Cuestión de Química

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Abril, 04 del 2013

 

Estudios científicos ponen al descubierto los misterios del amor. Si tropiezas con una persona bioquímicamente afín a ti, te enamorarás de ella sin remedio.


Allí está, el hombre con el que habías soñado está frente a ti: es dueño de una gran personalidad, gentil, de aquellos que hacen sentir segura a una mujer, es inteligente y, como si fuera poco, ¡guapo! ¿Qué más podrías pedir? Sin embargo, a pesar de que lo has frecuentado y hasta admirado, no pasa nada, la relación no se profundiza porque no se produce esa chispa que tú esperabas, y no puedes entender por qué.


Le llaman química y hay quienes aseguran, que el amor es básicamente eso, que sin ella, no hay manera de que la pareja funcione, pues es algo que va más allá de la pasión o del enamoramiento de los primeros meses. Es el lazo que se crea entre dos personas, no se sabe cómo, ni por qué, pero que hace que se busquen constantemente, que se entiendan a la perfección y que se abran el uno con el otro en distintos planos. ¿No sientes maripositas en el estómago? Pues entonces no es tu hombre. Así de simple.


No piensen que queremos ser aguafiestas o que estamos hablando de algo tan frívolo como la simple atracción física. No, lo que pasa es que en estos tiempos, en los que todo se investiga, se ha llegado a comprobar que todo, desde ese fuego intenso que se debe sentir al iniciar una relación, hasta la  tranquilidad y el compañerismo que surgen al pasar de los años, tienen que ver con una cuestión química.


Si no hay eso, lamentablemente, ese hombre perfecto que tienes al frente y que es dueño de todas las características de la pareja de tus sueños, desgraciadamente (o felizmente, depende del cristal con que lo mires) no es para ti, pues aunque quieras forzar una relación para no dejarlo pasar, tarde o temprano te darás cuenta que falta algo. Vamos, hay que ser realistas, si bien puede haber pasión sin amor, nunca puede llegar a darse el amor si no hay pasión y la pasión surge básicamente a partir  de esa química  que se da entre dos cuerpos, de la chispa que aparece apenas rozas la  piel del otro. 


Lo dice la ciencia

Los científicos que tratan de buscar la explicación a todo, se han empeñado en resolver los misterios del amor, sobre todo desde que existen escáneres que muestran las zonas del cerebro que se activan en el proceso del enamoramiento.


Gracias a la ciencia ya sabemos cuáles áreas del cerebro son las que forman lo que se llama el circuito del amor. También se ha llegado a  entender la función de aquellas sustancias, como las feromonas, que se generan con nuestra transpiración y que son detectadas por otros, casi como un mensaje sexual.


Y es que, aunque parezca mentira, todos los procesos del amor, incluyen  reacciones químicas ¿No nos creen? Los expertos aseguran que el amor tiene tres etapas: la primera, la de la atracción física; la segunda,  pasional o de enamoramiento desbordante y la tercera es descrita como la del amor verdadero. Veamos que sustancias químicas intervienen en cada una de estas etapas:


La atracción: testosterona y estrógenos

En esta etapa intervienen las hormonas sexuales: la testosterona masculina y los estrógenos femeninos. Tanto en hombres como en mujeres, la testosterona actúa, pero se produce diez veces más en ellos. En esta fase, los aspectos audiovisuales son de gran importancia, de manera que la simetría facial y el cuerpo del otro juegan un importante papel. En la mujer también es fundamental el oído y lo que pronuncia el ser que le atrae. Allí viene la conquista y en este momento se dispara la química del amor.


El enamoramiento: dopamina

Si una pareja supera la fase de la atracción, empieza aquella en la que se disparan una cantidad de reacciones hormonales descritas por los poetas como ceguera y locura. Sustancias químicas que cohíben las zonas cerebrales del juicio crítico y desembocan en la defensa a muerte del enamorado, quien no tiene defectos y es un ser perfecto. Según la ciencia, el dormir menos y tener la misma energía, el aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, y las mariposas en el estómago son el resultado de los agentes llamados monoaminas, entre los que está la dopamina. Su efecto, sumado al de las áreas del cerebro que se activan en los enamorados y que tienen que ver con la gratitud y la recompensa, dan como resultado lo que se conoce como el enamoramiento total.


El amor verdadero: oxitocina y vasopresina

La última etapa del amor es la que queremos que dure para toda la vida. En ese momento el lenguaje del deseo pasa a ser el del cariño y de la compañía. Esa pareja, después de un tiempo, empieza a secretar otras hormonas, particularmente una que se llama oxitocina, equivalente al apego y la vasopresina, llamada la sustancia química del abrazo.


Lo indudable para la ciencia es que el amor es un proceso biológico cuyo asiento es el cerebro, porque es allí donde ocurren las reacciones hormonales y eléctricas que van a hacer que sintamos todo lo que se siente durante el amor. Así que sin la testosterona, los estrógenos, la dopamina, la oxitocina y la vasopresina, para la ciencia, lo que llamamos amor, sería realmente magia.


No te avisa

Enamorarnos no es algo voluntario, sucede sin decidirlo. Por eso, quizás lo más común es que termines involucrada o casada con un hombre que no tiene exactamente las características de tu Príncipe Azul, pero ante quien, desde  la primera vez que lo viste, comenzaste  a sudar, a tener palpitaciones, tus manos temblaban, te ruborizabas, sentiste ese cosquilleo en el estómago y te mantuvo mucho tiempo con una sonrisa en los labios de la nada.  Bueno pues, estas características indican nada más y nada menos que esa persona es bioquímicamente  afín a ti y no puedes hacer nada para evitarlo.


Los estudiosos aseguran que antes de que una persona se fije en otra, ya ha construido un mapa mental, un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que le hará enamorarse de una persona y no de otra. 


El sexólogo neozelandés  John Money consideraba que los niños desarrollan esos mapas entre los 5 y 8 años de edad, en base a las asociaciones con miembros de su familia, amigos, con experiencias y hechos fortuitos y por eso, solo con algunas personas  surge eso que le llaman química, electricidad, cuestión  de piel…o simplemente amor.

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