De Par en Par

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febrero, 06 del 2013

 

Días antes del 14 de febrero, cinco parejas limeñas abren las puertas de sus hogares para confirmar que sí se puede vivir del amor.


Al entrevistar a cinco parejas y constatar que cada individuo es un mundo aparte, queda claro que no existe fórmula para hallar la felicidad. A pesar de que cada uno tiene historias, vocaciones y manías de lo más diversas, lograron encontrar a alguien con quien hablar el mismo lenguaje. Una pareja de pintores, un publicista y una arquitecta de páginas web, una artista plástica y un arquitecto, un dúo de músicos, y una diseñadora y un rockero, nos cuentan sus historias de amor.


EL ARTE DE AMAR

Cuando Meritxell Thorndike visitó por primera vez el taller de Ramiro Llona, apenas empezaban a salir, sintió la urgencia de renunciar a su trabajo y volver a coger un pincel. Un año y medio después de haberse casado, la pareja comparte ese templo dedicado al arte, el cual les permite aislarse del ruido exterior. 


Ella tiene un estudio propio donde puede pasarse horas, mientras él pinta en una inmensa sala, rodeado de torres de libros y estantes de discos. Ninguno perturba la creación del otro, sino todo lo contrario: la compañía es siempre bienvenida. “A veces estoy trabajando y no me doy cuenta de que Meritxell está echada en un sillón, leyendo a mi lado”, dice Llona al explicar que la vida en común ha sido una suerte de osmosis en la que se han permeado las costumbres y los ritmos de cada uno. “Somos muy caseros y todos los días hacemos maratones de series”, cuenta ella del pasatiempo favorito. 


Los 32 años que se lleva la pareja nunca significaron un problema. “El primer fin de semana que salimos, ella me pidió que no le quite su juventud; a la semana siguiente le pregunté si iba a salir con sus amigos y me dijo que no, que prefería quedarse en mi casa”, recuerda el artista. No es que Meritxell se haya aseñorado: más bien ha ganado experiencia, al tiempo que él ha bebido juventud.


El hecho de que ella hable el mismo lenguaje que los pequeños hijos de Ramiro, María y Cristóbal, permite que la familia esté unida. “Y esperemos que pronto sean tres”, cuenta Llona y Meritxell sonríe. ¿Acaso una nueva vida se integrará pronto al clan? No quieren confirmar nada, pero queda claro  que tarde o temprano la noticia llegará.


CÓDIGOS DE PASIÓN

Esta pareja confabula amor y admiración en una relación que tiene un poco más de cuatro años. Se conocieron y enamoraron mientras trabajaban en la misma empresa, y ahora comparten una linda casa cerca del malecón de Miraflores. Cristina Moragues es arquitecta de páginas web y Gustavo Rodríguez es escritor y comunicador. 


Por estos días ella se encarga de supervisar la realización de las páginas web de un par de empresas, y él está escribiendo un libro que habla sobre una sociedad que pierde los estribos en épocas electorales. “Cuando no compartimos un proyecto, entonces no se habla de trabajo en casa”, dice Cristina. Sus momentos libres los reservan para compartir unas copas de vino junto a una buena comida, caminar junto al mar o salir con las hijas de ambos (ella tiene una y él, tres). “Y cuando esto pasa se escucha decir, ‘Ahí va Gustavo y sus cinco mujeres’”, cuenta el comunicador. 


En medio de la conversación, con un toque romántico pero sin caer en cursilerías, Gustavo habla de los talentos, la simpatía y el pelo sedoso de su amada. “Ella es una princesa trabajadora que, aunque capaz de lograr lo que se propone, necesita a un hombre que la mime y la espere con los brazos abiertos”, dice. “Y yo aspiro a ser ese hombre, aunque a veces tema no dar la talla”, agrega.  ¿Cómo se ven en unos años? “Tenemos un compromiso para toda la vida”, dicen ambos. Eso sí, dentro de su filosofía, el matrimonio no es indispensable.


