Me Enamoré de mi Socio

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Noviembre, 03 del 2016

 

Revelar los sentimientos puede ser positivo, pero no si se hace frente a los demás.

Emprender un proyecto empresarial y descubrir en el camino que el partner despierta emociones es una situación que debe manejarse con pinzas además de madurez y mucha responsabilidad.


Formar una empresa es como tener un hijo. Además de estudiar por meses los pros y contras de este gran paso y de saber que se tendrá que esperar el momento indicado, la mujer elige con sabiduría al compañero con quien emprenderá este reto. Creer en el potencial del socio (hasta cierto punto, admirarlo), mantener una buena química con él y, especialmente, tenerle bastante confianza, son condiciones que no pueden faltar para ambos casos. Por eso, en el plano empresarial –explican los expertos– es muy fácil que la socia se sienta atraída por su partner, con quien, además, tendrá que pasar bastante tiempo. 


Elisa Lecca, coach empresarial con experiencia en temas laborales, asegura que ve muchos de estos casos en consulta y sugiere a la profesional no reprimirse y decir lo que siente con la mayor sinceridad. “Solo es necesario definir bien los sentimientos antes de exponerlos (no confundir amistad o agradecimiento con amor) y abordar el tema con argumentos claros y que dejen dividido lo personal de lo laboral”. 


Ya es bastante conocido que en este tipo de relaciones el problema recurrente es no saber separar el placer del negocio. Y en el caso de los socios esto podría ser aún más delicado, pues por ser ellos los dueños de la empresa no tienen superiores a quienes rendir cuentas de sus actos. La experta sugiere no discutir en los pasillos, no convertir temas de la empresa en conflictos personales y, sobre todo, “no usar el escritorio de la oficina como lecho matrimonial”. 


Las demostraciones de cariño son lícitas y hasta productivas para la empresa.


EL MEJOR MOTOR

Si el punto antes mencionado se supera, entonces el resultado de enamorarse del socio es positivo. Según un reciente estudio de la Universidad Complutense de Madrid, el trabajador aumenta su productividad y creatividad cuando encuentra el amor en el centro de trabajo. “Sentirse seguro, protegido y querido dentro de la empresa saca lo mejor de cada profesional. El individuo trabaja con energía y mucho compromiso garantizando así el éxito de la empresa”, dice la coach.


Y como no son oficinistas que deben estar todo el día dentro de la empresa,  no corren el riesgo de verse a tiempo completo y saturar su relación. “Por eso sugiero separar funciones y no hacer todo juntos para siempre propiciar respiros”.


Pero ¿qué ocurre si la ejecutiva no es correspondida?, preguntamos. “A la profesional le queda tirarse el amor a la espalda –dice Elsa–, y continuar como si nada hubiera pasado”. Deprimirse o tomar represalias contra el socio es perjudicial para el ambiente laboral. “Pensemos con la cabeza, no con el útero”.


Aunque surja la ruptura, los socios deben mantener el liderazgo.


DESPUÉS DEL FIN

Y si luego de terminar la relación amorosa, la pareja tomó algunas decisiones en calidad de novios, ¿la sociedad se afecta? Para el abogado laboralista Jaime Moro, “no necesariamente”. El experto explica que eso depende de los involucrados, pues “la ley no los obliga a disolver la empresa o a hacer cambios en su estructura”. Claro que, como explica Elisa, son muy pocos los casos en los que los exnovios quieren continuar manejando el mismo negocio. Ella afirma que “solo quienes nunca colocaron en el ámbito laboral los temas personales y respetaron a su pareja por ser su socio y no por ser su media naranja, pueden continuar con la empresa; el resto, es caso perdido”. La especialista recuerda el caso de una empresaria que disolvió un negocio exitoso sin importarle las pérdidas económicas solo por no volver a ver a su socio. Las reglas están claras. 

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