Quien Ama, no Espera

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Julio, 24 del 2015

 

Cuestiones culturales: En América Latina la puntualidad es una excepción, mientras que en EE.UU o Londres, por ejemplo, es impensable llegar a una cita media hora después.

 

La impuntualidad puede ser tan eficaz como la infidelidad a la hora de provocar una ruptura sentimental. Aquí, estrategias de solución para los impuntuales y sus víctimas.



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Escribe: Estefanny Jackson

La falta de puntualidad es un mal hábito que puede afectar una relación sentimental. “Durante nuestros cinco años de noviazgo tuve que soportar que Iván llegara a recogerme media hora más tarde en cada una de nuestras citas. Siempre lo esperaba sentada, leyendo una revista e hirviendo en cólera por su irresponsabilidad. Pensé que cambiaría al casarnos, pero empeoró: llegábamos tarde a las consultas con el ginecólogo, pagaba con atraso los recibos de la luz y hasta recogía a los chicos del colegio, ¡una hora después de la salida! Hace unos meses me hartó y decidí separarme”, cuenta Sonia, ingeniera, separada y ahora una mujer más organizada. Según una encuesta realizada por el sitio web ‘Wot Went Wrong’, la impuntualidad es la séptima razón, en una lista de diez, por la que una mujer deja a un hombre.

Tiempo al tiempo  Quien ama es capaz de terminar con el mal hábito de la tardanza. Es cuestión de esfuerzo y persistencia. 


   Y en el caso de nosotras por ahí vamos. A las mujeres se les reconoce por ser más “demoronas” que ellos. La misma encuesta señala que ellas son amantes de las frases: “estoy lista en cinco minutos”, “estoy a dos cuadras” y “quien ama, espera”. “Esa idea de que una dama tiene que hacerse esperar está totalmente errada. El novio espera a la novia en la iglesia por varios minutos como señal de supuesta galantería, pero la verdad es que esta escena bien podría confundirse con un desaire”, dice la sicóloga de parejas, Marlene Guerra.


A ojos de la experta, el no ser puntual puede ser una evidencia de la poca consideración y respeto que se tiene por la pareja. “Hacer perder el tiempo –agrega la especialista– se traduce en quitarle al otro la posibilidad de realizar labores importantes. Estamos hablando de costo de oportunidad”.


Según Marlene, el “impuntual racionalizador”, o sea aquel que siempre justifica sus llegadas tarde, es el que más abunda en las relaciones de pareja. Para este personaje la culpa la tienen el tráfico, el exceso de trabajo, el despertador que no sonó, etc. Además, cree que su pareja es muy estructurada y niega con descaro su impuntualidad. “Es la típica persona que considera que es un exagerado el que se enoja por las llegadas tarde y que piensa que no pasa nada si uno llega quince minutos después de la hora pactada. Es decir le gusta ponerse en el lugar de víctima”.


Sin embargo, para Diana Delonzor, autora del libro ‘Never be late again’, no es nada de eso. “Los impuntuales no tienen intención de molestar a las personas que los esperan, ni de llamar la atención, simplemente son así y lo han sido durante toda su vida”. Ella considera que esta mala costumbre se debe, en la mayoría de los casos, a un trastorno psíquico relacionado con fobias o cuestiones obsesivas.


Sea cual fuere el motivo de la impuntualidad, ¿justifica que alguien sea abandonado por impuntual?, preguntamos. Marlene responde: “Aunque me parece una falta grave, creo que el caso tiene que ser muy extremo para tomar la decisión de abandonar a la pareja. Antes de eso, siempre es bueno buscar soluciones”.


Reconocerse impuntual. Una solución no es echar la culpa al tráfico, sino empezar a reconocer que se tiene un problema.


CARTAS SOBRE LA MESA

Como medio de solución, en el caso de la víctima, esta debe hablar con la pareja y establecer estrategias. Una buena opción para obligar a la otra persona a llegar temprano es ponerle un tiempo límite. Entre diez y quince minutos de espera –lo establecido por las reglas de urbanidad–, no más. Si pasado este tiempo la persona no aparece, lo que se puede hacer es adelantarse a realizar la actividad que habían planeado hacer juntos. Por ejemplo, si se está en el cine, entonces lo mejor es comprar los boletos y hasta entrar a la sala a ver la película. “El punto es que el impuntual vea que no se frenarán los planes por su tardanza y que si se demora, él se los pierde”, dice la sicóloga de parejas. Pero si este problema persiste, entonces ya es necesario acudir a un especialista.


Los expertos aseguran que sí hay cura para este mal de la impuntualidad, pero que, como todo padecimiento, es necesario invertir tiempo y dedicación. Lo primero que debe hacer la persona es aceptar que tiene un problema y que le urge tratarse. “Si crees que es culpa del tráfico, de tu mamá por no despertarte, de tu jefe por dejarte mucho trabajo o atribuyes  tu tardanza cualquier otra causa –dice Marlene–, entonces no podrás avanzar”.


Ella brinda algunos tips: colocar un reloj en cada habitación y que todos tengan la hora adelantada. Ponerse metas objetivas y realizarlas en el segundo exacto en que se deben cumplir. “Por ejemplo, si sonó el despertador, entonces levántate. Si ya debes salir y aún no estás listo, ¡sal de tu casa! Debes  empezar a presionarte. Este puede ser tu momento heroico del día”. Además, sugiere poner varias alarmas. Si la primera no te despierta, la segunda seguro lo hará.


No se trata de un juego. Es más serio de lo que parece. No olvidemos que la impuntualidad no es característica de las personas que carecen de tiempo, sino de aquellas que carecen de organización y educación. Que nuestra relación no sea la primera víctima. 


Reconocerse impuntual. Una solución no es echar la culpa al tráfico, sino empezar a reconocer que se tiene un problema.


Tips para no llegar tarde a una cita


1.   Escoger un día antes la ropa que se utilizará el día del encuentro (este tip es especialmente dirigido para ellas).

2.   Levantarse más temprano por la mañana para organizar las obligaciones del día y evitar retrasos.

3.   Es importante saber cuánto tiempo demora la realización de las tareas para calcular con cuánto tiempo de anticipación es necesario comenzar a hacerlas.

4   Mantener siempre el reloj a la vista y adelantado en, al menos, quince minutos.

5.   Evitar distracciones (la multitarea) para estar más consciente del tiempo.

6.   Tener una alarma que avise una hora antes de la cita. Así habrá tiempo de organizar lo que falta.

7.   Programarse mentalmente para llegar a la cita diez minutos antes de la hora pactada.



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