Una luz en la Panza

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Mayo, 11 del 2017

 

La fecundación in vitro también se puede realizar con la inyección intracitoplasmatica (ICSI). En esta técnica, se inyecta un espermatozoide por óvulo.
 

¿Qué es lo que debemos saber sobre los tratamientos de reproducción asistida? Para acabar con las dudas al respecto, el Dr. Ernesto Escudero, especialista en fertilidad y vicepresidente de la Sociedad Peruana de Fertilidad, nos aclara el panorama.


Ansiedad, miedo y frustración son algunos de los sentimientos que enfrentan millones de mujeres alrededor del mundo que buscan convertirse en madres y no lo consiguen. Para entender un poco sobre cómo nacen todos estos tratamientos de reproducción asistida, retrocedamos en el tiempo.


Nos ubicamos en Inglaterra, en el año 1977. Una mujer de 29 años, debido a la obstrucción de sus trompas de Falopio, se somete a un tratamiento de fecundación in vitro (FIV). El 25 de julio de 1978 nace Louise Brown, la primera ‘bebé probeta’ del mundo.  En Perú, once años después, en 1989, se realiza el mismo proceso con probabilidades de éxito casi nulas. Pero nueve meses más tarde nace Victoria, la primera niña nacida por FIV en el país.


Se puede concebir de tres formas: Por método natural, por inseminación intrauterina y por fecundación in vitro. Pero ¿cómo sé si debo recurrir a ayuda profesional? Ernesto Escudero, médico gineco-obstetra, especialista en fertilidad de la clínica Inmater y vicepresidente de la Sociedad Peruana de Fertilidad, nos cuenta que un factor muy importante a considerar es la edad de la mujer: “De ella depende el tratamiento que le vamos a brindar y su tasa de éxito”, sostiene.


Una relación sexual dirigida (en periodo de ovulación) posee, en promedio, entre 4% y 6% de posibilidad de producir un embarazo.  Otros factores de consideración son, además de la edad de la mujer, el estado en el que se encuentran las trompas de Falopio y el útero, así como la reserva ovárica. En el caso de los hombres, las características del semen.


¿CON O SIN TRATAMIENTO?

El doctor Escudero nos cuenta que para presumir una condición de infertilidad, se debe haber intentado concebir, de manera natural y/o dirigida, al menos por un año. Pero esto varía, principalmente, según la edad de la mujer (ver cuadro). “El problema es que, conforme pasa el tiempo, se necesitan más óvulos, pero se producen menos y de menor calidad”, agrega el especialista.


En el caso de una pareja que lleva tiempo intentando tener un hijo, lo primero que se hace es analizar el semen. Si no se puede obtener espermatozoides ni del testículo, el hombre se consideraría azooespérmico y, por lo tanto, no podría fecundar el óvulo. En caso de que el esperma presente bajo número de espermatozoides, con poca motilidad (movilidad) y mala morfología, se podría requerir de un tratamiento de fecundación, según el caso.  


Si el esperma se encuentra en buenas condiciones, puede ser usado para cualquier tratamiento. Si este es el caso, conviene realizar a la pareja la histerosalpingografía, prueba que utiliza rayos X (denominada fluoroscopia) para revisar el estado de las trompas de Falopio y el útero. Se realiza a inicios del ciclo menstrual. Si las trompas son permeables, se puede intentar con tratamientos sencillos; de estar obstruidas, debe hacerse fecundación in vitro. En un mes aproximadamente, puedes realizar todas las pruebas para saber qué tratamiento es el más adecuado para ti. Por último se realiza el análisis hormonal o la ecografía de conteo folicular antral para revisar el número de óvulos con los que se cuenta.


Las pruebas de fertilidad se pueden realizar en cualquier momento de la vida.


Dependiendo de la edad las probabilidades van desde un 1 % hasta 80%. Toda mujer con más de 35 años que piense tener un hijo en algún momento de la vida, debe ir a un médico gineco-obstetra especialista en fertilidad.


¿CUÁLES SON LOS TRATAMIENTOS?

1) Tratamiento de inseminación intrauterina: si el esperma presenta baja calidad, se capacita y luego se coloca dentro del útero para producir el embarazo. En el caso de que el varón sea azooespérmico, se puede recurrir a un donante. Para optimizar el resultado, se puede colocar hormonas a la mujer para obtener un mayor número de óvulos y aumentar la posibilidad de éxito. Esto siempre debe ser monitoreado, ya que, de tener un número de óvulos mayor a 3, se debe cancelar el proceso por el alto riesgo de producirse un embarazo múltiple. La probabilidad de éxito oscila entre el 15% y el 18 %. La inseminación es un proceso que inicia con la menstruación y dura quince días. A fin de mes, ya puedes saber si estás embarazada.


2) Fecundación in vitro: El óvulo es fecundado por el espermatozoide en una lámina (fuera del organismo de la madre). Luego se forma el embrión y se transfiere al útero. Para esta técnica, se pueden utilizar óvulos frescos o congelados de la paciente (extraídos después de la aplicación inyecciones hormonales). Se puede recurrir también a óvulos o esperma de donante anónimo. En mujeres de 38 años o menos, la tasa de éxito de este tratamiento oscila 35% y 65 %, según el caso, el laboratorio y las técnicas. Si tiene 38 años o más, la tasa de éxito baja considerablemente.


El estudio genético se realiza para saber si el embrión que se le transfiere a la paciente la puede embarazar.


“En el caso de una mujer joven, si fecundamos sus 10 óvulos extraídos, tendremos 8 embriones de los cuales 4 serán genéticamente buenos y el resto no (en promedio). Con un estudio genético del embrión, podemos saber cuáles presentan las mejores condiciones y se implanta solo uno de los mejores y el resto se congela para usarlos en el futuro”, explica Escudero.


En este caso, la paciente debe esperar un par de meses para que se le pueda hacer la transferencia. “A muchas personas no les gusta la idea de congelar ‘bebitos’. Uno puede utilizar entre 3 y 5 óvulos y lo más probable es que, al final del proceso, se tenga 1 o 2 embriones para transferir. En caso de no embarazarse o querer un segundo hijo, se pueden utilizar los óvulos que quedaron congelados y se realiza el tratamiento nuevamente”, agrega.


El especialista sostiene que aún existen muchos prejuicios en relación con las técnicas de reproducción asistida. Si estás pensando en realizarte uno, debes consultar con más de un médico y en un buen centro de fertilidad para saber qué tratamiento es el más adecuado y por qué. “El doctor te va a dar la información más acertada. Uno no debe hacerse lo que le alcanza, sino lo que necesita”. Para ello se debe tomar en cuenta el historial médico, los tratamientos previos, las hormonas utilizadas, las técnicas y el laboratorio, ya que este último es un factor determinante en la tasa de éxito. 


A partir de los 38 años la posibilidad de concebir es más baja en la mujer.

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