Un Mar de Cuadros

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febrero, 08 del 2018

 

 

Para alguien como Flavio Caporali, que creció en un entorno de artistas, ir a trabajar a una oficina se estaba convirtiendo en un suplicio. Su pasión por el arte no podía seguir dormida, tenía que dejarla salir.


Solo se necesitaba decir: “¡Basta!” Así, quien fuera gerente de Marketing en Lan, dejó su trabajo de saco y corbata para mudarse al sur, a la playa Punta Hermosa y dedicarse a lo que realmente lo llenaba: el arte. Para poder pagar las cuentas, dividía su tiempo entre el diseño gráfico y las pinturas. Pero, poco a poco, el tiempo que le dedicaba al arte iba llenando su día hasta dedicarse plenamente a ello. En su casa con vista al mar, este brasileño acaba de realizar una exposición que refleja su amor por las olas, la brisa y el océano. Flavio es el ejemplo que muestra cómo se pueden lograr cosas maravillosas siguiendo una pasión.

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