Una Generación en Vilo

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Noviembre, 26 del 2015

 

DJ Redfoo durante una presentación en la sala ‘Le Bataclan’.
 

‘Generación Bataclan’ es el nombre con el que se ha bautizado a los jóvenes habitantes de las noches interminables de la bohemia parisina, que el viernes 13 de noviembre, fueron blanco de los ataques terroristas del ISIS, en el local ‘Le Bataclan’. Como sabemos, este estremecedor hecho ocurrió durante el concierto del grupo de rock ‘The Eagles of Death Metal’.



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Cuando uno sube al metro en París no puede dejar de sorprenderse por la gran cantidad de personas que están concentradas en la lectura de algún libro o revista. Nada de ruidos ni conversaciones altas, el respeto por el espacio privado no se puede romper. Es una norma estricta y hace del viaje en metro un viaje de reflexión.

Para muchos, el mejor servicio de metro del mundo quizá esté en París. Toda la ciudad está conectada, y por allí uno puede ver desde jóvenes estudiantes hasta a empresarios. El transporte público es usado por prácticamente todo el mundo en París. Y se puede ir de las estaciones de Plaza Castilla a Chetelet y Nation fácilmente y disfrutar de la gran vida cultural de una ciudad en donde todo ocurre y en donde el precio de cada metro cuadrado ha alcanzado cifras exorbitantes.


Fachada de ‘Le Bataclan’, ubicada en el Boulevard Voltaire, importante espacio para conciertos, inspirado en arquitectura china.



Un recorrido posible puede trasladarnos de Belleville, al Boulevard Voltaire y al Pumpidou. Son esos algunos de los lugares donde la juventud bohemia parisina se concentra: hispters, universitarios, migrantes, skaters, toda clase de tribu urbana se mezcla en estos ambientes tan hedonistas como creativos y multiculturales. La vida musical en particular es intensa. Cada noche de cualquier día puede haber más de 8 conciertos alternativos sin contar toda la oferta de muchos otros géneros musicales.  Como sucede en otras grandes ciudades  (Nueva York o Berlín), todo el mundo quiere tocar en París, de ahí que conseguir una fecha no es algo tan sencillo.

Para enterarse de lo que pasa en la vida musical alternativa de París no hay mejor forma que revisar ‘Les Inrockutibles’ o la  ‘New Noise Magazine’. La agenda web de esta última es quizá la mejor guía para adentrarse en ese universo musical. Allí anuncian sus conciertos locales el Teatro ‘Des Italiens’, el club ‘Badaboum’, el ‘Espace B’, el ‘Petit Bain’, el ‘Instants Chavirés’, ‘Agite Lyrique’, el ‘New Morning’ y desde luego, ‘Le Bataclan’. Locales selectos que albergan entre 100 y 1,500 personas. Y ha sido a este último al que le ha tocado encarnar la imagen de una generación que se ha visto directamente atacada.


Jesse Hughes, líder de la banda The Eagles of Death Metal, que actuaba en Le Bataclan cuando ocurrieron los atentados.



“Generación Bataclan” es el nombre con el que el diario francés ‘Liberation’ ha bautizado el pasado lunes a esta juventud bohemia asidua a estos locales. “Jóvenes, amantes de la fiesta, abiertos, cosmopolitas... Retrato de las víctimas de los ataques terroristas del 13 de noviembre”, sentenciaba el diario.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, por su parte afirmó que los atentados fueron dirigidos “a lo que más odian: la vida cosmopolita, generosa, insumisa y ruidosa de París en (...) unos barrios donde conviven todas las generaciones, todas las lenguas y todas las culturas».

Como ya es de conocimiento además de ‘Le Bataclan’, otros lugares  afectados fueron los bares ‘Le Carillo’, ‘La Belle Equipe’, ‘Bonne Biére’ y ‘Le Petit Cambodge’.


Joven parisina durante una protesta pública. El Bulevar Voltaire, donde está ubicado Le Bataclan, es una de las principales vías donde se realizan movilizaciones civiles.



Pero ‘Le Bataclan’ no es un lugar más de conciertos. Con su arquitectura kitsch, inspirada en pagodas chinas, fue en sus comienzos un lugar dedicado a las revistas musicales y la cultura de cabaret, y fue convirtiéndose con el tiempo en un lugar para la cultura alternativa y popular en general. Allí se reunieron por primera vez los miembros del grupo Velvet Underground, en 1972, y en la actualidad es un lugar donde es posible ver muchos conciertos de artistas parisinos, mucho hip hop, como grandes nombres de la música pop e independiente. Tras un incendio a mediados del siglo XX, ‘Le Bataclan’ funcionaba sólo como cine, hasta convertirse en lo que es hoy en día. Como ha escrito el crítico musical Diego Manrique para El País: “A partir de 1969 se recicló en sala de actuaciones que también presentaba teatro, humoristas, sesiones de discoteca, mítines políticos o banquetes (estaba especializado en “Concerts, spectacles et soirées”, como explicaba su página web). Su dirección –número 50 del Boulevard Voltaire– era bien conocida por varias generaciones de seguidores del rock: allí se presentaron grupos en ascenso, como ‘The Police’, ‘The Cure’, ‘Oasis’ o ‘Hole’; también contó con superestrellas de la categoría de Prince, cuando se trataba de presentar un show intimista, para un máximo de 1.500 personas”

Tras los atentados durante el show del grupo ‘The Eagles of Death Metal’ se cancelaron muchos conciertos y festivales pactados para los días sucesivos.  La ciudad no se restablece por completo del ritmo al que estaba habituada. Aun así, los jóvenes han salido a las calles, y han vuelto a poblar los bares y a continuar con un estilo de vida que inevitablemente ya no podrá ser igual.


Imagen clásica de jóvenes dandis parisinos habituales en bares y cafés.




Ahora ‘Le Bataclan’ ya no solo estará asociado a ese hedonismo y a esa vida nocturna interminable, a ese glamour y voluntad de experiencias nuevas. ‘Le Bataclan’ ya no solo es sinónimo de cultura y diversidad, sino también sinónimo de una generación que ha crecido en medio de una guerra.  

Entrevistada por el diario español El País, la socióloga francesa Cécile Van de Velde, ha definido lo que significa esta generación: “Se trata de una juventud francesa favorecida, pese a no ser hijos de aristócratas. Ganan poco y, a menudo, tienen que pedir ayuda a sus padres para pagar el alquiler, pero tienen trabajos creativos que les gustan, de lo cual se enorgullecen. Cuentan con un gran capital cultural y están altamente diplomados, además de ser abiertos en términos de valores y favorables a la inmigración.”

Todo el mundo habla ahora de la ‘Generación Bataclan’, porque no hay mejor manera para definir a una generación que un acontecimiento, aunque trágico en este caso. Queda la pregunta de qué retos y responsabilidades deberá tomar esta generación, qué cambios presentará en adelante y sí el brillo de ese glamour que los identifica tendrá cambios significativos.

 

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