Arturo Corcuera

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Enero, 22 del 2014

 

 

El poeta Arturo Corcuera, conocido como ‘El mago de las palabras’, realizó sus estudios de literatura en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Universidad de Madrid. Hace pocas semanas, su afamado poemario ‘Noé delirante’, del que se han elaborado once ediciones, cumplió cincuenta años. Para festejarlos, la editorial Alfaguara acaba de publicar una notable edición conmemorativa con ilustraciones de Rosamar Corcuera, hija del escritor. En esta entrevista, el maestro Corcuera nos confiesa que su más grande temor es que la muerte se demore más de la cuenta en presentársele.


–¿Cómo pasa estos días de verano?
–Mirando pasar las nubes.


–¿Qué lo llevó a dedicarse a la poesía?
–Cumplir con el legado de la sangre. Mi padre escribía poesía.


–¿Qué significa la poesía para usted?
–La poesía para mí es como un artículo de primera necesidad; como el pan, como el aire, como el agua, como la luz.


–‘Noé delirante’, su poemario, cumple 50 años, ¿tiene planeada alguna celebración?
–Noé en sí mismo es una celebración y así lo han entendido sus lectores. Ya está circulando una bellísima edición, total, con el sello de Alfaguara.


 –Un defecto, una virtud.
–Mi defecto es ser muy confiado. Mi virtud es ser leal.


–¿En qué profesión no se hallaría nunca?
–No podría ser un parasitólogo.


–¿Cuál ha sido su cambio de look más radical?
–Dejar que mi pelo crezca más allá de los hombros.


–¿Cuál es el objeto que más tiempo lleva en su mesa de noche?
–No tengo mesa de noche. Tengo una mesa de día atiborrada de libros y papeles.


–¿A qué le teme?
–Temo que la muerte se demoré más de la cuenta. La espera sería una tortura.


–¿Cuál es su grupo de música favorito?
–La música de las esferas, madre de todas las músicas que escuchamos en el universo.


–¿Qué ventajas tendría ser del sexo opuesto?
–Ser seducido.


–¿Cuál ha sido el papelón más grande de su vida?
–De chiquito, cuando me hacían cantar cada vez que llegaba alguna visita.


–¿Cuál es su sueño o pesadilla recurrente?
–En vigilia, mi sueño es escribir un gran poema. Mi pesadilla es no haberlo escrito hasta ahora.


–¿Qué costumbre debería quedar definitivamente en desuso?
–Todas las malas costumbres.


–¿De qué huachafería ha sido testigo últimamente?
–De la protagonizada por un conocido político que ha dicho que consultaba con Dios para liberar a los narcotraficantes.


–¿Cuál ha sido su gran travesura de infancia?
–Una travesura mía que me aterra hasta hoy es la de haber caminado, haciendo equilibrio, en el filo de una piscina repleta de melaza.


–¿En cuál de los siete pecados capitales cayó últimamente?
–En la ira, cuando escucho opinar a algunos políticos.


–Lanza una botella al mar con algo escrito, ¿qué anotaría?
–Necesito tu compañía. Te espero en la orilla.


–¿Cuál es su placer culposo?
–Haber dulcemente despilfarrado el tiempo.


–Sus padres siempre le decían:
–Mi madre me decía, cada vez que yo iba a realizar un viaje, que me iría muy bien. Ella había ayudado a mucha gente que le aseguraba que en recompensa, sus hijos recibirían muchos favores.


–¿Cuál es la peor mentira que han dicho de usted?
–Han dicho muchas cada vez que me elogian.


–¿Qué regalo le gustaría recibir?
–Una gran noticia que alegre al mundo entero.


–¿Qué titular le gustaría leer mañana en los diarios?
–Que liberaron a los cinco antiterroristas cubanos que Estados Unidos tiene presos.


–¿Qué moda debería volver?
–En la música, la de los boleros.


–¿Qué película le ha hecho llorar? ¿Y reír?
–El documental ‘Sigo siendo’ me ha hecho llorar y reír.


–Si pudiera viajar en el tiempo, ¿qué época le gustaría visitar?
–En la que vivo está bien y es fascinante.


–¿Cuál es el mejor lugar para hacer el amor?
–Hasta hoy, la cama no ha sido superada.


–¿Qué noticia le impactó recientemente?
–Me conmovió mucho la muerte de Nelson Mandela.


–¿Con quién le gustaría estar en una isla desierta?
–Preferiría encontrarme con un navegante que me saque de la isla.


–¿Conoce alguna celebridad? Cuéntenos la anécdota.
–Cuando conocí al Nobel Vicente Aleixandre, se resintió conmigo porque no le dije que yo era poeta. Sin embargo, me sorprendió afirmando que él ya lo había adivinado pues su perro Sirio no me había ladrado ni mordido: “Tiene un gran olfato para reconocer a los poetas”, me dijo.  


–¿En qué o quién reencarnaría?
–En Robin Hood.


–En el día del juicio final, ¿iría al paraíso, al purgatorio, o al infierno?
–Iría al infierno pero solo de visita. Me gustaría ver a los políticos condenados por anteponer sus intereses a los del país.


–Si le quedara un día de vida, ¿qué haría?
–Adelantaría el reloj para no sufrir de puro impaciente.


–¿Qué es lo más loco que ha hecho por amor?
–Amar hasta la temeridad. El amor no conoce otro lenguaje que el amor.

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