“Hijos, ¡estoy enamorada!”

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Mayo, 11 del 2017

 

Volver a enamorarnos, tras un tiempo de separación de la pareja, no tiene por qué generarnos sentimientos de culpa con respecto a nuestros hijos. Entendamos por qué los sentimos y cómo manejarlos.


Cuando conocemos a alguien especial, es común que exista el miedo que nuestros hijos sientan que su madre no está tan presente como antes.

Cuando se habla de padres separados, pasadas las crisis del acomodamiento económico y de las sacrosantas batallas por la tutela de los niños, para la mayoría, llega la paz. Un periodo donde ambos padres pueden por fin mantener conversaciones de adultos y flamear la banderita blanca cada vez que les toca encontrarse.

En esta etapa, sin embargo, otros comprensibles temores entran a tallar para nosotras: Las mujeres separadas, que en gran mayoría solemos quedarnos a vivir con los hijos, tenemos una limitación de la libertad seguramente superior a la que tienen los papás que ya no están en casa.


Nos resulta un poco más difícil dedicarnos tiempo solo para nosotras, sobre todo si los hijos son pequeños. Y cuando llega el momento en que conocemos a alguien especial, es común que exista el miedo a que nuestros hijos, ya afectados por la separación, sientan que su madre no está tan presente como antes o no les presta la misma atención. Y eso, aunque nos cueste admitirlo, nos genera un sentimiento de culpa.


No me refiero a los amigos que frecuentas o a ese hombre que te llama la atención pero del cual no estás segura. Hablo de aquel con el que estás considerando seriamente formalizar una relación. Según nos explica la psicoanalista Pilar Ortiz de Zevallos, la culpa puede llegar por diversos factores. Uno de ellos puede ser la presión cultural o religiosa de la madre, “lo que ella consideraría  ‘lo bueno’ y ‘lo malo’”. Y el hecho de pensar en lo que la sociedad podría opinar sobre su nueva vida de pareja. Por otro lado, “A veces la  sexualidad  implícita en toda vida de pareja, también es un motivo de culpa en madres para las cuales su sexualidad es vivida con connotaciones censurables. 

Lamentable el mejor momento para decirles a tus hijos que has comenzado una relación no existe. Cualquier momento puede ser el adecuado o inoportuno, según como lo manejes. 


Existen mujeres con una tendencia a juzgar sus actos y afectos con severidad y sentimientos de malestar, sobre todo los relacionados a la satisfacción de sus deseos.” Por último, es la preocupación de la madre por “dañar a sus hijos al creer que la nueva pareja puede desplazar al padre en su rol”.


Es común entonces, que tras una separación, todo tu amor y atenciones se dirijan a tus hijos. Te es más fácil retirarte de alguna posible situación sentimental, poniendo las necesidades de ellos en primer lugar. Entonces, la llegada de un nuevo amor puede hacerte sentir dividida entre el deseo, justo y sano, de volver al juego con un hombre y el miedo a que este comportamiento pueda expresar egoísmo ante tus retoños.


Muchas mujeres pueden sentirse “madres desnaturalizadas” en su deseo de estar en pareja otra vez. A pesar de que la otra persona sea un hombre confiable y con buena disposición hacia nuestros hijos. “En algunos casos, la nueva pareja  de la madre, siempre y cuando sea la adecuada y suficientemente saludable, podría resultar  una figura reparadora para los niños”, explica la doctora Ortiz de Zevallos.


Nuestro nuevo compañero deberá compartir nuestras atenciones con el resto de nuestras obligaciones.


Hacerlo entrar en tu vida

Si estas en búsqueda de dejar el esquema de culpa de lado y quieres reencontrarte con tu femineidad, necesitas focalizarte en los beneficios que la pasión puede traer a nuestra identidad de mujer. Sentirnos enamoradas y satisfechas tiene un efecto muy positivo en nuestro humor, lo que también se verá reflejado en la forma cómo tratamos a nuestros hijos.


Lamentamos informarte que el mejor momento para decirles a tus hijos que has comenzado una relación no existe. Cualquier momento puede ser el adecuado o inoportuno, según como lo manejes. Sin embargo, existe aquí una palabra clave: gradualidad. Puedes iniciar el anuncio presentando a tu nueva pareja como un amigo, ir a tomar un helado o a comer algo a algún lugar con tus hijos. Recuerda que cada núcleo familiar es distinto y tus hijos se adaptarán a la idea en mayor o menor medida, de acuerdo a muchos factores. Ortiz de Zevallos recomienda “que la presentación sea lo más natural posible, en donde todos se sientan lo suficientemente cómodos.” Además asegura que es mejor  que “no sea una situación sorpresiva, que los niños hayan conversado antes con la madre sobre esa persona importante que ha llegado a su vida”.


Y a todo esto ¿dónde queda él?

Inevitablemente, cuando tenemos hijos, nuestro nuevo compañero deberá compartir nuestras atenciones con el resto de nuestras miles de obligaciones y deberá entender que no es nuestra absoluta prioridad. Si posees una relación serena y madura, tu hombre entenderá que lo amas y quieres estar con él, pero que tus hijos tienen necesidades imprescindibles para ti. Esto no significa que él no recibirá la atención que merece, solo es la búsqueda de una dinámica donde ambos sean cómplices y sientas en él un apoyo que otorgue equilibrio a esta nueva familia que se está formando.


En resumen, el volver a enamorarte no es un pecado sino un derecho; el truco está en escoger bien a ese nuevo compañero, trazar la cancha con equilibrio y tener la sensibilidad y sensatez de hacerlo participar con tus hijos y en familia de forma gradual. No tengas miedo.


Es importante que la introducción de tu nueva pareja en la vida de tu familia sea gradual.

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