Cecilia Bracamonte

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Julio, 25 del 2013

 

Es la menor de diez hermanos y debutó como cantante criolla cuando tenía 14 años. Por estos días, Cecilia Bracamonte prepara con entusiasmo el espectáculo musical que presentará con motivo de cumplir sus cincuenta años de carrera artística. Además, sigue participando como jurado en la segunda temporada del programa concurso ‘Perú tiene talento’, de Frecuencia Latina. Como anécdota confiesa que cuando era niña “gorreaba” el tranvía que iba desde el Centro de Lima hasta La Punta. ¡Qué arriesgada!


–¿Cómo festeja las Fiestas Patrias?

–Mayormente la paso viajando por motivos de trabajo. Las veces que no viajo prefiero quedarme en casa. Algunas veces he sido invitada  a cantar el Himno Nacional en el Jockey Club del Perú por el ‘Clásico Independencia’.


–¿Qué mensaje escribiría en Twitter el 28 de julio?

–Somos libres… seámoslo siempre… ¡Fuera las repartijas!


–¿Qué tiene planeado para festejar sus cincuenta años de carrera artística?

–Estamos preparando un espectáculo que dará mucho que hablar. Para esta ocasión, estoy trayendo un staff de Broadway para celebrar por todo lo alto. Es un espectáculo elaborado con mucha fantasía y, sobre todo, con mucha pasión y entrega.


–¿Cuál es el vals criollo que más le gusta?

–Son muchos pero voy a mencionar algunos: ‘Regresa’ (obviamente, porque fue hecho para mí) de Augusto Polo Campos; ‘Corazón’, de Lorenzo Humberto Sotomayor, del cual hice una versión distinta con la que se me identifica. Ese es mi tema bandera y siempre tiene que estar en mi repertorio. Y también ‘Gallo Camarón’ de Chabuca Granda.


–¿Qué cantante es su preferido?

–Si es peruano, Pedro Suárez Vértiz, y si es extranjero Luis Miguel.


–¿Cuál es su logro más importante a nivel profesional?

–Está por venir.


 –Un defecto, una virtud.

–Soy impulsiva pero también muy generosa y respetuosa.


–¿En qué profesión no se hallaría nunca?

–Nada que me mantenga detrás de un escritorio.


–¿Cuál ha sido su cambio de look más radical?

–Cortarme el pelo chiquitito.


–¿Cuál es el objeto que más tiempo lleva en su mesa de noche?

–Una oración y mi Biblia.


–¿Qué ventajas tendría ser del sexo opuesto?

–Que no me venga la regla todos los meses.


–¿Cuál ha sido el papelón más grande de su vida?

–Aparecer en la televisión respondiéndole al padre de mi hija de manera agresiva… pisé el palito.


–¿Cuál es su sueño o pesadilla recurrente?

–Vuelo, vuelo y a veces me caigo y me asusto.


–¿Qué costumbre debería quedar definitivamente en desuso?

–Ensuciar las calles y que la gente escupa. Es asqueroso. También que el serenazgo deje de usar esa luz que tiene en sus motos porque te ciega y joroba al que viene atrás.


–¿De qué huachafería ha sido testigo últimamente?

–Escuchar cómo mencionan los peluqueros a la gente de apellidos rimbombantes con tanto orgullo. Ellos creen que eso les da status social, y el raje que nunca falta.


–¿Cuál ha sido su gran travesura de infancia?

–Tuve muchas. Por ejemplo, gorrear el tranvía que recorría el Centro de Lima e iba hasta La Punta. Y llevarme el carro de uno de los amigos de mi hermano Hugo, con 11 años. Llegaba con las justas a los pedales.


–¿En cuál de los siete pecados capitales cayó últimamente?

–No sé, deben ser algunos cuantos de todas maneras.


–¿Cuál es el mejor lugar para hacer el amor?

–Todo lugar es bueno cuando quieres hacer el amor. Es cuestión de acomodarse.


–¿Qué noticia la impactó recientemente?

–Siempre me impactan las noticias que tienen que ver con la violación de menores, y peor si son realizadas por curas. Yo los colgaría calatos en la Plaza de Armas, frente a la Catedral del país que sea.


–¿Con quién le gustaría estar en una isla desierta?

–Con muchos para que me abaniquen además de…


–¿Conoce alguna celebridad? Cuéntenos la anécdota.

–Al que más recuerdo es a Astor Piazzolla. Estuvimos hospedados con Augusto Polo Campos en el Hotel Waldorf Astoria (Nueva York) y lo invitamos a cenar en el hotel con su esposa. Ahí nos contó que estaba muy deprimido porque los argentinos no entendían lo que él estaba haciendo con el tango. Ahora en la mayoría de las películas americanas y europeas suena un tango de Piazzolla.


–¿En qué o quién reencarnaría?

–Me encantaría reencarnar en un caballo.


–En el día del juicio final, ¿iría al paraíso, al purgatorio, o al infierno?

–De todas maneras, al paraíso.


–Si le quedara un día de vida, ¿qué haría?

–Buscar a mi familia y a todos mis amigos para pedirles que no lloren porque fui muy feliz con la vida que me tocó vivir y que ahora voy a otra mejor, al reencuentro de los que se me fueron y que tanto extraño.


