Más Allá de la Edad

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Octubre, 05 del 2017

 

La escritora Agatha Christie vivió junto a su joven marido Max Mallowan una relación llena de humor, complicidad y aventura hasta el final de sus vidas

Ellas asumieron todos los riesgos y superaron todos los prejuicios que la sociedad impone. Mujeres apasionadas y libres que se atrevieron a compartir sus vidas con hombres mucho más jóvenes que ellas.


Cuando Emmanuel Macron surge como candidato a la presidencia de Francia, la primera noticia que saltó en los medios fue la historia del adolescente que se enamoró de su profesora de literatura, casada, con tres hijos y 24 años mayor que él. El joven promete que pase lo que pase se casará con Brigitte Trogneux. La esperó 12 años, y desafiando todos los pronósticos se casaron cuando él cumplió 29 años. La pregunta es: ¿Qué encuentra un hombre en una mujer bastante mayor que él?, ¿la experiencia femenina en todos sus aspectos?, ¿la libertad?, ¿la apertura de pensamiento que acompaña la madurez?

“Ahora sé que a las mujeres viejas se les ama más que a las jóvenes”, escribió la novelista francesa de seudónimo George Sand (Amantine Lucile Aurore Dupin,1804) en su diario íntimo. Se dice que la escritora fue aumentando su capacidad de atracción a medida que envejecía. “Sus miradas ardientes me volaban el corazón”, decía el pianista Chopin, su más célebre amante, 7 años menor que ella. Sand se divorció joven e inició una vida intensa escribiendo, viajando, participando activamente en la vida artística parisina vestida de chico para lograr la independencia que se le negaba a las mujeres.


Siendo un adolescente Macron se enamoró de Brigitte. La espero a Briggite 20 años para casarse con ella.


“Su encanto residía en su integridad, su sabiduría, su pasión generosa, valores que se hicieron más evidentes con el tiempo”, escribió la periodista Rosa Montero. Ya cuarentona conoció al amor de su vida, el artista Alexander Manceau, 15 años menor que ella, con quien vivió 12 años. La muerte de Manceau le partió el corazón pero no dejó de soñar, crear y amar. A los 63 años fue capaz de volver a vivir una nueva pasión sexual con un joven 22 años menor que ella.  “Siento que estoy empezando mi vida. Estoy destrozada a mordiscos. Me siento frenéticamente feliz”, escribió.  

No todas las mujeres mayores ofrecen un amor estable y sereno. Otra célebre escritora francesa, Margarite Duras (1914), tenía 65 años y Yann Andrea 28, cuando se hicieron amantes. La relación fue tormentosa y dependiente. Duras hizo de él su personaje en su literatura y en su cine. Yann era homosexual y salía por la noche solo. Duras sufría, se sentía rechazada, lo maltrataba. “¿Me quieres a mí o a la Duras?”,  era la pregunta obsesiva de la escritora. Jan guardaba silencio. Duras bebía hasta el coma etílico. Escribía y bebía. Botaba a Yann de su casa. Él volvía. Se reconciliaban. Yann la acompañó 16 años  y la soportó hasta el final de su vida con una lealtad a prueba de abismos. Después de la muerte de Duras, Yann guardó silencio. Ese silencio que Duras le reprochaba.


Edith Piaff sorprendió al mundo casándose con un joven griego 22 años menor que ella. El se suicidó siete años después de la muerte de la diva.


Una vez leí una frase divertida: que con la menopausia muchas mujeres cierran la fábrica y abren un parque de diversiones.
Eso mismo debe haber sentido Agatha Christie (1890) quien a sus 40 años, sumando al escándalo de ser ya una divorciada, se enamoró locamente del arqueólogo Max Mallowan, 15 años menor que ella. “Cásate con un arqueólogo. Cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará” escribió la novelista. El humor, sin duda, y la misma pasión por la aventura fue lo que mantuvo la llama encendida. Agatha acompañó a su marido a todas sus excavaciones arqueológicas hasta el final de su vida, lo que le sirvió de fuente de inspiración para sus novelas.

“No. No me arrepiento de nada, porque mi vida, porque mis alegrías, hoy comienzan contigo”, fue la última canción que cantó Edith Piaf (1915), quien al final de una vida bien recorrida perdió la cabeza por el griego Théo Sarapo, 20 años menor que ella. Se casaron y todo el mundo lo acusó de gigoló. El azar hizo que el viaje de bodas acabara en una clínica de desintoxicación y que un año más tarde la Piaf muriera de cirrosis, pero los amigos aseguraban que en ese corto tiempo fue feliz. También se dijo lo mismo de la duquesa de Alba que a los 85 años enfrentó una guerra familiar al anunciar su compromiso con Alfonso Diez, un plebeyo desconocido, 23 años menor que ella y además homosexual, según los rumores.

Los hijos esgrimían partes médicos con problemas mentales para invalidar el compromiso: “Qué hablan ellos si todos están separados”, los mandó callar y se entregó al frenesí del amor.


Enamorados Joan Collins y su marido el peruano Percy Gibson 32 años menor que ella. 


“Me gustan mucho los hombres ”, confesó Joan Collins en su libro  “El mundo según Joan” publicado en el 2011. En él puso en su sitio a sus cuatro ex maridos y se lamentó nunca haber conocido a un hombre de verdad y haber pasado cinco décadas buscando al gran amor de su vida. Hasta que a los 68 años ya cansada de buscar, apareció el anglo peruano Percy Gibson, 32 años más joven que ella: “He besado muchas ranas hasta que por fin encontré a mi príncipe”, dijo, asegurando que ahora por fin con su quinto marido disfruta del sexo mejor que cualquier joven casada.

Y la pregunta final sería: ¿Qué encuentra una mujer en un hombre mucho más joven que ella? La periodista londinense Wendy Salisbury, autora de ‘Sextraordinaria, los diarios privados de una mujer madura’, habla en su libro de su experiencia con jóvenes a quienes llegaba a sacar hasta 30 años. “¿Qué, por qué los prefiero? Es obvio. Me dan vitalidad y juventud. La experiencia humana es tan vasta y compleja que no habría que limitarla a unos pocos modelos de relación. Entre seres adultos todo es posible. Nadie puede vivir sin amor”.

Ejemplos que nos reafirman que el amor va mucho más allá de la edad.

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