CASA PARA DOS

Son esposos desde hace tres años, pero se conocieron hace cinco. Lucía Reátegui es artista plástica y Martín Dulanto, arquitecto. No trabajan juntos pero ambos se dedican a crear, aunque, como ella dice: “La diferencia es que mientras yo creo en pequeño, él crea esculturas inmensas donde tendrá que vivir la gente”. Tienen un gato y un canario, aunque no tienen hijos por ahora. 


Lucía está preparando tres exposiciones colectivas y Martín está diseñando tres edificaciones, una de ciudad y dos de playa. No suelen llevar el trabajo a casa pero a veces es difícil desprenderse del estrés. “En esos momentos, lo mejor que puedo ofrecer a Lu es apoyo y tranquilidad”, dice Martín. “Cuando él se está ahogando, entonces me toma de flotador”, dice Lucía.


Creen en el amor para siempre y él es capaz de todo por ella. “Para nuestra luna de miel nos fuimos a un crucero por la Patagonia y estuvimos por varios días viendo las olas, pero el detalle es que Martín le tiene fobia al mar abierto”, cuenta Lucía orgullosa. Aquí se respira amor.


DOS MANOS EN LAS CUERDAS

Van a cumplirse cuatro años desde que Alejandro Rivas y María Laura Bustamante tomaron un avión hacia Idaho, Estados Unidos, para trabajar allá durante un verano. Sin quererlo terminaron convertidos en jóvenes celebridades que impresionaron por el carisma y originalidad de sus canciones, que habían ido componiendo luego de conocerse (y enamorarse) en la facultad de Comunicaciones de la PUCP. 


Tras la publicación de su álbum debut, ‘Paracaídas’, hace ya más de un año, la banda ‘Alejandro y María Laura’ se convirtió en una de las revelaciones musicales de Lima. Desde entonces, la pareja ha recibido el apoyo de un público que no deja de ir a cada una de sus presentaciones. 


Ahora, Alejandro y María Laura se alistan para grabar su segundo disco, para el cual ensayan en su departamento miraflorino. Viven juntos desde hace dos años y la onda siempre ha sido buena: ello ha permitido que, desde sus comienzos, el dúo no deje de componer y grabar cuantas canciones han salido en el camino, como también covers que van desde los Beatles hasta Luis Alberto Spinetta. 


Además de su vocación por la música, el dúo reparte su tiempo en diversas labores: María Laura enseña técnica vocal, mientras que Alejandro es profesor universitario y ha empezado sus primeros trabajos como productor. Sin embargo, nos dice María Laura: “No buscamos tener trabajos que absorban nuestro tiempo, pues necesitamos dedicarnos a este proyecto que no es un hobby, sino lo principal en nuestras vidas”. 


ROCK DE MODA

La diseñadora Micaela Llosa y el músico Pipe Villarán se conocieron en una discoteca del Sur hace ocho años y desde entonces él no dejo de llamarla. Luego le pediría matrimonio en el lago Titicaca, y en el 2010 se casaron en una memorable boda de temática andina.


Aparte de conducir el programa ‘Fashion Lab’, Micaela sigue con su blog ‘La Intendencia’ y anda muy metida en su nueva marca de ropa. Mientras que Pipe acaba de lanzar un single de su próximo álbum solista, que ha recibido muy buenas críticas. Sin duda, la moda y la música no tienen nada que ver con el agua y el aceite.


A Micaela le encanta el sushi, y de tanto comerlo Pipe ha terminado odiándolo. A ella le ha pasado lo mismo con las pizzas, antojo que el cantante tiene cada fin de semana. Sin embargo, tienen mucho en común. Les gusta ir al cine e ir a la playa Punta Hermosa. Ponen música a todo volumen para cantar, e incluso han grabado algunas cosas juntos. Micaela dice que él es un ‘guapazo’, y él piensa que el sentido del humor de su esposa es una bendición.


¿Celebran San Valentín? “Aunque me hago la cool, soy de las más románticas. Me encanta que me lleven a comer, o que tengan algún detalle ese día”, confiesa Micaela. “Por el contrario, mi esposo odia San Valentín, sobre todo por el tráfico. Aun así, me sorprende con rosas y otros detalles”. Aprendan, muchachos.

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