–¿Qué es lo más loco que ha hecho por amor?

–La locura divina es la que estoy planeando y desarrollando por mis cincuenta años de vida artística. Por amor a mi país, por amor a mi música, por amor a mi gente. Porque lo demás, es lo de menos.          

–Mayormente la paso viajando por motivos de trabajo. Las veces que no viajo prefiero quedarme en casa. Algunas veces he sido invitada  a cantar el Himno Nacional en el Jockey Club del Perú por el ‘Clásico Independencia’.


–¿Qué mensaje escribiría en Twitter el 28 de julio?

–Somos libres… seámoslo siempre… ¡Fuera las repartijas!


–¿Qué tiene planeado para festejar sus cincuenta años de carrera artística?

–Estamos preparando un espectáculo que dará mucho que hablar. Para esta ocasión, estoy trayendo un staff de Broadway para celebrar por todo lo alto. Es un espectáculo elaborado con mucha fantasía y, sobre todo, con mucha pasión y entrega.


–¿Cuál es el vals criollo que más le gusta?

–Son muchos pero voy a mencionar algunos: ‘Regresa’ (obviamente, porque fue hecho para mí) de Augusto Polo Campos; ‘Corazón’, de Lorenzo Humberto Sotomayor, del cual hice una versión distinta con la que se me identifica. Ese es mi tema bandera y siempre tiene que estar en mi repertorio. Y también ‘Gallo Camarón’ de Chabuca Granda.


–¿Qué cantante es su preferido?

–Si es peruano, Pedro Suárez Vértiz, y si es extranjero Luis Miguel.


–¿Cuál es su logro más importante a nivel profesional?

–Está por venir.


 –Un defecto, una virtud.

–Soy impulsiva pero también muy generosa y respetuosa.


–¿En qué profesión no se hallaría nunca?

–Nada que me mantenga detrás de un escritorio.


–¿Cuál ha sido su cambio de look más radical?

–Cortarme el pelo chiquitito.


–¿Cuál es el objeto que más tiempo lleva en su mesa de noche?

–Una oración y mi Biblia.


–¿Qué ventajas tendría ser del sexo opuesto?

–Que no me venga la regla todos los meses.


–¿Cuál ha sido el papelón más grande de su vida?

–Aparecer en la televisión respondiéndole al padre de mi hija de manera agresiva… pisé el palito.


–¿Cuál es su sueño o pesadilla recurrente?

–Vuelo, vuelo y a veces me caigo y me asusto.


–¿Qué costumbre debería quedar definitivamente en desuso?

–Ensuciar las calles y que la gente escupa. Es asqueroso. También que el serenazgo deje de usar esa luz que tiene en sus motos porque te ciega y joroba al que viene atrás.


–¿De qué huachafería ha sido testigo últimamente?

–Escuchar cómo mencionan los peluqueros a la gente de apellidos rimbombantes con tanto orgullo. Ellos creen que eso les da status social, y el raje que nunca falta.


–¿Cuál ha sido su gran travesura de infancia?

–Tuve muchas. Por ejemplo, gorrear el tranvía que recorría el Centro de Lima e iba hasta La Punta. Y llevarme el carro de uno de los amigos de mi hermano Hugo, con 11 años. Llegaba con las justas a los pedales.


–¿En cuál de los siete pecados capitales cayó últimamente?

–No sé, deben ser algunos cuantos de todas maneras.


–¿Cuál es el mejor lugar para hacer el amor?

–Todo lugar es bueno cuando quieres hacer el amor. Es cuestión de acomodarse.


–¿Qué noticia la impactó recientemente?

–Siempre me impactan las noticias que tienen que ver con la violación de menores, y peor si son realizadas por curas. Yo los colgaría calatos en la Plaza de Armas, frente a la Catedral del país que sea.


–¿Con quién le gustaría estar en una isla desierta?

–Con muchos para que me abaniquen además de…


–¿Conoce alguna celebridad? Cuéntenos la anécdota.

–Al que más recuerdo es a Astor Piazzolla. Estuvimos hospedados con Augusto Polo Campos en el Hotel Waldorf Astoria (Nueva York) y lo invitamos a cenar en el hotel con su esposa. Ahí nos contó que estaba muy deprimido porque los argentinos no entendían lo que él estaba haciendo con el tango. Ahora en la mayoría de las películas americanas y europeas suena un tango de Piazzolla.


–¿En qué o quién reencarnaría?

–Me encantaría reencarnar en un caballo.


–En el día del juicio final, ¿iría al paraíso, al purgatorio, o al infierno?

–De todas maneras, al paraíso.


–Si le quedara un día de vida, ¿qué haría?

–Buscar a mi familia y a todos mis amigos para pedirles que no lloren porque fui muy feliz con la vida que me tocó vivir y que ahora voy a otra mejor, al reencuentro de los que se me fueron y que tanto extraño.


–¿Qué es lo más loco que ha hecho por amor?

–La locura divina es la que estoy planeando y desarrollando por mis cincuenta años de vida artística. Por amor a mi país, por amor a mi música, por amor a mi gente. Porque lo demás, es lo de menos.         

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