Suave con el Cabe

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Marzo, 27 del 2013

 

Envidia, hipocresía y burlas, son propias de los falsos compañeros de trabajo. Aprenda a lidiar con ellos para no disminuir su productividad laboral.


Quizá no lleguen a “meter cabe”, como se ve en la foto de este artículo, pero de que estos enemigos internos son de temer, no queda ninguna duda. Lobos vestidos de ovejas, les dicen, porque su principal característica es simular ser buenos compañeros de trabajo. La verdad es que estos individuos no desaprovechan la menor oportunidad para hablar mal del agredido a sus espaldas y correr a chismearle al jefe sus desaciertos. Y, lo que es peor, representan un problema para los directivos de la empresa, quienes pierden la posibilidad de contar con un equipo que trabaja en conjunto. Si se ha chocado con uno de estos en su trabajo, no pierda la calma, existen algunas recomendaciones para neutralizarlos y salir airoso.


Lo primero es no esperar que los directivos solucionen el problema por sí solos, pues en la mayoría de los casos son los últimos en enterarse, y entonces será demasiado tarde cuando ellos quieran tomar cartas en el asunto. “Aunque el conflicto suele ser natural en todas las relaciones humanas y no hay que exaltarse, cuando este se torna recurrente es necesario ir directamente a las causas y buscar prontas soluciones”, sugiere la coach laboral Elena Spencer. “De lo contrario, esto puede ocasionar el aislamiento del agredido, disminución en su productividad y hasta la renuncia”, agrega.


Lo que sugieren la mayoría de expertos para estos casos es intentar hablar directamente con el agresor. “Hágalo primero en privado y sin intermediarios, y evite entrar en dramas o conflictos directos. Emplee mucho la razón, no toque temas controversiales y, sobre todo, plantee posibles soluciones”, dice el doctor Rick Brinkman en su libro ‘Cómo tratar con gente a la que no pueda soportar’. Por su parte, Elena sugiere que, “al momento de llevar a cabo la conversación, hable con claridad y le pida a esta persona que deje sus diferencias a un lado para el bien común de la compañía y del equipo de trabajo”, dice.


Ahora, si este paso no dio resultado y usted aún se ve afectado por su compañero agresor, entonces tome muchas precauciones en el trato que tendrá de ahora en adelante con él. “Archive todo mensaje escrito y aguarde todos los mails que constaten su comunicación directa con él para que sirvan de soporte al momento que este intente culparlo por algo”, dice la experta. Además, si trabajan en equipo, cerciórese de que sus ideas sobre los proyectos tengan su sello para prevenir posibles plagios. Y jamás se le ocurra dejar en manos de esta persona ninguna responsabilidad propia, pues lo más probable es que aproveche esta oportunidad para hacerlo quedar mal. “Eso sí, mucho cuidado porque a veces estas actitudes se nos escapan de las manos”, dice Spencer. “La idea no es creer que el mundo está en contra nuestra, sino tener claro que esta es la única persona de la que tenemos que protegernos; de lo contrario, podemos caer en la paranoia”. 


Otra buena actitud es ganarse el respeto del resto del equipo de trabajo. Buscar mantener buenas relaciones laborales con los compañeros de oficina permitirá que en caso que su colega quiera seguir agrediéndolo, usted tenga el respaldo de otros trabajadores. “Así se evidenciará que el problema es de índole personal y no profesional”, dice Brinkman, sugiriendo además que el profesionalismo debe quedar siempre ileso. 


Por último, si pasó el tiempo y esta tortura persiste, toca hablar con el jefe. “El secreto del éxito de esta conversación está en resaltar la necesidad de superar el inconveniente en beneficio de la empresa, y no presentarse como un chismoso que lo único que quiere es aliviar problemas personales”, dice Spencer. Solo de ser un caso extremo, acérquese al jefe con evidencias de casos específicos para que denuncie el abuso. 


Nadie dijo que el mundo laboral iba a ser fácil. Pero eso sí, no permita que esta mala energía lo afecte. El hecho de que una persona lo quiera sabotear, debe concebirse como una reacción aislada a su desarrollo en el trabajo. En todo caso, imagínese qué bien lo está haciendo que ya hasta despertó la envidia de otros. (Estefanny Jackson)

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