Mi Jefa, Mi Amiga

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Agosto, 27 del 2015

 

Mucho cuidado con manifestar la rivalidad entre colegas, pues siempre será traducida por terceros como falta de madurez y de profesionalismo.
 

Se defienden a capa y espada y se guardan grandes secretos, trabajar con una entrañable amiga garantiza el éxito laboral, siempre y cuando se mantenga el respeto y se evite el exceso de confianza.


 


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Escribe: ESTEFANNY JACKSON



Fotos: GETTY IMAGES



Como se dice, son íntimas: las mejores amigas se conocen desde niñas, saben cuáles son sus defectos y cuáles sus virtudes, y se guardan los secretos más privados. Una pone las manos al fuego por la otra, y siempre están para escucharse y apoyarse. Por eso, los expertos opinan que trabajar con la mejor amiga, ya sea compartiendo roles o una bajo el mando de otra, casi siempre garantiza el éxito laboral. Y el mercado respalda este escenario, pues en un 80% de los casos una amiga que lidera una empresa prefiere contratar a otra amiga, antes que a un extraño.


“Y es que sentirse parte del equipo laboral no es fácil aunque se trabaje bajo un mismo espacio geográfico. Las envidias y la hipocresía son muy comunes entre los miembros de las empresas. Sin embargo, cuando se trabaja con la mejor amiga, esto está superado. Estas dos mujeres se adoran y una protegerá con uñas y dientes el trabajo de la otra. Además, estas empleadas rinden más porque están más motivadas”, opina Fátima Olavide, sicóloga laboral y coach empresarial de ‘Perú Expresa’.


Por el contrario, no conocer personalmente a los demás expone a la ejecutiva a cometer grandes errores de interpretación, y sobre todo le impide tejer una relación de confianza que le permita ser una buena trabajadora.
Otras de las ventajas de este tipo de relaciones es que tener un confidente para desahogarse dentro de la oficina ayuda a superar los momentos difíciles o la frustración laboral. Eso sí, mucho cuidado con los excesos: la idea no es convertir a la oficina de trabajo en un ambiente de quejas y llanto. Además, agrega la experta: “Los amigos permiten salir de las situaciones de estrés al compartir en el transcurso del día y a modo de descanso, vivencias y eventos personales”.




Regla de oro.
La jefa que lidera el equipo no debe hacer diferencias entre su mejor amiga y el resto de los empleados.



El otro lado de la moneda   


Sin embargo, cuando se deja de lado el respeto y se cree que la oficina de trabajo es un salón de té, las relaciones de trabajo se entorpecen y se pone en riesgo la productividad de la empresa. “Pasar de línea laboral a la personal es muy fácil en este tipo de relaciones”, advierte la experta. Entonces, en muchos casos, es muy usual que la subordinada intervenga a la jefa en pleno pasillo para contarle sobre la cita que tuvo anoche y se olvide de que esta le acaba de pedir un informe importante. O, también, que acumule muchos retardos, faltas o incumplimientos en sus tiempos y entregas. Y, por su parte, la tendencia cuenta que es muy común que la jefa, abusando de la confianza de la amiga, la recargue de trabajo. Bajo la apariencia de “asesora”  o “asistente de compañía”, podría hacerla trabajar horas extras.


Para evitar esta situación, en el caso de la jefa, lo mejor es que establezca desde un inicio la metodología y estrategia de trabajo, y las metas y los objetivos a corto y largo plazo, para que todos los empleados, incluida la mejor amiga, enfoquen su energía en ello. “Actuar sin favoritismos de amistad le permitirá a la lideresa ganarse la confianza de los colegas y además propiciará nuevas relaciones, lo que es muy favorable para su crecimiento dentro de la empresa”, agrega la especialista.


Y en el caso de la colaboradora, es indispensable que le deje claro a la jefa que cumplirá el trabajo de oficina pero no accederá a asumir cargas laborales fuera de este espacio. “Se tiene que ser muy clara al momento de exponer las razones por las que esta situación no puede ser: ‘tengo que atender a los niños al llegar a casa’, ‘los fines de semana los empleo para estudiar’ o, ‘estoy muy cansada y necesito mi tiempo libre’, son algunas de las explicaciones que alejarán a la jefa de la sobre exigencia”, recomienda Fátima.




Beneficios. Compartir una copa dentro de la oficina es uno de los privilegios de trabajar con una amiga.




Amigas y rivales


¿Y qué pasa cuando una empieza a destacar o a ser más popular que la otra?, preguntamos. “Si se trata de una verdadera amistad, no debería pasar de simples celos. Recordemos que los celos en las relaciones humanas son normales, siempre y cuando este sentimiento no detone en un trastorno, sicológico que termine dañando a los involucrados”, responde Fátima. Como, por ejemplo, que alguna de ellas empiece a ver a la otra como su rival porque considera que es más exitosa. “En mi consultorio conocí a una mujer que se distanció de su amiga de infancia porque esta empezó a hostigarla laboralmente debido a que envidiaba su éxito. ¿Se imaginan qué mal se la puede pasar alguien cuando su “amiga” filtra información de índole muy personal entre los compañeros de trabajo?”, recuerda la psicóloga.


Aquí la recomendación es básica, aunque no por eso menos valiosa: “La persona que no recibe los laureles debe aprender a reconocer el esfuerzo adquirido por su amiga para conseguir esos méritos dentro de la compañía y, contrario a rivalizar, debe contribuir con el buen desempeño del área”. De no poder hacerlo, lo mejor es recurrir a un especialista para recibir ayuda.


Sea cual fuera el caso, tener a una gran amiga en el trabajo no debe ser un factor de distracción o ineficiencia. La empleada, ya sea jefa o subordinada, debe enfocarse en sus labores y procurar seguir sin altercados su línea de carrera.




        Tampoco, tampoco 
Abusar de la buena fe de una de las partes haciéndola trabajar el doble es nocivo para la relación amical y laboral.




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