Mensajes de Amor

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febrero, 06 del 2014

 

Aunque parezca un hábito anticuado, dirigirse por escrito a la persona amada –con lápiz y papel– sigue siendo un método infalible para atizar el romance.


Los mensajes de texto, el Whatsapp, los posts en el Facebook, entre otros, se han convertido en las herramientas más comunes para interactuar con nuestros amigos y conocidos y por supuesto, con nuestra pareja. El sistema es cómodo, fácil e inmediato. Sin embargo, ninguno de estos recursos modernos tiene el encanto de las antiguas (¿y obsoletas?) cartas de amor, de aquellas escritas de puño y letra en las que los enamorados expresaban todo lo que no se atrevían a decir personalmente.


Escribir cartas de amor era, en muchos casos, la mejor estrategia de conquista a la que un hombre podía apelar para atraer la atención de su amada (algunos que no tenían el don de expresarse a través de la escritura, hasta buscaban quien se las redactara como se lo pedía, por ejemplo, el “Esclavo” al “Poeta” en la novela de Mario Vargas Llosa “La Ciudad y los perros”).


Y es que una de las cosas que más emociona a una mujer es sentirse la musa inspiradora de un hombre enamorado y la receptora de una declaración por parte de este. Y no hablamos de un post público en el Facebook pues parte del encanto de una nota escrita a mano es que solo se entrega y la ve la persona a la que va dirigida. Es esa complicidad e intimidad lo que la hace tan especial.


Nunca importaron la clase social, ni la ideología, ni las situaciones extremas como las guerras. Los amantes supieron siempre que una manera de expresar el amor a través de las fronteras, sin importar la distancia, ni el tiempo, era escribiendo. Por eso hasta hoy podemos encontrar los más maravillosos párrafos, obras de hombres y mujeres, dedicados a sus parejas.


 Quién podría imaginar lo romántico que podía ser Carlos Marx cuando le escribía a su esposa Jenny textos como: “Amor mío, en cuanto nos separa un espacio, me convenzo enseguida de que el tiempo es para mi amor como el sol y la lluvia para una planta: lo hace crecer. Apenas te alejas, mi amor por ti se me presenta tal y como es en realidad: gigantesco; en él se concentran toda mi energía espiritual y toda la fuerza de mis sentidos… Sonreirás, mi amor, y te preguntarás que por qué he caído en la retórica. Pero si yo pudiera apretar contra mi corazón el tuyo, puro y delicado, guardaría silencio y no dejaría escapar ni una sola palabra.”


Cuando uno escribe se acaban los temores y las dudas, como si el lapicero se deslizara solo en la hoja en blanco dibujando palabras que ni se habían imaginado. Es como si habláramos en voz alta y expresáramos las cosas que tanto hemos querido decir a esa persona especial que puede o no estar presente, pues las cartas de amor son también un mensaje para nosotros mismos.


Como cuando Yoko Ono dedicó a John Lennon estas palabras al cumplirse  27 años de su trágica muerte: “Te extraño, John, han pasado 27 años y todavía deseo poder retroceder en el tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo, cómo compartimos nuestro café matutino, caminamos juntos en el parque en un hermoso día, y veo tu mano tomando la mía, que me aseguraba que no debía preocuparme de nada porque nuestra vida era buena (…) Cuando toqué tu lado en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y seguirá conmigo por siempre”.

Romanticismo vs modernidad
No faltará quien diga que estos tiempos de correo electrónico y mensajes de textos también despiertan las ganas de escribir una carta de amor. Es verdad, esperar el sonido que emite el buzón de correo del celular o la laptop cuando llega un nuevo mensaje, puede ser tan emocionante como recibir el sobre que antes traía el cartero y, si hay inspiración, es probable que el contenido sea igual de romántico. El único problema es que todo lo que está en Internet, ya sea en nuestros correos o en las redes sociales (inclusive los mensajes privados) corre el riesgo de ser hackeado, por lo que hay que tener cuidado con lo que se guarda. La intimidad en la red no está garantizada.


Pero hay quienes no tienen problema en hacer públicos sus sentimientos. Hace poco una supuesta carta que Brad Pitt habría escrito a su pareja, Angelina Jolie, conmocionó las redes y hasta se viralizó. Aunque no se ha confirmado la veracidad de esta misiva, las admiradoras de ambos actores siguen suspirando por el texto: 


“Mi mujer se enfermó…Se volvió muy delgada y estaba constantemente llorando (…) Nuestra relación estaba a punto de romperse. Perdí cualquier esperanza, pero decidí actuar. Empecé a consentirla con flores, besos y cumplidos. La sorprendía y la atendía a cada minuto. La llené de regalos y vivía solo para ella. No lo creerás, pero floreció. Se volvió mejor que antes y me amó incluso más que antes. Yo no tenía ni idea que ella pudiera amar tanto. Y entonces me di cuenta de una cosa: la mujer es el reflejo de su hombre. Si la amas hasta el punto de la locura, ella se vuelve locura”.


Está claro que no todos tienen el talento literario para expresar con gran belleza sus sentimientos, pero nadie se escapa de la tentación de hacerlo. Desde los personajes más duros de la historia hasta el más común de los mortales. Por eso, no se deje intimidar por los recursos de la modernidad y este 14 de febrero, inténtelo: déjese guiar por el atardecer, las salpicaduras del mar sobre las rocas, la luna, en fin, lo que provoque su inspiración y escriba su propia carta de amor. De pronto le resulta mejor que cualquier regalo y su pareja queda literalmente fascinada. (Patricia Salinas)


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