PAPÁ TE QUIERO EN CASA

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junio, 08 del 2017

 

Los tiempos cambian y es cada vez más frecuente ver a un padre de familia quedarse en casa al cuidado de los hijos, mientras que la mujer sale a trabajar.


Si bien se recomienda que se alargue presencia materna lo más posible para favorecer el vínculo madre-hijo, es una buena decisión hacer prevalecer el trabajo que más aporta a la familia. 


En medio de la búsqueda por una mayor equidad hombre-mujer, parece ser que los roles tradicionales en una familia se están, no solo, repensando sino también replanteando.

Y en un país como el nuestro donde el patrón ‘mamá en casa y papá en el trabajo’ sigue siendo la organización predominante entre las parejas peruanas, estamos viendo cambios sustanciales y modificaciones en el comportamiento familiar. Hoy por hoy son más los padres que aceptan (por voluntad u obligación) el rol de administrar el hogar.


Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), a la fecha, más de un 29% de mujeres son consideras jefas del hogar, es decir, aquellas que traen el sustento económico a sus familias. Y, basados en recientes estudios, el porcentaje de madres trabajadoras está destinado a crecer con el paso del tiempo.


En un ambiente saludable, los roles padre-madre no son intercambiables ni sustitutos, sino complementarios.


Vemos entonces en este mundo moderno que cada vez son más las mujeres que conquistan espacios fuera de casa, mientras que cada vez son más los hombres que los conquistan adentro. Sin embargo, en el Perú aún existen trabas sociales y legales que impiden su normal desarrollo. Por ejemplo: ¿Cómo puede una mujer recibir el verdadero apoyo de su pareja en los primeros días de la maternidad si por ley, el hombre solo recibe 4 días hábiles consecutivos de licencia remunerada?


Estereotipos duros de erradicar

Los padres del futuro no serán aquellos que salgan en la mañana y regresen tarde en la noche para ver a sus hijos dormir. Esos que pasan junto a la familia solo los fines de semana. Serán padres ‘nuevos’, con muchas ganas de involucrarse en el crecimiento de sus hijos desde los primeros años. Como nos explica el sociólogo Lars Gunnar Stojnic “Si comparamos lo que sucede hoy a la situación de hace algunos años podemos notar mayor apertura, no solamente en términos de roles, sino también frente a la implicancia en la paternidad de parte de los hombres”. Sin embargo, considera que “en ese sentido falta mucho para romper esas lógicas más convencionales que tenemos de roles de género y lo que significa ser padre”.


Si bien la presencia de la madre es indispensable en la vida de un niño y se recomienda que se alargue lo más posible, favoreciendo el vínculo mamá- hijo, también es cierto que en un ambiente de familia saludable, los roles padre-madre no son intercambiables o sustitutos, sino complementarios. Y, de verse en la necesidad, sería una buena decisión optar por hacer prevalecer el trabajo que traiga más aportes al núcleo familiar.



La figura paterna es sumamente importante en el crecimiento de los niños, sobre todo en los primeros años.


En casa

Cuando es la madre quien tiene el trabajo predominante en casa y los padres son quienes toman el rol de administrar el hogar, los diplomados, títulos y doctorados no les sirven de mucho en este campo. Les toca dejar de lado los trajes y las corbatas para ir al supermercado, a recoger a los niños y ayudarlos en las tareas.


Es una elección bastante valiente, manteniendo el rol de educador al interior de la familia sin recurrir a terceros. Algunas veces esta elección puede ser incentivada por una necesidad de presencia, otras en cambio, se viven en un campo obligado (cuando el hombre hubiera preferido seguir trabajando y mantener el rol de proveedor como sucede tradicionalmente). Sea cual fuere la situación, a estos hombres les debemos reconocer el gran mérito de renunciar a su realización laboral por el bienestar de la familia. Ellos servirán de ejemplo para aquellos que, por suerte cada vez son menos, aun rechazan la colaboración dentro de casa.


Los beneficios económicos, por un lado, y las oportunidades laborales que hoy tienen las mujeres, por el otro, están generando este intercambio de roles con mayor frecuencia y naturalidad.


Acoger en familia una decisión como esta, con cabeza fría y en función al bienestar de todos los miembros, ayudará a progresar en madurez a nuestro país y, por qué no, en equidad de género. 

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