Traición y Perdón

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Noviembre, 01 del 2016

 

Varios estudios han determinado que una infidelidad podría causar dolor físico.

En las relaciones de pareja, una infidelidad implica la traición a una de las partes. ¿Cómo actuar ante esa situación?


Dicen que la confianza es difícil de ganar, pero muy fácil de perder. Y si de parejas se trata, todos estamos de acuerdo en que confiar el uno en el otro es clave. En las relaciones saludables, donde se supone que la comunicación es la base, una infidelidad nos desmorona. Sobre todo cuando ocurre en el momento menos esperado. ¿Cómo reaccionar al respecto?, ¿se puede perdonar una infidelidad?, ¿cómo superar esa situación?


LA FASE INICIAL

En un inicio aumenta el caos interior de la pareja, crece la sensación de desgano y parece que la vida nos jugara una mala pasada. Algunas entramos en etapa de negación y no podemos creer que esto nos esté pasando. “Las personas reaccionan de diferente manera. Influyen el contexto familiar, los soportes emocionales que tenemos y la forma en que afrontamos las situaciones difíciles”, comenta la terapeuta cognitivo conductual Martha Palomino.

Es una fase necesaria. Después de un poco de tiempo pasará algo inesperado: empezamos a actuar por y para nosotras mismas. De pronto sentimos ganas de consentirnos, como no lo hacíamos en mucho tiempo. No es una actitud egoísta para curarnos del dolor, sino la oportunidad concreta de renovarnos, de conectarnos con las necesidades que hace un tiempo habíamos dejado de lado en nombre de la armonía en pareja.

Es en ese momento cuando tomamos al toro por las astas y decidimos tomar una decisión que cambiará el rumbo de nuestro futuro.


ENGAÑADA Y CONTENTA

¿La fidelidad sigue siendo un valor? Al parecer, no siempre. Un experimento llamado ‘The wild oats Project’ ha demostrado que se puede sobrevivir a “los cuernos” de una forma sobresaliente. La periodista que lo condujo, una mujer de 48 años de nombre Robin Rinaldi, convirtió su insatisfactorio matrimonio en una relación abierta: al descubrir la infidelidad del marido, ella decidió tener relaciones con quien encontrara disponible.

Como nos dice la psicóloga clínica Palomino, “algunas mujeres, por miedo al abandono, y a la soledad, a pesar de estar conscientes de la infidelidad propiciada por la pareja, no toman una decisión”. Según la especialista, esto se debe a una baja autoestima en la persona.


PERDONÉ Y VUELVO A CONFIAR

La palabra perdón es una de las más complejas de interpretar. Implica un pasaje psicológico delicado, que juega de forma subjetiva en cada uno de nosotros. Perdonar no significa soportar, que es lo que suele suceder tras una traición. Si la persona engañada decide no interrumpir la relación, tiene que superar el hecho. De otra forma se pasaría a una fase de sufrimiento extenuante, empujando a la persona traicionada a reincidir en actitudes que jamás hubiera imaginado tomar.

Si una persona cree haber perdonado, pero luego comienza a investigar sobre las cosas que hace su pareja en todo momento y quiere controlar sus acciones, significa que aún no le ha sido posible voltear la página. Lo que la doctora Palomino nos recomienda en estos casos es realizar terapia de pareja y buscar reconstruir la relación.


NO PERDONÉ Y SOY LIBRE

Tus creencias, tus costumbres, tu carácter, toda tú ha decidido que no puedes dejar pasar esta infidelidad. Si decides terminar con la relación es hora de escuchar qué te dicen tu cuerpo y mente, de darte un respiro. Entender que si esa persona no fue leal, no es tu culpa y que, sobre todo, una próxima pareja no actuará igual. Es necesario también que perdonemos a quien en su momento nos falló, para así poder seguir con nuestro camino y vivir sin remordimientos. (Alessandra Incandela)

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