Mateo Chiarella

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Setiembre, 04 del 2014

 

 

Mateo, hijo del destacado actor Jorge Chiarella, es director de teatro, dramaturgo y profesor de la PUCP. En 2002 montó su primera obra, ‘Largo Desolato’ y, de la mano de Denisse Dibós, ha dirigido los musicales ‘Chicago’, ‘El Chico de Oz’ y ‘Sweet Charity’. Ahora, en el teatro Ricardo Blume, Mateo dirige ‘En la calle del Espíritu Santo’, una obra basada en un hecho real. En esta entrevista nos habla de lo mucho que para él significa el mundo del teatro.


–¿Cómo pasas tus días actualmente?
–Trabajando en ‘Aranwa’, en la PUCP y disfrutando de mi hija Miranda que acaba de nacer.

–¿Cómo es el mundo del teatro para ti?
–Es una posibilidad eterna de investigar el comportamiento del ser humano.

–¿Cuál es la mejor obra teatral que hasta el momento has visto acá en el Perú en este año?
–No me gusta elegir uno de los trabajos de mis compañeros. Por el contrario, los felicito a todos porque al verlos me doy cuenta de que en Lima se hace un teatro de altísima calidad. 

–¿Cuál es el principal rasgo que heredaste de Jorge Chiarella, tu padre?
–Algo que siempre menciono y que lo heredé tanto de mi papá como de mi mamá es tratar de hacer el bien, hacer lo correcto. Defender los principios, la ética.

–¿Qué estás leyendo en estos momentos?
–‘País Combi’ de Pedro Morillas, ‘Limpieza de sangre’ de Pérez Reverte y ‘Los corruptores’ de Jorge Zepeda Patterson.

–¿Cuál es tu logro más importante a nivel profesional?
–Si se trata de montajes que me han dado muchas satisfacciones: ‘Sacco y Vanzetti’, ‘Il Duce’, ‘Cabaret’, ‘El Chico de Oz’, ‘Pequeñas interrupciones’ y ‘En la Calle del Espíritu Santo’.

–Un defecto, una virtud
–Una virtud: ser demasiado paciente. Un defecto: ser demasiado paciente.

–¿En qué profesión no te hallarías nunca?
–Piloto de avión.

–¿Cuál ha sido tu cambio de look más radical?
–Cuando me rapé la cabeza, hace como doce años.

 –¿A qué le temes?
 –A las alturas y a la muerte de las personas que quiero.

¿Qué costumbre debería quedar definitivamente en desuso?
–Comer y hablar por celular cuando se está en el teatro; botar basura en la calle, manejar a gran velocidad; entrar a la política porque se necesita plata; ser político y no hablar porque vas primero en las encuestas;  darme un baño de agua helada porque un amigo me dijo que lo haga sin tener idea del porqué.

–¿Cuál ha sido el papelón más grande de tu vida?
–A los dieciséis. Mis papás, que habían ido a recogerme al quinceañero de la chica que me gustaba, le pidieron al DJ que perifonee para que me acerque a la puerta. El DJ dijo: “Al señor Mateo Chiarella lo buscan sus papis”.

–¿En cuál de los siete pecados capitales caíste últimamente?
–Gula. En el Perú, cómo no.

–¿Qué consejo, lección o enseñanza quisieras dejarle a tu hija?
–Sé buena. Abre tu corazón a todo aquel que lo necesite y ciérralo cuando tú lo necesites.

–¿Cuál es el mejor lugar para hacer el amor?
–Cualquiera donde no se te peguen las cosas al cuerpo.

–¿De qué huachafería has sido testigo últimamente?

–Ahora que estamos en elecciones y vemos los carteles de los candidatos, mencionarte una sería injusto.

–¿Cuál ha sido tu gran travesura de infancia?

–Jugar a los caballos en las barandas de cuanto balcón veía.

–¿Qué titular te gustaría leer mañana en los diarios?

–Que se acabó la guerra en Gaza.

–¿Qué moda debería volver?

–El respeto a los demás y el rock and roll.

–¿Qué película te ha hecho llorar? ¿Y reír?

–Llorar: ‘Canción del domingo triste’ y ‘El Pianista’. Reír: una película chilena que se llama ‘Sexo con amor’.

–¿Qué noticia te impactó recientemente?

–Las muertes sucesivas de gente que quiero y admiro: Javier Diez Canseco, Mario Pasco Cosmópolis, Rafael Santa Cruz, Henry Pease, Victoria Santa cruz.

–¿Con quién te gustaría estar en una isla desierta?

–¿No podría ser en un hotel cinco estrellas? Con Cynthia y mi hija.

–¿Conoces alguna celebridad? Cuéntanos la anécdota.
–He conocido, gracias al teatro, a gente que admiro mucho: Declan Donellan, Mauricio Kartun, Marco Antonio de la Parra y Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”, con quien estuve en su casa en México  haciéndole una entrevista para mi tesis.

–¿En qué o quién te reencarnarías?
–En algo que no sea humano, viento, fuego, no sé.

–En el día del juicio final, ¿irías al paraíso, al purgatorio, o al infierno?
–Si esas son las opciones, espero que califique para la primera, pero si no es así: ¡Señor, ten piedad!

–Si te quedara un día de vida, ¿qué harías?

–Estaría cada segundo dándole besos a todos los que quiero.

– ¿Qué es lo más loco que has hecho por amor?
–Si lo dijese, me terminarían mañana.
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