualidad estáen el cerebro.



–¿Y recogen alguna historia contraria, un caso extremo?


–En este libro no hay casos así porque hemos tratado que sean historias positivas y en las que las familias finalmente optan por el respeto y el amor. Sentimos desde el comienzo que lo positivo es mucho más efectivo que lo triste o negativo. Si no empezamos a tratar el tema más amablemente sin confrontarnos unos a otros, se nos quema el pan en la puerta del horno. El amor heterosexual me parece hermoso, ¿por quénosotros no podemos ser apreciados de igual manera por el hecho de estar hombres con hombres y mujeres con mujeres?

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