Imprudentes al Volante

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Julio, 31 del 2013

 

A propósito de la campaña ‘Cambiemos de actitud’, del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, que busca evitar accidentes de tránsito por usar aparatos tecnológicos, presentamos los errores que cometen ellos y ellas cuando están sobre cuatro ruedas.


1. En pleno gileo

Te das cuenta que el chico que te gusta te ha agregado a Facebook, Twitter y WhatsApp. Estás emocionada. No te despegas de tu BlackBerry ni un solo instante. Es más, aprovechas cada segundo de relajo solo para ejercitar tus pulgares con el celular. El tráfico de Lima es tu mejor aliado, solo hasta que provoques un accidente por estar “enamorada”.


2. La Dj

Sí, eres toda una fanática de la música. Eres tan fanática que para “sentir” mejor los beats te compras unos gigantescos headphones que no te los quitas ni para ir al baño. Ni qué decir si estás manejando tu auto deportivo. No escuchas ni el pito de los policías. La fiesta solo se termina cuando te notifican la papeleta electrónica.


3. Por sapa

Estás manejando tu auto tranquilamente. En eso, miras cómo un tumulto de gente se va acercando mientras vas avanzando. La curiosidad se apodera de ti. Cuando llegas, te asomas por la ventana para saber qué sucede, pero no dejas de manejar. Tu cabeza da vueltas como la niña de “El exorcista” con tal de ver lo que pasa. Dos cuadras más adelante, un nuevo accidente…


4. Las informadas

Escuchas “repartija” en la radio y los noticieros. Como buena ciudadana, te interesa saber a profundidad por qué se menciona tanto la palabrita. En plena pista, sacas tu iPad, buscas una web, y te enteras de lo que pasa en el Congreso. Te indignas y enfureces al saber lo que sucede. Pero más molestos están los choferes por el tráfico que generas, por leer las noticias mientras manejas.


5. Insomnes al volante

Las cosas no te salen como quieres. Estás ansiosa, deprimida y angustiada. Las madrugadas son cada vez más largas por tu falta de sueño, debido a tus preocupaciones. Luego de dar vueltas de un lado a otro, por fin logras dormir. Sin embargo, a las dos horas, suena tu despertador. Te levantas, te alistas y, sin estar totalmente despabilada, vas hacia tu carro para salir de casa. No te lo recomendamos.


6. ¡Ping! ¡Tweet!

Eres de las que ante cualquier “ping”, “pong” o “tweet”, tomas tu celular para ver lo último que ingresó. ¿Quién me habrá escrito? ¿Cuál es el último chisme?... No soportas la tentación de leerlo y menos de contestar. Incluso se te ocurre escribir: “Estoy atracada en un tráfico infernal”. Te aconsejamos buscar buena música, respirar hondo y mantener ambas manos sobre el volante. 


7. Golpe avisa

Contestas la llamada sin haberte puesto los auriculares o haber conectado el Bluetooth. Tu mejor amiga te pide consejos de cómo conquistar al chico que le gusta. No se te ocurre mejor cosa que gesticular con una mano, mientras sostienes el celular en la otra. El volante queda sin conducción y pierdes el control. Golpe avisa. 


Lo que cometen los hombres.


8. Malos muchachos

Te compraste un nuevo auto y lo quieres lucir con tus amigos. Junto a tus acompañantes, emprendes la carrera sin imaginar lo difícil que pueda resultar. Las divertidas conversaciones y la chacota son un factor distractor que podría generar un accidente. Si vas a salir con tus patas de toda la vida, maneja tranquilito nomás.


9. El barbero

El trabajo y la familia consumen gran parte de tu vida. Casi no tienes tiempo para ti. Pasan los días y ves por el espejo de tu auto cómo los vellos faciales empiezan a asomarse como espinas de cactus. El semáforo está en rojo. Abres la guantera y sacas tu afeitadora eléctrica para empezar con la poda. El semáforo cambia de color y tu cara queda como una pista con baches. ¡Qué dolor!


10. Indiana Jones

Decides mandarte con una aventura sin rumbo en tu propio carro. De pronto, en plena carretera, te das cuenta que estás más perdido que huevo frito en cebiche. Sin estacionarte, solo atinas a sacar tu iPhone con GPS para saber dónde diablos estás. La desesperación te gana y un mal movimiento hace que te golpees la cabeza. Tú juras que estás en el espacio viendo las estrellas.

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